En
junio se amplificó el efecto de la suba del tipo de cambio sobre la balanza
comercial, que terminó con un déficit de u$s382 millones, indicó ayer el INDEC.
El resultado respondió principalmente a una caída en las importaciones que
superó a la de las exportaciones. De esta forma, el rojo acumulado por la
balanza comercial en el primer semestre del año ascendió a u$s5.101 millones,
cifra que se ubica muy por encima de los u$s2.616 millones que se habían
acumulado entre enero y junio de 2017.
En junio, las exportaciones cayeron 1,4% a u$s5.076 millones, producto de una
suba en los precios ( 9,8%) y una baja en las cantidades (-10,2%). Las ventas
de productos primarios cayeron 25,7% interanual, mientras que las manufacturas
de origen agropecuario (MOA) aumentaron 3%. En tanto, las manufacturas de
origen industrial (MOI) subieron 10,4%, al tiempo que las de combustible y
energía se dispararon 96,2%. En términos desestacionalizados, las exportaciones
totales del mes aumentaron 0,9% respecto al mes anterior. Gran parte del peor
desempeño de las ventas al exterior responde a la sequía que afectó a diversas
regiones del país repercutiendo negativamente sobre el complejo sojero, que
anotó una merma del 16,5% en lo que va del año. Sin contar a la soja, las
exportaciones crecieron 15,2% en los primeros seis meses.
Por otra parte, las importaciones cayeron 7,5% en junio a u$s5.458 millones,
ante la suba del 4,7% en los precios y a una caída del 11,7% en las cantidades.
En este marco, las compras de bienes de capital bajaron 16,9%, mientras que las
de bienes intermedios avanzaron 4,1%. Las importaciones de combustibles y
lubricantes retrocedieron 6,2%; las de bienes de capital, 10,3%; las de bienes
de consumo, 8,8%; y las de vehículos automotores de pasajeros, 15%. En la
medición desestacionalizada, cayeron 10,8% mensual.
La consultora Radar consideró que "es esperable que la caída de las
importaciones como consecuencia de la contracción económica permita detener el
ritmo de crecimiento del déficit externo en lo que resta del año y achique el
desbalance. Los últimos eventos devaluatorios muestran un patrón similar".
"Las importaciones suelen caer por el salto del tipo de cambio, mientras
que las exportaciones no reaccionan al alza. La excepción fue 2016, cuando se
observó un comportamiento particular: las importaciones crecieron a pesar de la
recesión como consecuencia de la fuerte apertura comercial, mientras que las
exportaciones lo hicieron por la liquidación de stocks agropecuarios luego de
la reducción/eliminación de las retenciones", agregó la consultora.
Por otra parte, Radar indicó que "el nuevo tipo de cambio es un impulso
para varios sectores exportadores. Vale señalar que, si bien el actual nivel
del tipo de cambio es mucho más ventajoso para los sectores transables, una
condición necesaria para que haya un salto importante en la actividad
exportadora, logrando que se sumen nuevas empresas o sectores, es que su nivel
sea percibido como sostenible y estable". Además, estimó que "el
nuevo tipo de cambio impulsará algunos productos de MOI que ya tienen desarrollado
el negocio exportador y, en menor medida, a algunas economías regionales que
tengan las condiciones de oferta para aprovechar esta venta de
oportunidad". "El agro, en cambio, está más atado a las condiciones
climáticas y disponibilidad de oferta, por lo que la suba del tipo de cambio no
implica un salto en las ventas en el corto plazo", remarcó.
En ese sentido, la consultora Ecolatina proyectó para el segundo semestre
"que la caída de las importaciones observada en junio se repetirá, máxime
mientras la actividad continúe deprimida". Por el lado exportador,
"la menor incidencia del sector agropecuario y una mayor competitividad
cambiaria ayudarán a que las ventas externas crezcan en la comparación
interanual. Sin embargo, la constante revisión a la baja de las estimaciones de
crecimiento brasileñas impactarán negativamente en este punto", indicó. En
síntesis, "proyectamos que durante la segunda mitad del año el rojo
comercial se reducirá significativamente respecto a igual período de 2017,
pudiendo incluso arrojar un saldo positivo en algunos meses, algo que no sucede
desde 2016", sostuvo. Como resultado, "el intercambio comercial de
bienes cerraría 2018 en línea (o levemente por debajo) del déficit del año
pasado (u$s8.500 millones)", concluyó Ecolatina.
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