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Por Ernesto Hadida
- El gobierno comenzó ayer a través del decreto presidencial que congela el
ingreso de personal al Estado la primera fase de la reducción del déficit
fiscal primario para 2018 exigido en el acuerdo con el FMI y por el cual la
administración de Mauricio Macri debe aplicar un recorte de gastos extra este
año de $164.533 millones. Con el decreto 632 publicado ayer en el boletín
oficial, la reducción en las ergogaciones del estado llegaría a los 20.000
millones de pesos en este primer tramo, a la cual se le sumarian más
jubilaciones y retiros para los empleados públicos este año. En el mercado
afirman que el Fondo pide una reducción mayor de la plantilla estatal para
aprobar nuevos desembolsos de dólares. La reducción de empleo público hasta
2019 podría alcanzar a casi 40.000 trabajadores.
Lo cierto es que el freno a las contrataciones y al ingreso de personal
al Estado nacional para disminuir el gasto público 30%, el cual se formalizó a
través de un decreto publicado con las firmas del presidente Mauricio Macri;
del jefe de Gabinete, Marcos Peña; y de los ministros de Hacienda, Nicolás
Dujovne, y de Modernización, Andrés Ibarra, puede ser leído como un
aceleramiento a los puntos fijados por el FMI para aumentar la austeridad de la
administración Macri.
Sin embargo, el recorte, señalan algunos, podría ser una mas nominal que
real y a los efectos de lograr que el Fondo no frene los envíos de dólares. Así
las cosas, el decreto exceptúa a la Agencia Federal de Inteligencia, la
Administración Federal de Ingresos Públicos, el Servicio Penitenciario Federal,
las Universidades Nacionales y las Fuerzas Armadas y de Seguridad, excluido el
personal civil de esas citadas fuerzas, por lo que el achique de gasto solo
afectará a las jurisdicciones y entidades del Poder Ejecutivo Nacional que
"no podrán efectuar nuevas designaciones ni contrataciones de personal de
cualquier naturaleza o fuente de financiamiento presupuestarias o no
presupuestarias, hasta el 31 de diciembre de 2019".
Las dudas surgen también en torno al congelamiento que el Gobierno
dispuso sobre los convenios vigentes de servicios de asistencia técnica
mediante servicios personales, celebrados entre el Poder Ejecutivo y las
universidades nacionales, provinciales o privadas u otras instituciones de
enseñanza pública, ya sean nacionales, provinciales, municipales o privadas,
"quedarán sin efecto a partir del 1 de enero de 2019". Ocurre que el
rumor que recorre los ministerios es que en realidad muchos de esos
trabajadores podrían ser volver a ser contratados bajo otra modalidad en enero
de 2019, cuando el gobierno se asegure fondos frescos del FMI. El decreto
también estableció que no se podrán instrumentar nuevos beneficios "tales
como bonificaciones, premios, incentivos o suplementos salariales en dinero, o
en especie, hasta el 31 de diciembre de 2019".
Para eso, el gobierno debe cumplir al menos en los papeles, el acuerdo
firmado con el FMI, si quiere obtener en los próximos 36 meses los dólares que
faltan del crédito stand-by por u$s50.000 millones, del cual una parte central
el pacto de metas dé déficit fiscal primario. El compromiso para diciembre de
2018 es terminar el año con un déficit primario del gobierno nacional de
$362.500 millones, aproximadamente un 2,7% en términos del PBI. Esto implicó un
recorte adicional de 0,8% puntos del PBI de lo que se estimaba en el
presupuesto 2018. De modo que, en términos nominales, esta caída el déficit
primario acordado implica una reducción adicional del déficit primario de
$164.533 millones.
En este contexto Nicolás Zeolla, economista del Centro de Estudios
Económicos Scalabrini Ortiz (CESO), señala sin embargo que "gran parte del
ajuste fiscal que necesita el gobierno se dará por el efecto directo e
indirecto de la devaluación sobre las cuentas públicas" por lo que el
despedir personal público podría ser también considerado como una forma de
lograr una baja de salarios en el empleo privado "ya que la mayoría de
esos trabajadores irán a buscar empleo al sector privado".
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