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Por Francisco Jueguen -
Caputo y el ministro
de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne ,
repasaron los principales puntos del consenso sellado ayer. Ante la crisis
argentina, Caputo recibió en estos días el apoyo de los presidentes de los
bancos centrales de Estados Unidos, la Unión Europea (el BCE), Gran Bretaña y
Brasil.
El comunicado consensuado entre los países presentes destacó que se
trató de un problema global, pero con un mayor impacto en países más frágiles,
como la Argentina. "Si bien muchas economías emergentes se encuentran
ahora mejor preparadas para ajustarse a las cambiantes condiciones externas,
aún enfrentan desafíos tales como la volatilidad de los mercados y la reversión
de flujos de capitales", escribieron los más de 40 funcionarios de primer
nivel presentes en el país.
"El escenario es el que esencialmente el mercado conoce",
afirmó Caputo en la conferencia de prensa, sobre las perspectivas en los
cambios de las tasas en Estados Unidos y su impacto en los flujos de capitales
a nivel global, pero sobre todo en los mercados emergentes como la Argentina.
Ese tema y la guerra comercial que comenzó Donald Trump dominaron la agenda de
la discusión del G-20 en
estos días. Steven Mnuchin, secretario del Tesoro norteamericano, negó ayer una
guerra de monedas, un monstruo público que había despertado Trump esta semana
tras criticar a la Reserva Federal (Fed).
"Es muy predecible. No va a haber ninguna sorpresa, sino una
política gradual", afirmó Caputo, tras una pregunta sobre si los
presidentes de los diferentes bancos centrales presentes en el país habían
hablado acerca de una posible coordinación ante las subas de tasas de la Fed y
su impacto. En ese sentido, Caputo describió un escenario de aumento de tasas
de interés a futuro, teniendo en cuenta que el desempleo en Estados Unidos es
el más bajo en las últimas seis décadas y no hay presión sobre los salarios.
Dijo que esa situación es similar a la que vive hoy la Unión Europea.
"Hay mucha conciencia de que si algo de esto no fluye como
efectivamente parece va a tener sus consecuencias en los mercados emergentes",
advirtió Caputo, que destacó el diálogo en ese sentido con sus pares de
diferentes países. El presidente del BCRA describió el mercado cambiario
argentino como un mercado "en calma". "Creemos que justamente,
tras la volatilidad que hemos sufrido, hubo un gran apoyo internacional, y el
paquete que se negoció con el Fondo Monetario Internacional, tanto en tamaño
como en estructura, muestra una excelente predisposición no solo del Fondo,
sino también el respaldo de los países miembros", esgrimió.
Caputo admitió que hubo "ciertas turbulencias" en la Argentina
desde fines de abril pasado como consecuencia de la mayor volatilidad
internacional por el aumento de la tasa de interés de los bonos del Tesoro
norteamericano por arriba del 3%. Sin embargo, señaló que el impacto en el país
respondió también a "algún error propio".
El funcionario agregó luego: "Esta nueva administración del Banco
Central ha tomado las que creímos eran las medidas necesarias para contener la
excesiva volatilidad. Ahora, lo que nos ocupa es controlar la inflación, porque
esa excesiva volatilidad repercute en los precios", admitió.
En la conferencia de prensa, tanto Dujovne como Caputo repasaron los
principales puntos consensuados en el documento final del encuentro. Como marca
la norma habitual de estas reuniones, ni en sus discursos ni ante las preguntas
se corrieron del discurso plasmado en el comunicado final. No obstante, solo se
animaron a correrse un poco de la letra oficial cuando la política económica
local entró en juego con los periodistas argentinos. Esto ocurrió con Dujovne,
cuando lo consultaron sobre cómo podía conjugarse lo firmado por el país en el
comunicado del G-20 en materia fiscal (que siempre debe orientarse al
crecimiento del PBI) con el ajuste impulsado por el Gobierno.
"La política fiscal que estamos llevando adelante es la necesaria
para promover el crecimiento", retrucó el ministro. "Dado el cambio
internacional, esta es la política fiscal que la Argentina necesita para tener
un crecimiento sólido. Si no tuviéramos el apoyo de la comunidad financiera,
expresado en el paquete del FMI, la Argentina tendría que haber buscado una
política fiscal mucho más contractiva para converger automáticamente al
superávit. Esta es la política fiscal para este momento y para lograr que la
Argentina pueda lograr un crecimiento sólido", afirmó.
Como lo había hecho Mauricio Macri unas horas antes frente al plenario
de delegados, Dujovne destacó el apoyo internacional que el país encontró tras
la crisis cambiaria que enfrentó y tras el acuerdo firmado con el Fondo.
"El apoyo a la Argentina es fenomenal. Hay excelente diálogo con todos y
muy buenas charlas sobre la coyuntura de hoy en el mundo".
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