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Por Javier Blanco - El golpe combinado que recibió la
economía de la sequía y la corrida cambiaria -y sus secuelas- la hará cerrar
este año (que abrió creciendo a un ritmo del 3,5% hasta el final del primer
trimestre) con una caída del 0,3 por ciento.
Eso no es todo: las tensiones
de precios que se desataron harán que la inflación llegue al 31,8%, amenazando
poner a prueba el límite de tolerancia (del 32%) que fijó el FMI para mantener
la asistencia financiera al país.
Los datos surgen del
Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), una encuesta que cada fin de mes
realiza el Banco Central (BCRA) entre consultores y analistas económicos
locales y del exterior para conocer sus proyecciones. La de julio se realizó
entre los días 27 y 31 y recabó 52 opiniones.
De ese muestrario surge que
este conjunto de economistas esperan que el año cierre con una inflación 1,8
puntos superior la que proyectaban hasta hace un mes (la subieron del 30 al
31,8%), básicamente por el impacto que la carrera alcista del dólar hasta
mediados de junio tendrá en los servicios, cuyas tarifas volvieron a estar
dolarizadas, como en los años 90. Esto queda a la vista porque la mayor
aceleración de precios la esperan, precisamente, entre los regulados (luz, gas,
agua, etc.).
En cuanto a la denominada
"inflación núcleo", los analistas ahora creen que llegará al 30,4% en
el año, un porcentaje 2,2 puntos por encima de lo que esperaban hasta hace un
mes.
Secuelas de la dolarización
En lo inmediato, la
expectativa es que el aumento del índice de precios al consumidor (IPC) termine
siendo del 2,8% en julio y del 2,4% en agosto. Luego se ubicaría en el 2%
durante septiembre y octubre y solo bajaría apenas al 1,8% en noviembre,
diciembre y enero. Básicamente, ese derrotero estaría alimentado por aumentos
del 2,2%, 2%, 1,8% y 1,6% en la inflación núcleo en ese lapso.
Dado este recorrido, el IPC
subiría 23,7% en los próximos 12 meses y 20,6% ( 0,4 respecto de junio) durante
2019, es decir, 3,6 puntos por encima de la meta oficial, fijada para entonces
en 17% anual.
Los analistas esperan que el
traslado de la devaluación a precios persista por varios meses, pero, sobre
todo, por el impulso que le volvió a dar el ajuste de las tarifas. Y que eso, a
su vez, golpeará la actividad, provocando, por caso, una caída del 3,3% en ella
durante el segundo trimestre respecto del período anterior.
De allí en más, el efecto
contractivo se iría disipando en esta segunda mitad del año, según la hoja de
ruta que imaginan. Por eso la economía cerraría el tercer trimestre cayendo
otro 0,6% antes de encontrar un piso en la última parte del año, desde el que
incluso podría rebotar un tímido 0,1%.
El REM muestra además que los
economistas estiman que la tasa del 40% se mantendrá durante todo este mes y
solo comenzaría a caer gradualmente un punto por mes entre septiembre y octubre
antes de acelerar este descenso a 1,25% en noviembre y 1,75% en diciembre, con
lo que terminaría el año en el 35% nominal anual.
En cuanto al tipo de cambio,
la encuesta muestra que se espera una tasa de devaluación del peso inferior
para los próximos meses que la que aguardaban hasta hace un mes, pero, aun así,
el nivel del dólar estimado para fin de año sigue casi sin cambios (de $30,50 a
$30,30 en junio). A su vez, imaginan que durante 2019 el tipo de cambio se
actualizará casi mano a mano con la inflación, con lo que cerraría el año en
$36 ( 18% en el año).
Cantando las treinta
31,8% Inflación en 2018
Es lo que proyectan los
analistas y consultores encuestados en el REM. Se trata de un nivel 1,8 puntos
superior al que esperaban hasta hace un mes
30,40% Medición núcleo
La aumentaron 2,2 puntos
respecto de junio. Excluye los servicios regulados y los precios estacionales
$30,50 Dólar a fin de año
La proyección supone un lento
deslizamiento del tipo de cambio hasta fin de año. A su vez, proyecta un
aumento del 18% para 2019, con lo que cerraría el próximo año a un promedio de
36 pesos
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