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Por Ariel Maciel - El
clima de ayer en el empresariado nacional fue ambiguo. Todo el sector privado
respaldó los avances judiciales que le aporten "transparencia" a los
negocios entre el Estado y las tercerizadas para realizar obras públicas. Pero encontraron
en el manejo de los tiempos de ejecución de medidas una bisagra que deja de un
lado a los hechos punibles, y del otro al mundo de los negocios como escenario
de acuerdos espurios sin distinguir su validez.
Dueños y ejecutivos de empresas
argentinas alertaron que la irrupción de la justicia en el ámbito privado de
los negocios generó un clima de inseguridad para las inversiones. En el sector
privado quedó instalado que la persecución de empresarios golpeó la imagen de
aquellos que producen en el país, justo en momentos en que la coyuntura
económica ajustó las previsiones de rentabilidad e impactó de lleno en el
empleo.
"Cada vez que pasan estas
cosas, la imagen del empresariado se resiente, acá y en la China.
Lamentablemente esto es por algunos, y el empresariado en general, no sólo de
la obra pública, se ve comprometido", se lamentó uno de los líderes del
sector privado consultado por BAE Negocios.
Nadie salió en defensa de los
imputados y ordenados a detener por la justicia en la causa que investiga
presuntas coimas en obras públicas durante los gobiernos kirchneristas. Tampoco
nadie quiso ponerle nombre y apellido a su análisis de situación para
"evitar meterse en un debate". Pero aclararon que la
"casualidad" de medidas judiciales contra sectores que elevan
reclamos es "al menos, llamativa".
"El uso del timing político
de parte de la Justicia es perjudicial para la imagen del empresario, porque
somos nosotros los que arriesgamos nuestro capital en un contexto de
enrarecimiento del clima de negocios. Nadie va a querer poner un peso acá
cuando la imagen es de un sector privado totalmente corrupto sin distinguir los
casos, e incluso sin que haya un juicio previo", afirmó un integrante de
la UIA.
Si bien nadie ató al Gobierno con
las acciones judiciales contra funcionarios y empresarios por la obra pública,
algunos recordaron que "cada vez que un sector criticó medidas económicas
oficiales, hubo una acción judicial contra algún empresario del sector".
La detención de Carlos Wagner, expresidente de la Cámara Argentina de la
Construcción, era un final predecible para algunos pares del sector, pero
"llamó la atención que sea justo cuando el Gobierno haya ajustado en la
obra pública y Camarco elevara la voz por la pérdida de empleo", según
señalaron algunas fuentes consultadas.
Por caso, recordaron la detención
esporádica del jefe de los empresarios metalúrgicos de ADIMRA e expresidente de
la UIA, Juan Carlos
Lascurain, por una causa que también afecta a una obra pública. Fue horas
después de un fuerte cruce de la entidad industrial con el entonces ministro
Francisco Cabrera, respaldado públicamente por el presidente Mauricio Macri.
Para algunos industriales, se
trató de una advertencia ante la beligerancia que crecía dentro de la UIA por la crisis de
la industria. En la casa fabril, de hecho, descartaron que la movida judicial
pueda "impactar en el resto de los sectores más allá de la
construcción", y deslizaron que incluso "puede ser que sea bueno, que
se limpie y se diga basta de joda".
Pero aclararon que "hoy el
problema del empresariado es la recesión". "Me preocupa más que el
Gobierno mantenga las tasas altas y asuma el costo de una gran recesión. Siguen
diciendo que la recesión es corta y se queda con las buenas noticias. Parece
que los empresarios somos malos agoreros", se quejó un líder fabril.
Existe un consenso general sobre
la importancia de no dejar de lado con "noticias judiciales" el
estado de las empresas "en medio de una recesión que lejos de ser corta,
se va a extender en el primer trimestre del año que viene, al menos",
según analizó el dueño de una alimenticia. De hecho, esa misma fuente avanzó en
una teoría de "ocultamiento de la realidad para dejar de discutir las
necesidades económicas en la entrada de una crisis de inflación y
recesión".
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