| Por Leandro Gabin - La tan deseada paz cambiaria que se logró en
las últimas semanas, con una notoria caída del dólar durante julio (pasó de
$28,85 a los actuales $27,25) también se tradujo en un menor ritmo de atesoramiento de billetes verdes por
parte del público.
Según pudo saber iProfesional de distintas fuentes bancarias,
el ritmo de compra -que venía siendo similar a junio en las primeras semanas de
este mes, por el efecto "aguinaldo"- en los últimos diez días de
julio se desplomó a casi la mitad.
"Pasamos de tener un ritmo de atesoramiento fuerte, similar al que vimos
en junio, a un escenario donde mermó muy fuerte la demanda. Hubo un antes y un después durante julio. Creemos
que si se mantienen las condiciones internacionales como ahora, es muy probable
que en agosto también se consolide esta tendencia", contaron a este
medio desde uno los bancos más grandes del país en el segmento retail.
Así, la compra de billetes -que en términos netos tuvo picos de u$s3.440
millones en mayo y que el mes pasado había alcanzado los u$s2.224 millones,
según cifras del Central-, se reduciría sustancialmente.
¿Cuánto? Según Hernán del Villar, director de Estudio Alpha y consultor de
bancos, en julio es muy probable que el
nivel de atesoramiento -siempre en términos netos- termine en torno a los
u$s1.200 millones, incluso levemente menor que el promedio de u$s1.500
millones del primer trimestre del año.
"Lo concreto es que la tendencia a la baja se mantuvo de la mano de
menores importaciones, turismo y caída de la demanda de billetes por crédito
hipotecario", destacó Del Villar.
El enfriamiento hipotecario, funcional a la estabilización
En los bancos más activos de la City confirman el
parate de lo que fue el préstamo estrella en el último tiempo, como los
hipotecarios UVA.
En junio, el monto otorgado ya había caído a la mitad de lo que sucedió en mayo
y durante julio siguió de capa caída: terminaría levemente arriba de los $4.000
millones, bien lejos de los casi $14.000 millones de marzo.
También el componente de la importación, con parate de la economía y dólar más
caro, tuvo su impacto la reducción del pedido de divisas.
"Esto es menos esperable que se mantenga porque las empresas para producir
necesitan sí o sí importar. A lo sumo que se hayan stockeado y tengan margen,
mucho no puede disminuir", dicen desde otra entidad financiera.
Sea como fuere, para el Gobierno, que los números que manejan en el sector
privado sobre la menor demanda de billetes verdes puedan confirmarse será una
prueba más de que la paz cambiaria y el
dólar alto tuvieron sus efectos "deseados" para tranquilizar la
demanda de moneda estadounidense.
La ya crónica manía de adquirir billetes por parte del público viene desde hace
décadas. Incluso, la llegada del macrismo al Gobierno no impidió que esta
costumbre se potenciara (sin cepo) y tocará nuevos niveles récord:
-En 2016, primer año completo bajo la administración de Cambiemos, las personas
físicas y jurídicas compraron un total de u$s19.664 millones
-El año pasado, cuando la economía argentina rebotó y el Gobierno tenía
acceso a los mercado financieros globales, de todas formas el público decidió
dolarizarse y se llevó de los bancos u$s32.797 millones
- Entre enero y junio de 2018, y a pesar
de la megadevaluación de la moneda en torno al 50%, la compra en términos
brutos llega a u$s19.833 millones, según datos oficiales del Banco
Central
Más aún, en los dos años y medio de mandato de Cambiemos, la adquisición
asciende a u$s72.294 millones; mientras que en el mismo período se vendieron a
los bancos u$s30.669 millones. Es decir, la economía quedó en rojo por unos
u$s41.625 millones.
Si bien el dato oficial del BCRA se conocerá recién el 22 de agosto, las
proyecciones de las principales entidades de la Argentina denota un cambio de
tendencia que deberá corroborarse en agosto. Al menos, dicen, lo importante
será que se estabilice en "niveles normales" y lejos de los picos del
peor momento de la crisis.
"Estacionalmente, agosto también debería ser tranquilo en cuanto
a demanda. Todo dependerá,
además, de que no se vuelva a instalar la idea de que el billete está
barato. Será clave que después de
estabilizar el precio, comience a acompañar el ritmo de la inflación",
concluían desde otra entidad líder.
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