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Por Leandro Gabin - Sin Federico
Sturzenegger en el Banco Central, que creía en la "libre flotación
cambiaria" a pesar de haber acumulado una feroz apreciación cambiaria
durante gran parte de su mandato, la
nueva gestión en el entidad -mucho más alineada con los pensamientos de
Hacienda y Jefatura de Gabinete- siempre creyó que no se podía volver a cometer
el mismo error: dejar caer al dólar.
Lo había avisado el mismo Luis
Caputo en las reuniones con economistas y banqueros al iniciar su gestión. Lo
repiten ahora. El pilar del plan oficial era estabilizar el dólar y, en segundo
orden, no permitir precisamente ese pecado mortal que llevó a una devaluación
inducida por el mercado (y
extremadamente violenta) cuyas consecuencias se están pagando ahora.
La idea de
Caputo, compartida con el resto del Gabinete, es que el billete verde acompañe
la evolución de los precios, algo que
no pasó el mes pasado con la apreciación de 4,5% del peso frente al dólar y una
inflación en torno al 2,5% o 3% según las consultoras.
Si bien la gran mayoría de las
monedas emergentes se apreciaron en julio, el peso argentino ocupó el segundo
lugar en el ranking detrás del peso mexicano, seguido por el rand sudafricano y
el real brasileño.
El movimiento de las divisas
empezó a generar preocupación en pasillos oficiales. Además, tal como adelantó iProfesional, los
funcionarios empezaron a recibir información acerca de la abrupta caída en
la demanda de
dólares en los bancos. En las últimas semanas de julio había
derrapado a la mitad y se presagiaba otro mes también planchado.
La decisión de cambiar, otra vez,
el cronograma de venta de dólares del Tesoro que efectúa el Central no tiene
otra motivación que la decisión oficial de frenar la caída del dólar.
Cabe recordar que el 21 de junio
Nicolás Dujovne informó oficialmente que se iban a subastar u$s100 millones
diarios durante 75 días hábiles para conseguir los pesosque necesita la
Tesorería.
El argumento
oficial no fue creíble ni novedoso. Oficialmente Hacienda explicó que debido a su alta
posición de liquidez en pesos no era
necesario seguir vendiendo los u$s100 millones diarios y apartir
del mismo miércoles disminuyó a u$s75 millones, monto que correrá hasta el
viernes inclusive. El lunes ya regirá otra poda del volumen a venderse
directamente en el mercado a tan
sólo u$s50 millones.
¿Porque no fue creíble el anuncio
oficial? Sencillamente porque modificaron, otra vez, el monto a vender según
las necesidades del mercado y el
valor del dólar.
A fines de
junio y a pocos días de haber recibido los u$s15.000 millones del FMI, Hacienda
incrementó a u$s150 millones el monto que
soltaban al mercado durante
unas jornadas.
¿La razón? "Fue en estricto
reflejo de las necesidades de caja del Tesoro", se dijo escuetamente. La
modificación venía justo cuando aparecía una mayor presión con el dólar.
Incluso el BCRA tuvo que vender de su bolsillo u$s300 millones cuando el dólar
se encaminaba a $30 en el minorista.
Ahora, curiosamente, se baja el
monto de intervención cuando el billete se aprecia. "Está claro que esto tiene que ver con un tema
de tipo de cambio. Ya no estaban tan cómodos con lo que había sucedido en julio y
pensaban que la película se podía volver a repetir en agosto", decían
desde un banco privado.
Algunos pensaron que la razón
tenía que ver, además, con la caída de las reservas internacionales por
u$s5.447 millones que se viene acumulando desde que llegaron los dólares del
Fondo.
Sucede que las divisas que vende
Hacienda diariamente forman parte de las reservas y al momento de desprenderse
de ellas, caen automáticamente las arcas del Central.
Pero, la merma es amplificada por
otros factores como los vencimientos de deuda que se cancelan con los dólares
del BCRA, las valuaciones de los activos donde invierte la entidad y el
efectivo mínimo de los bancos, entre otros motivos.
Debido a que
el Central pactó con el FMI un nivel mínimo de reservas netas (RIN), la
especulación que rondó en la City hablaba precisamente de que este había sido
el detonante. O sea, que no convenía seguir
vendiendo divisas porque seguiría cayendo esa variable de cumplimiento
obligatorio con el organsimo de crédito.
Sin embargo, quienes siguieron de
cerca el momorandum de entendimiento con el Fondo dicen que la venta de dólares
del Tesoro baja la meta de RIN que el Central tiene que tener, por ende es equivocado
afirmar que la razón del cambio oficial tiene que ver con un posible
incumplimiento.
Suena lógico, ya que de los
u$s15.000 millones que aportó el FMI en el primer desembolso, la mitad fue
precisamente para que el Tesoro los vendiera, se hiciera de pesos, y cubriera las
necesidades fiscales.
La otra mitad, en manos del BCRA,
en caso de usarse sí impactaría en la meta que está estipulado con el
organismo. Por eso, esos dólares no se tocan.
¿Cómo seguirá
reaccionando el mercado? Un buen
ejemplo fue lo sucedido el miércoles. Hubo mucha volatilidad en la misma rueda: el dólar llegó a tocar
$27,75 a mitad de rueda luego del anuncio de Hacienda pero finalmente terminó
en $25,52 (una suba 13 centavos contra el cierre del martes).
En el Banco Central negaron que
la entidad hubiera intervenido en los mercados de futuros, que se habían
disparado de la mano del alza en el spot, como se escuchó en la plaza.
Algunos bancos
de la City creen que la señal del Gobierno le dará, al menos, más volatilidad a
la divisa de ahora en más. La prueba de fuego será el lunes cuando comience con
una intervención de tan sólo u$s50 millones.
Como se dijo, la idea de Caputo y
del Ejecutivo es que el tipo de cambio no se atrase. Y para eso, el billete
verde debería subir por la escalera a la par de los precios, o por lo menos no
perder tanto recorrido.
En los contratos a futuro, o sea
quienes ponen plata para asegurarse un valor de dólar prefijado de antemano, se
ve un dólar a $32 para fines de diciembre. Bastante en línea con el aumento de
precios esperado.
Al final del
día, la medida oficial no deja de ser arriesgada. Más aún cuando se desconoce
si habrá otro cimbronazo financiero con los temores latentes en el mundo con la
guerra comercial y las tasas de interés en EEUU. Por
ahora el Gobierno no le quiere perder pasos a la inflación. Ya habrá tiempo
para modificar el libreto, como ya hizo muchas veces, si la realidad así lo
amerita.
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