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Por Diego Cabot - Hace pocas horas les tocó a los
aviones y ahora fue el turno de los ómnibus. El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich ,
anunció ayer que ya no habrá tarifas mínimas ni máximas establecidas por el
Gobierno a la hora de fijar precios para los pasajes de media y larga
distancia. La medida era reclamada desde hacía tiempo por los transportistas,
pero la forma y el momento en que se dio los tomaron por sorpresa.
Sucede que el servicio de ómnibus funcionó durante los gobiernos de
Néstor y Cristina Kirchner con subsidios del Estado, pero a
fines de 2016 Dietrich bajó todo tipo de transferencias a los dueños de los
asientos, y con la llegada de nuevos jugadores, especialmente entre las
aerolíneas, el sector inició un proceso de reconversión lento y traumático.
Como parte de las negociaciones que se entablaron con el Gobierno
figuraba un cambio en la regulación que les permitiera cierta flexibilidad para
poder competir. Uno de ellos era la posibilidad de tener un sistema de tarifas
similar al que usan las aerolíneas. Por ejemplo, que puedan premiar a quien
saca el ticket con anticipación y cobrarle mucho más a quien llega minutos
antes de cerrar la puerta.
Sin embargo, ayer los transportistas se quejaban de que ese punto era el
último de un listado de temas pendientes que tenían anotados con Transporte.
"Se empezó por el final", lamentaba ayer un dirigente de una de las
cámaras del sector.
Formalmente, la medida significa que ya no existirán bandas tarifarias.
Aunque en la práctica la gran mayoría de los pasajes estaban igualados o a
precios muy cercanos, formalmente existían bandas tarifarias, que significa que
el Estado imponía un precio mínimo y un precio máximo para una ruta determinada.
Muchas veces esos precios estaban determinados por el tipo de servicio que se
prestaba, es decir, los colectivos con coche cama tenían un rango de precios
más altos que los comunes, pero, en la práctica, como ya casi desaparecieron
los servicios comunes, se unificaban todos en valores premium. Ahora los
empresarios podrán cobrar el pasaje al precio que quieran. Dependerá de la
competencia y del modelo de negocio de cada compañía.
Una medida inesperada
La sorpresa que causó la medida se basa en que los dueños de las
compañías de ómnibus esperaban antes otras soluciones. Por ejemplo, dicen que
compiten con las combis en trayectos cortos y que mientras ellos tienen que
llevar dos choferes aunque el viaje no supere los 100 kilómetros las combis
pueden circular con uno solo. Además, uno de los reclamos más puntuales y que
increíblemente el Gobierno aún no resolvió tiene que ver con la posibilidad de
consolidar servicios tal como lo hacen los aviones. Por ejemplo, si un avión
sale con un bajo porcentaje de ocupación, la aerolínea, sin generar ninguna
multa, puede cambiar el pasaje de esos pasajeros y enviarlos en otro que sirva
la misma ruta, aunque sea con algunas horas de diferencia. Pero la regulación
de los colectivos impide esa solución. Si una empresa tiene autorizados dos
servicios por día para un mismo destino los tiene que cumplir aunque ambos
salgan vacíos, si no la Comisión Nacional de Regulación del Transporte los
puede sancionar en las cámaras.
Decían ayer que esta medida y varias que tienen que ver con el régimen
laboral de los choferes que estaban en una mesa de negociación con el propio
Gobierno y la Unión Tranviarios Automotor (UTA). También se hablaba de quitar
las bandas, aunque las conversaciones pasaban por otro lado, de ahí la sorpresa.
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