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Por Alan Soria Guadalupe - Con el inicio de las negociaciones con Singapur, anunciadas
anteayer, el Mercosur ya participa de cinco gestiones comerciales
simultáneamente, al tiempo que en los próximos meses iniciará las primeras
conversaciones con Japón y Nueva Zelanda con el objetivo de incorporarlos a su
menú de aliados comerciales.
Con fuerte aval del gobierno
de Mauricio Macri , que apuesta a la integración comercial
con el mundo, el bloque sudamericano tiene avanzadas las negociaciones para
llegar a un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE),
pero también tiene a sus equipos técnicos trabajando con los de Canadá, Corea
del Sur, Singapur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus
siglas en inglés), integrada por Islandia, Suiza, Noruega y Liechtenstein.
Además, según señaló a LA
NACION el secretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería,
Horacio Reyser, el Mercosur iniciará pronto la etapa del "diálogo
exploratorio" con Japón y Nueva Zelanda. Esa misma etapa esa la que se
cerró anteayer con Singapur, lo que dio vía libre al comienzo de las
negociaciones para firmar un tratado de libre comercio.
Las gestiones con ese país,
una de las economías más importantes del sudeste asiático, no deberían
extenderse muchos años, según el Gobierno. "Tradicionalmente estas
negociaciones llevan al menos dos años, que es un buen plazo, pero nosotros
creemos que se puede hacer incluso en menos tiempo. Lo mismo creemos que puede
pasar con Canadá", dijo Reyser.
El funcionario se mostró
optimista respecto de las gestiones con la UE, que, según dijo el canciller
Jorge Faurie días atrás, entraron en su etapa final. En la última reunión en
Bruselas, la semana pasada, los bloques lograron acercar posiciones en los
detalles más delicados del acuerdo, como las denominaciones de origen o la
tasas aplicables a determinados productos, entre otras cuestiones.
"Para el acuerdo con la
UE es importante aprovechar la ventana que tenemos en septiembre", dijo
Reyser, en relación con la fecha prevista para que se retomen las gestiones,
pausadas hasta el fin del receso de verano europeo. Ese mes será clave, pues
todavía no se habrán llevado a cabo las elecciones presidenciales en Brasil,
que pueden influir en el curso de las negociaciones.
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