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Por Mariano Jaimovich - La gran volatilidad del dólar durante este año no sólo generó varios trastornos
para la economía doméstica, como su traslado en parte a los precios, sino que
generó también que aquellas empresas que poseen un fuerte componente importado
en su ecuación de negocio que venden a sus clientes con un mediano plazo de
cobro, queden realmente “golpeadas”.
El tipo de cambio llegó a subir un
máximo de 56% en el primer semestre del año, con un notorio salto en la
cotización entre mayo y junio.
Por lo que aquellos que vendieron sus productos antes de ese período con un
valor por dólar mayorista de $20, para cobrar dichas transacciones
de 30 a 120 días posteriores, el transe que debieron afrontar, cuando el
billete escaló hasta un tope de $28,85 a fines de junio, fue muy grande.
La cuenta es simple: en los casos de los intermediarios de artículos
finales 100% importados, por la importante devaluación que hubo el costo les
subió hasta 56% en apenas unos meses, mientras que los pesos que cobraron por
las transacciones en el plazo estipulado fueron los mismos a los pactados
originalmente.
“El 90% de importadores volcó económicamente en los últimos meses, porque sólo
pudieron reponer la mitad del stock que vendieron por causa de la suba
del dólar. Es que salieron a vender para cobrar a plazo con
un dólar de $20 y en poco tiempo se les fue a más de $28”,
resume Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, que maneja
unas 600 empresas de todo tipo de rubros y tamaños.
“El 90% de importadores volcó económicamente en los
últimos meses, porque sólo pudieron reponer la mitad del stock que
vendieron", dice el analista Mariano Sardans
Por ello, pese a la estabilidad actual del tipo de cambio, para evitar
que se repita una situación similar y no salgan perdiendo nuevamente plata,
aseguran algunas fuentes que varios
importadores ya están aplicando en sus operaciones para cobrar a mediano plazo
el precio que arrojan los mercados de dólar futuro.
Este instrumento suele ser negociado por las empresas en el Rofex, y son
contratos para asegurarse un determinado valor de compra de divisas en un mes
puntual, dentro del período de un año. En resumen, se intenta salvaguardar el
mismo poder actual de adquisición de dólares dentro de una fecha determinada.
De hecho, el valor para fin de agosto se negoció el viernes a $28,05, para
septiembre a $28,85, octubre a $29,80 y para fin de año se va a $31,46 para la
venta.
Es decir, desde ahora hasta diciembre que
viene el incremento en el precio de la divisa estadounidense se contempla en la
City en torno al 15,3%.
El billete mayorista cerró el viernes a $27,29, por lo tanto, de acuerdo al
valor operado para cada plazo de los futuros, un cliente va a pagar dentro de:
-30 días (fin de agosto), un incremento aplicado de 2,8% extra.
A 60 días, debería recargarle al valor de su compra
un 5,7%.
-A 90 días, se le aplicaría un aumento al monto acordado en el presente de
9,2%.
Otros parámetros para estimar el valor futuro del dólar son algunas proyecciones de los expertos.
El Banco Central publicó el jueves pasado su Relevamiento de
Expectativas de Mercado (REM)
de julio, en el que encuestó a unos 52 analistas que brindaron sus estimaciones
respecto a las principales variables de la economía.
En ese informe, los economistas estipularon que el dólar cerrará agosto a una mediana de $28,10 (muy similar
a lo negociado en los futuros del Rofex), lo que representa una baja de 80
centavos en comparación a las previsiones del mes pasado, cuando estimaban para
la misma fecha un precio de $28,90.
En cambio, los pronósticos para diciembre fueron de un valor para el tipo de
cambio de $30,5, apenas por encima de los $30,3 considerados en junio para fin
de año.
En resumen, Sardans considera que tras la abrupta suba del billete
estadounidense en el año, “el empresario
se dio cuenta que el dólar es errático y volátil”, por lo que ahora
intenta protegerse con una herramienta operada en el mercado para evitar sufrir un nuevo cimbronazo cambiario
que pueda desajustar sus finanzas.-
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