De la comida participaron Cornejo, su coterráneo Ernesto
Sanz, los gobernadores radicales Gerardo Zamora (Jujuy) y Gustavo Valdés
(Corrientes), así como los jefes de los bloques de Cambiemos en el Congreso,
Mario Negri y Ángel Rozas. El presidente Macri estuvo acompañado por el jefe de
Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.
En el encuentro, el radicalismo convalidó que la Nación
recorte gradualmente las transferencias no automáticas a las provincias (es
decir, partidas que van por fuera de la coparticipación federal) para llegar a
la meta del 1,3% del déficit fiscal. De todas maneras, hizo especial hincapié
en la necesidad de instrumentar medidas que reviertan el cuadro actual de
estancamiento de la economía argentina. "Uno de los problemas que atenta
contra el crecimiento y la inversión es la alta tasa de interés. El Gobierno
estima que progresivamente la irá bajando para, en dos meses, normalizar la
situación", indicó uno de los comensales.
En este sentido, los pronósticos de la cartera de Hacienda
son optimistas; se estima que el cuadro de recesión se limitará solo al segundo
semestre de este año y que a principios de 2019 la curva se revertirá.
"Este año, el crecimiento será muy módico, pero el año próximo se verá un
cambio de tendencia", confían los radicales.
Se conversó, además, sobre la conveniencia de un acuerdo
con el peronismo en torno del presupuesto 2019. Las posiciones en el Gobierno
están divididas al respecto. "El objetivo primario es avanzar en un
acuerdo con los gobernadores y los bloques peronistas porque redundaría en una
señal positiva hacia el Fondo Monetario y, fundamentalmente, hacia los
mercados. El Gobierno tiene vocación de dialogar: el problema es que desconfía
del peronismo; no siempre respetó los acuerdos, y así se comprobó en el debate
de la reforma previsional y la rebaja de tarifas. Además, el PJ carece de un
único interlocutor, y ese es un problema", deslizó un importante operador
del radicalismo.
En las reuniones de diálogo con el peronismo también
participará la UCR; ese fue uno de los reclamos que elevó la cúpula del partido
al presidente Macri. En el radicalismo no cayó nada bien un encuentro reservado
que mantuvieron los principales dirigentes macristas con gobernadores del PJ y
Miguel Pichetto en San Isidro, hace dos semanas.