Por Jonathan Nguyen-Duy - La transformación digital es una realidad que
está cambiando el funcionamiento de la sociedad a una escala sin precedentes.
En este sentido, tanto empresas como organismos gubernamentales de todos los
tamaños están adoptando modelos de negocios digitales, que les permiten
responder ágilmente a las cambiantes demandas de los consumidores.
Hoy, es notable cómo redes tradicionalmente separadas se entrelazan, y cómo las
empresas inteligentes están migrando hacia entornos de mayor convergencia e
interacción con los usuarios, e incluso con dispositivos e infraestructuras
inteligentes.
Así, para aumentar la eficiencia y la rentabilidad, los sistemas de tecnología
operacional (OT) tradicionalmente aislados comienzan a converger con las redes
informáticas, orientándose hacia la automatización; en la medida en que los
edificios se vuelven más inteligentes, la seguridad física y de TI también
tiende a la convergencia y, del mismo modo, las redes se expande y contraen
dinámicamente, a través de entornos múltiples en la nube, para satisfacer las
demandas cambiantes de recursos de computación y carga de trabajo.
Las estrategias de seguridad tradicionales no son suficientes ante los nuevos
riesgos. La transformación digital mejora drásticamente la forma en que nos
desenvolvemos. Sin embargo, también introduce nuevos riesgos de seguridad y
requisitos de cumplimiento.
En este sentido, si se tiene en cuenta que internet, plataforma principal de
toda esta transformación, utiliza los protocolos e infraestructura con los que
comenzó hace décadas, y se considera que el volumen de datos ha aumentado casi
40 veces en los últimos años, es posible prever que las medidas de seguridad
tradicionales para proteger las redes de TI no son suficientes. Por lo que
parte del desafío es sustituir el abordaje tradicional de los cambios de
infraestructura por proyectos de transformación integrales, en vez de
considerarlos como proyectos individuales.
Ante esto, no sólo es necesario ver y proteger todas las infraestructuras y
dispositivos, independientemente de su ubicación o tipo, desde un único sitio,
sino también coordinar recursos para mejorar la detección, automatizar la
respuesta y adaptarse dinámicamente a los cambios de la red.
La protección de redes convergentes amerita una solución que detecte la
intención del usuario y del dispositivo, e incluso anticipe en tiempo real las
amenazas, que identifique y actualice automáticamente los activos clave, aísle
dispositivos o aplicaciones comprometidos, correlacione inteligencia de
amenazas entre diferentes redes e industrias, y mapee dinámicamente seguridad
relevante a las cambiantes infraestructuras de red, incluso en entornos
convergentes.
En este sentido, virar hacia un entorno cada vez más digitalizado, además de
requerir un aprovechamiento de tecnologías digitales, demanda mayor agilidad y
productividad con el fin de obtener no sólo un mejor desempeño sino mejores
resultados comerciales y mejor calidad de servicios.
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