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Por Mariano De Vedia - El presidente Mauricio
Macri dará hoy nuevas directivas a las Fuerzas Armadas, en una
estrategia destinada a fortalecer la presencia militar en la frontera norte y
avanzar en una reestructuración del despliegue de unidades castrenses.
En esa línea, fijado ya el objetivo de ponerle un freno al avance
del narcotráfico , el 1° de agosto llegará a poblaciones
vulnerables, principalmente de Salta, Formosa y Misiones, el primer refuerzo de
500 efectivos del Ejército, que se sumarán al programa Escudo Norte, cuya
ejecución está en manos de las fuerzas de seguridad.
Además, se espera que el Presidente modifique el decreto 727/2006,
reglamentario de la ley de defensa nacional, que desde la gestión de Néstor
Kirchner solo permite el empleo de las Fuerzas Armadas ante agresiones de
origen externo "cuando estas sean perpetradas por otros Estados".
Las nuevas directrices presidenciales, que se insertan en el nuevo rol
que el Gobierno quiere asignarle a las Fuerzas Armadas, serán anunciadas por
Macri hoy, a las 9.30, durante una visita a la guarnición de Campo de Mayo,
junto al ministro de Defensa, Oscar Aguad, y los jefes del Ejército, la Armada,
la Fuerza Aérea y el Estado Mayor Conjunto.
"La presencia militar en la frontera norte tendrá un carácter
disuasivo frente a las organizaciones del narcotráfico, para evitar que se
instalen en nuestro territorio, como ha ocurrido ya en países de la
región", precisó a LA NACION una fuente gubernamental.
El despliegue de tropas en la frontera norte, que en un año podría
extenderse a 5000 efectivos, será concertado con gobernadores e intendentes,
anticiparon voces cercanas al ministro Aguad. En las primeras etapas, las
tropas serán en un 90% del Ejército y el resto de la Fuerza Aérea. El plan
global comprende la relocalización y posible fusión de bases militares, para
"fortalecer el despliegue en zonas críticas y dejar sin efecto posiciones
que hoy carecen de sentido", explicaron a LA NACION.
Le reformulación se da en momentos en que el Gobierno se encuentra
inmerso en un severo plan de ajuste para cumplir con las metas fiscales, si
bien hace una semana incrementó los haberes militares un 20 por ciento. Además,
como dato simbólico, la falta de recursos obligó a suspender el desfile del 9
de Julio, que costaba $10 millones.
Fuentes cercanas a Aguad adelantaron que otros 600 efectivos militares
custodiarán objetivos estratégicos que hoy están en manos de la Gendarmería,
como centrales nucleares y radares. Ello permitirá, a su vez, destinar más
gendarmes y miembros de las fuerzas de seguridad a la lucha contra el avance
del delito.
"La presencia militar en la frontera norte irá aumentando
progresivamente, según las necesidades que exigirá cubrir esa extensa zona
limítrofe, que es amplia y generosa", explicó una fuente cercana al
pensamiento castrense.
Aguad y sus asesores militares saben que la presencia del Hezbollah y
del narcoterrorismo en la triple frontera ya le ocasionó problemas a Brasil.
"No queremos que eso ocurra en nuestro país. Es necesario una fuerte tarea
de prevención", fue el mensaje que transmitió el ministro.
Fusión de unidades
La reformulación del despliegue militar responde al concepto del nuevo
rol que enfrentan hoy las Fuerzas Armadas, a partir de las amenazas que
presenta el siglo XXI, lo que configura una realidad muy distinta a las
hipótesis de conflictos de décadas anteriores. En esa nueva concepción se
inscribe la colaboración con las fuerzas de seguridad en la lucha contra el
narcotráfico y el terrorismo internacional.
La idea del Ministerio de Defensa es conversar con gobernadores e
intendentes sobre las nuevas localizaciones de unidades militares, lo que se
terminaría de concretar en un mediano plazo. Se trabaja ya sobre posibles
fusiones y supresión de bases. "El Ejército y la Fuerza Aérea, por
ejemplo, van a compartir unidades", se indicó a LA NACION.
La reforma comprende un trabajo más activo del Estado Mayor Conjunto
(EMC), que hoy conduce el teniente general Bari del Valle Sosa, veterano de
Malvinas y muy escuchado por el presidente Macri. Sosa, que ubicó a su segundo
en el EMC, el vicealmirante José Luis Villán, como jefe de la Armada, había
sido sancionado con el pase a retiro durante la gestión de César Milani, en el
período kirchnerista.
Si bien el esquema del despliegue de bases militares todavía no está
definido -o por lo menos se lo guarda bajo siete llaves- trascendieron algunas
posibles reubicaciones. Según pudo saber LA NACION, las unidades se
agruparían en función de dos criterios: proximidad geográfica y especialidad.
Por ejemplo, las agrupaciones y los batallones de artillería antiaérea de las
tres fuerzas se concentrarían en Mar del Plata.
El Ministerio de Defensa viene prometiendo a las fuerzas militares que
la reestructuración será acompañada de una fuerte inversión en reequipamiento y
capacidades, proceso en el que la tecnología juega un papel fundamental.
La Fuerza Aérea carece de aviones supersónicos con capacidad para volar
a una velocidad superior a la de los vuelos ilegales, lo que dificulta la tarea
de intercepción. Pero el ministro Aguad prometió reequipar con artillería y
radares tres aviones Pampa, utilizados hoy como aeronaves escuela, que pueden
volar a 800 kilómetros por hora y potenciar la capacidad disuasora frente a las
aeronaves clandestinas en los operativos del Escudo Norte. "Van a servir
para mejorar el patrullaje", indicó la fuente gubernamental consultada, al
señalar que las aeronaves estarán disponibles sucesivamente en agosto, en
septiembre y en octubre.
Una de las preocupaciones centrales de Aguad es la ciberdefensa, lo que
traduce como la necesidad de "cuidar las fuentes de nuestras
informaciones, datos y archivos". A ese objetivo apunta el trabajo del
EMC, que procura la conformación de un comando conjunto de ciberdefensa, a
través de la coordinación de operaciones de todas las fuerzas, a las que se sumarán
la Agencia Federal de Inteligencia y el Ministerio de Seguridad.
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