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Por Mariano Obarrio -
Como punto de partida para discutir el ajuste fiscal con las provincias, el gobierno de Mauricio
Macri calcula que la reducción del déficit para el proyecto de presupuesto
de 2019 implicará un recorte de $300.000 millones. La poda de
gastos, bastante mayor de la prevista originalmente, debería ser compartida por
mitades entre la Nación y las provincias, según pretende el Presidente.
Así las cosas, la Nación reduciría $150.000 millones en sus gastos, y
los 24 estados provinciales, otros $150.000 millones. "Pensamos en un
esquema de cincuenta y cincuenta por ciento", dijo a LA NACION un alto
funcionario de Balcarce 50.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne ,
comunicó esta última estimación en la reunión de gabinete del martes último en
la Casa Rosada. Y la expuso por segunda vez en el encuentro de anteayer en
Olivos con cinco ministros de Economía de las jurisdicciones controladas
por Cambiemos :
Buenos Aires, CABA, Mendoza, Jujuy y Corrientes.
El ajuste superará en $100.000 millones el previsto originalmente. Pero
podría reducirse en algo si aumentaran los ingresos, ya sea a través de una
suba de impuestos o de una mayor recaudación por actividad o por inflación . Esto
último también haría crecer los gastos.
Tal como anticipó ayer el portal Infobae, el aumento de la reducción
del déficit fiscalobedece
a que la fórmula del incremento de jubilaciones y de gastos sociales, incluida
laAsignación Universal por
Hijo (AUH), dará una suba superior a 2018 y al aumento previsto
en la inflación para el año próximo.
"Si aumentaran los ingresos vía suba de impuestos o de recaudación,
ese recorte de $300.000 millones se reduciría", explicaron en el despacho
de un ministro en la Casa Rosada.
El acuerdo del Gobierno
con el Fondo Monetario Internacional (FMI) fijó que el déficit
se reducirá del 3,8% del PBI con que cerró en 2017 a la meta de 2,7% para 2018,
es decir, que deberá alcanzar un desequilibrio de $365.000 millones. Y el año
próximo se reducirá a 1,3% del PBI, unos $175.000 millones. Según los cálculos
de Hacienda, cada punto del PBI equivale a US$5000 millones o $135.000
millones.
En teoría, según esos números, la reducción entre este año y el próximo
sería de $190.000 millones. Pero, como las jubilaciones aumentarán
más que la inflación, habrá que aumentar el recorte de gastos y la cifra se
estiraría a $300.000 millones.
Esto es así porque la fórmula de ajuste de las jubilaciones,
asignaciones familiares, planes sociales y la AUH se aplica sobre la inflación
pasada: en 2018 será superior al índice previsto para 2019. En 2018 aquellos
haberes fueron perjudicados.
La inflación prevista para 2018 será del 27%, según la meta acordada con
el FMI, y ello disparará mayores aumentos de jubilaciones y planes sociales
para 2019. Y para el año próximo la meta de inflación acordada con el FMI es
del 17%.
Los aumentos jubilatorios se componen en un 70% de la inflación y un 30%
de la evolución de los salarios en el sector formal.
La última reunión para discutir la ley del presupuesto 2019 fue
anteayer, en Olivos. Dujovne y su par de Interior, Rogelio Frigerio ,
recibieron a los ministros Hernán Lacunza (Buenos
Aires), Martín Mura (CABA) -ambos de Pro- y a los radicales Enrique Vaz Torres
(Corrientes), Lisandro Nieri (Mendoza) y Carlos Sadir (Jujuy). Son los
ministros que reportan a los gobernadores de Cambiemos: María Eugenia Vidal (Buenos
Aires), Horacio Rodríguez
Larreta (CABA), Gustavo Valdés (Corrientes), Alfredo Cornejo (Mendoza)
y Gerardo Morales (Jujuy).
Las variantes
Según pudo saberse, se barajan diversas alternativas de recortes. Los
gobernadores del PJ reclaman, a cambio de los recortes, que la ciudad y la
provincia de Buenos Aires tomen a su cargo gastos de subsidios para energía,
transportes y obras de cloacas y agua de la empresa Aysa. En total, son
$110.000 millones. El Gobierno quiere endosarles al resto de las provincias los
gastos de salud y educación que la Nación hace vía transferencias que van por
fuera de la coparticipación federal,
que son unos $140.000 millones.
En ese sentido, Hacienda podría impulsar el traspaso de las
distribuidoras de energía Edenor y Edesur a la ciudad y a la provincia. Ello no
significaría costo para estos distritos: ninguna recibe subsidios tras los
aumentos de tarifas. Empero, Vidal y Rodríguez Larreta absorberían la
responsabilidad política del manejo tarifario, sin costo económico adicional
para ellos.
Sin embargo, la Nación transferiría progresivamente los gastos de los
subsidios que le paga a la empresa mayorista Cammesa, que reparte la energía
que se produce en todo el país a las distribuidoras. Estos subsidios deberían
ser absorbidos por Vidal, Larreta y otras provincias.
Además, el Gobierno quiere endosarles a las provincias el gasto de los
giros que van por fuera de la coparticipación federal automática para salud y
educación. Ese traspaso sería progresivo. Y la Nación apuntaría a retener las
transferencias de capital (para obra pública), que son discrecionales y que
sirven para épocas electorales, aunque parte de las obras las deberían pagar
las provincias. La Casa Rosada argumenta que las provincias reciben desde 2016
más recursos que antes y que tendrán superávit fiscal en 2018.
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