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Por Jorge Herrera - La plata
grande, como se refieren en el mercado a los fondos institucionales y a las
inversiones productivas y mega proyectos, mira de afuera. Cierto es que algunos
fondos internacionales volvieron a reposicionarse, tímidamente, en unos pocos
activos locales, pero el "dinero" que desde el advenimiento de
Cambiemos se espera, con ansias, llueva sobre la economía, ahora solo piensa en
el 2019. O sea, la instrucción es "esperar y ver". Claro que, en el
interín, los estrategas y portfolio managers sacan algunas conclusiones sobre
el caso argentino.
No dejan de reconocer que hubo una crisis cambiaria, lo que refleja la
vulnerabilidad de Argentina, y que el Gobierno la ha manejado correctamente.
Pero, por ejemplo, para los bancos el panorama no es alentador, dado que no
podrán captar fondos en el mercado de capitales y las operaciones de M&A se
han derrumbado, afectando también las proyecciones sobre las PPP. Las compañías
internacionales que aún no operan en el país y que tenían planes, ahora están
en modo "wait & see" sobre todo en los sectores de
infraestructura, retail y en energías renovables. Sin embargo, no dejan de
valorar iniciativas como el Plan de cloacas de la cartera de Frigerio y los
avances en el marco regulatorio de defensa de la competencia. Ahora bien,
mientras relojean la región, léase, México y Brasil, y con la ventaja de no
estar contaminados por la liturgia política criolla, la visión de los
inversores internacionales es que la clave es el 2019. Ven en la oposición
peronista como el peligro populista. Por lo que no se trata de un tema de
nombres. Aunque especulen con el extraoficial plan B (MEVidal) saben que el
"cambio" requiere 12 años como en CABA. Pero a la vez desde la óptica
externa, no importa el nombre, o sea, si es Macri u otro, lo que les importa a
las casas matrices de las multinacionales y a Wall Street es el plan. La plata
grande apuesta a un horizonte de largo plazo y lo que precisan es cierto
"salvoconducto" de que el programa de Gobierno tendrá la dirección del
cambio.
El resto, las inversiones financieras seguirán al ritmo del trading, y de los
vientos externos. Pero lo que mueve la frontera de posibilidades de producción
mira el partido desde la línea de cal.
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