Jorn Madslien Analista económico de la BBC
Después de haber votado contra la Constitución Europea, muchos franceses podrían despertarse frente a una desagradable sorpresa. Si el objetivo era ocasionar un grave daño a las reformas económicas que promueven el libre mercado al estilo anglo-sajón, los seguidores del "No" tal vez no logren el efecto deseado.
La verdad es que, en el corto plazo, el rechazo podría "debilitar el avance hacia la política de economía liberal en la zona euro", reconoció el economista Ian Stewart de la organización financiera Merrill Lynch. Pero en el largo plazo, el "No" podría generar el efecto contrario. Para David Bowers, estratega de Merrill Lynch, "la negativa no evitará una nueva agenda económica 'ultraliberal'". "Todo lo contrario, puede provocar que el debate se aleje del aspecto institucional y se centre en las reforma económicas, donde es más fácil lograr progresos". Apoyo político Entre los euroescépticos de derecha -que también se oponen a la Constitución Europea pero por razones diferentes- esa posibilidad sería recibida con beneplácito. Ellos sostienen que la ambición política de Bruselas debe dar marcha atrás y la Unión Europa debe regresar a sus orígenes cuando sólo era una zona comercial donde el capital, la mercancía, los servicios y la gente podían moverse libremente. El rechazar un tratado que busca encaminar y centralizar las decisiones políticas es un primer paso para lograr dicho objetivo. El problema es que muchos en el mundo de los negocios están poco dispuestos a aceptar la idea de que ésta es la mejor manera de asegurar la Unión Europea y, más importante, el futuro económico de la zona euro. Por un lado el primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, advirtió que el "non" podría alejar a los inversores e impulsar el desempleo.
Por el otro, el presidente de la gigante de seguros Axa alertó que la incertidumbre política podría perjudicar la capacidad de negocios de las compañías europeas frente a sus rivales en Estados Unidos y Asia. "Un interrogante adicional es si el 'No' podría hacer que los mercados se preocupen sobre el riesgo político de las divergencias en la zona euro", se preguntó el analista Stewart, destacando que "las características de una unión monetaria exitosa en el tiempo son la estabilidad política y el apoyo popular más que el bienestar económico". Euro-débil Ninguna de las consecuencias económicas se reflejará inmediatamente o por lo menos mientras la UE pueda seguir funcionando bajo los acuerdos que rigen actualmente. Incluso, ni siquiera la esperada caída del Euro ante el inminente voto del "Non" puede ser relacionada exclusivamente a lo sucedido en Francia. El euro ha estado bajando en las semanas anteriores al referendo en Francia, pero no sólo por aquellos que vaticinaban el "no" francés. La caída también se ha adjudicado a la preocupación que existe ante la debilidad de las economías más grandes de la zona euro como Italia, Alemania y Francia. La semana pasada, la Organización por la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD en sus siglas en inglés) pidió un recorte en las tasas de interés en la eurozona, donde se espera que el crecimiento caiga a 1,2% anual tras el 1,9% del año pasado. Por eso, parece que el impacto del "no" en la economía será pequeño comparado con la forma en que la debilidad económica parece haber influido en el voto de protesta.
|