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Menos del 1% de los que tienen LEBAC las canjearon por una letra en
dólares
del 1% de los inversores que tienen en cartera Letras del Banco Central (Lebac)
aceptaron ayer canjearlas por una Letra del Tesoro (Lete) en dólares a vencer
en 1 año pese a que el Gobierno había concedido algunos incentivos de precio
(las tomaba a un valor levemente superior al que se operaban en el mercado)
para inducir la operación.
De un universo que supera el billón de pesos, solo quienes poseen títulos
por $8300 millones eligieron cambiar de moneda para obtener cobertura, un dato
que disparó una discusión en el mercado.
Para algunos (entre los que se cuenta el Gobierno), esto demuestra que
la tasa de interés empezó al fin a ganarle la pulseada al dólar, lo que ayudará
a calmar la plaza cambiaria tras cuatro meses de corrida.
Para otros, solo deja a la vista que los que buscan dolarizarse quieren
hacerlo ahora y no les interesa esperar un año para esperar contar con los
billetes, aunque por ganar ese tiempo el Gobierno haya aceptado la mayor tasa
(5,5%) que aceptó hasta aquí al subastar Lete.
Se trata de una discusión abierta y que quedará saldada con los hechos
en las próximas semanas.
Por lo pronto, si el Gobierno optó por aumentar en US$422 millones su
deuda en dólares fue para tratar de asegurar que la corrida y la tormenta
financiera que ella desató (derramando un alto costo económico) lleguen a su
fin. Lo hizo, además, con un esquema que buscó obturar más rápido una de sus
fuentes de alimentación: la elevada deuda que asumió el Banco Central (BCRA)
en Lebac y que, contra lo que estimaba su anterior conducción, se convirtió en
un problema para toda la economía, al transformarse en motor de una desbocada
demanda local de dólares.
La alternativa a la que recurrió indica, a juicio del analista Pablo
Castagna, que "entendió que los cambios abruptos en el tipo de cambio y la
volatilidad asustan y no sirven de nada, por lo que necesita dar señales de
piso y techo para recuperar tranquilidad y dar un mensaje de confianza en un
contexto internacional complejo".
A esta conclusión al parecer llegó cuando el sacudón que provocó la
tormenta financiera desatada por la corrida hizo añicos las proyecciones del
presupuesto, sumió la economía en una zona de incertidumbre de la que le
costará emerger y terminó erosionando el capital político de una administración
que ya daba por segura su continuidad y ahora la sabe en riesgo.
Datos e
interpretaciones
De la subasta surgió que se adjudicaron US$422 millones en la nueva Lete
a vencer el 26 de julio de 2019, la que se colocó a US$945,97 por cada US$1000
nominales, lo que implica "una tasa nominal anual de 5,50%", detalló
en su comunicado el Ministerio de Hacienda y Finanzas.
El 70% de las compras se hicieron con pesos que estaban invertidos en
Lebac ($4217millones en la especie a vencer en dos semanas; $2315 millones en
la que caduca en agosto; $83 millones en la que vence en septiembre, y $1550
millones en la de octubre), mientras que otros US$127 millones se suscribieron
con dinero en efectivo, aunque no se informó qué proporción en dólares.
"La opción de canje de moneda fue ideada para mitigar algo que de
todas maneras se produciría: la presión sobre el tipo de cambio. Fue un intento
de pasarla de un evento de corto plazo (la próxima licitación de Lebac) a un
evento más largo (el vencimiento de la Lete dentro de un año) para ganar tiempo
y ayudar a calmar al mercado", juzgó el economista Miguel Zieonka, de la
consultora EconViews.
"La apuesta oficial estuvo en línea con el esquema de
fortalecimiento del BCRA, que pretende diminuir su vulnerabilidad por tener que
renovar periódicamente un alto stock de pasivos remunerados. Si el resultado es
bueno o malo se sabrá en los próximos días. Por lo pronto pareciera que la
codicia por aferrarse a tasas altas fue más fuerte que la pulsión por
dolarizarse aun al 5,5% anual. En ese sentido la subasta le dio al BCRA un dato
que no tenía y puede ser clave para superar la corrida: ahora sabe a qué tasas
los inversores prefieren quedarse en pesos", interpretó Alejandro Henke,
de Proficio Investment.
"Pagaron un punto más de tasa por estirar la curva de Lete en 4,7
meses", observó el economista Federico Furiase, del Estudio Eco/Go.
El canje logró muy baja adhesión entre los bancos, poseedores del 45%
del total de las Lebac. "Operamos con pesos y la Lebac es un
estacionamiento rentable para dejarlos mientras tenés exceso de liquidez como
ahora, que se enfrió la demanda de crédito", señalaron a LA NACION en
un banco líder. "Es tarde para posicionarte en dólares con la devaluación
que ya tuvo el peso. Preferimos quedarnos en Lebac para poder premiar a nuestro
depositante en pesos", coincidieron en otra entidad.
En el Gobierno había satisfacción anoche por el resultado de la subasta.
"Esto nos aportó financiamiento extra para cubrir 1/3 de lo que
necesitamos para cerrar el año. Y sirvió como señal de estabilización",
valoraron desde Hacienda. "Muestra que los inversores prefirieron quedarse
en pesos", interpretaron desde el BCRA.
Pase de peso al dólar
422 millones de dólares: Se colocaron de la nueva Lete a vencer el
26 de julio del año que viene y por la que el Gobierno validó una tasa del 5,5%
nominal anual
295 millones de dólares: Se integraron mediante el canje de Lebac
en pesos al cambio que se había fijado por la mañana. Implica el 70% de la
demanda que tuvo la Lete
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