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Por Andrés Sanguinetti - El listado de obras de
infraestructura relacionadas con el sector energético que fueron adjudicadas
por el ex gobierno K y por la administración de Mauricio Macri a las empresas
que figuran en los cuadernos de las coimas involucra un monto global de al menos
u$s22.000 millones.
La cifra abarca los
contratos pagados por el Estado nacional y vinculados con la energía que fueron
adjudicados por el ex Ministerio de Planificación Federal a cargo de Julio De
Vido y también por sus empresas satélites. Es decir, por Enarsa, la Comisión
Nacional de Energía Atómica (CNEA) o Nucleoenergática Argentina S.A, entre
otras.
Aparecen además otras adjudicadas por el actual Ministerio de Energía
que comanda Javier Iguacel y las mismas sociedades estatales a las siete
empresas cuyos directivos están detenidos o bajo investigación por la causa de
los cuadernos K.
Se involucran la
realización de obras en gasoductos y plantas compresoras de gas; la
construcción de terminales de ciclo combinado y trabajos en Atucha III, la
central térmica de Río Turbio. También, dos mega represas en Santa Cruz y la
central hidroeléctrica Piedra del Águila, entre otros millonarios
emprendimientos.
Pero no todas se encuentran bajo sospecha. De hecho, las cedidas a
partir del 2016, bajo la gestión del actual gobierno de Mauricio Macri, no
recibieron denuncias.Incluso, la propia administración de
Cambiemos canceló, rescindió o denunció ante la Justicia varias de esas obras
como la que investiga los fondos desviados a Yacimientos Carboníferos de Río
Turbio (YCRT), y la expansión de una serie de gasoductos entre el 2006 el 2007,
entre otras.
Según una recopilación de datos realizada por iProfesional en base a documentos públicos,
se trata de concesiones que estuvieron o están a cargo de Esuco, Isolux, IECSA, Albanesi, Impsa,
Electroingeniería y BTU. Todas estas compañías o los nombres de
algunos de sus ejecutivos de mayor relevancia figuran en las anotaciones que
entre el 2008 y el 2015 llevó a cabo Oscar Centeno en sus ocho cuadernos.
Durante ese lapso, el ex chofer de Roberto Baratta fue describiendo
encuentros, lugares y pagos que recibio la mano derecha de De Vido mientras
ocupó el segundo puesto en importancia en el Ministerio de Planificación
Federal. De acuerdo con sus registros, durante esos casi ocho años de viajes
recogió en su auto $35 millones en coimas pagadas por firmas proveedoras del
Estado. Aunque tanto el fiscal del caso, Carlos Stornelli, como el juez Claudio
Bonadio habrían estimado que
Los casos más
relevantes
En el caso de Esuco, cuyo propietario es Carlos Wagner, hasta ahora hay
contabilizados u$s2 millones en pagos. Pero la empresa del ex titular de la
Cámara Argentina de la Construcción (CAC), habría desembolsado un número mucho
mayor si se tiene en cuenta que obtuvo como legado del kirchnerismo una obra
por u$s286 millones para la construcción de una parte del tendido del Gasoducto
del NEA.
Tiene un grado de avance del 98% y Esuco creó una Unión Transitoria de
Empresas (UTE) con BTU (otra de las involucradas en las coimas) y la firma
Víctor Contreras, que se encargó de la ejecución de los ramales de
aproximación.
En cuanto a las obras de BTU no hay detalles sobre los pagos de coimas
pero se mención a su titular, Carlos Mundin, efectuando "aportes" de
dinero en un restaurante de Av. Libertador al 1.900, en una reunión de la que
participó un hijo de De Vido, Santiago De Vido, y Lazarta, según Centeno. El
chofer aseguró que entre julio y septiembre de 2012 se entregaron bolsos con
dinero aunque no se especificaron montos.
BTU es la misma empresa que figura como adjudicataria de obras por
u$s961 millones, como la que comparte con Esuco en el Chaco en la cual también
estuvo involucrada la sueca Skanska, que participó de esas obras y que luego
admitió el pago de "comisiones indebidas". También forma parte de un
fideicomiso creado por De Vido para financiar la expansión de una serie de
gasoductos en Santa Cruz que nunca se terminó y que el Ministerio de Energía
actual pidió frenar.
La obra fue reactivada por el jefe de Baratta ocho días antes de dejar
su cargo en Planificación Federal, al punto que destinó $1.000 millones del
Estado nacional para la obra sospechada de arrastrar un sobrecosto general de
al menos 100%, según documentos oficiales y privados y
testimonios que recopiló el periodista Hugo Alconada Mon, del diario La Nación.
Pero BTU también recibió obras para construir plantas compresoras de
gas en la localidad salteña de Pichanal y otras similares en Santa Cruz, Río
Negro, Chubut y en el gasoducto Córdoba-Santiago del Estero-Salta, que se
encuentran completadas.
En el caso de las plantas compresoras, fueron licitadas por TGN y TGS y
pagadas con fondos de Nación Fideicomisos. Si bien no hubo contratos con
Energía ni se conocen los montos de los acuerdos, las obras fueron denunciadas en los
tribunales de Comodoro Py y canceladas por “flagrantes irregularidades y
sobrecostos".
En lo que respecta al gasoducto Córdoba-Santiago del Estero-Salta,
tampoco fue licitado ni adjudicado por el ministerio a cargo de Iguacel y se
desconocen los valores.
Con respecto a la participación de IECSA, figura como adjudicataria de
obras por u$s3.500 millones durante el kirchnerismo y que en algunos casos
todavía se mantiene, más aún luego de haber sido vendida por su anterior dueño,
Angelo Calcaterra, al empresario Marcelo Mindlin en marzo
del año pasado.
La de mayores
dimensiones es la referida al desarrollo de dos acueductos en las centrales
termoeléctricas Ensenada Barragán y Brigadier López, en las cercanías de la
ciudad de La Plata, que encaró en sociedad con Isolux, otra de las empresas mencionadas en la
ruta de las coimas de Centeno. De hecho, las obras quedaron inconclusas y
Energía debió reorientarlas para que las terminara Enarsa, durante la gestión
de Juan José Aranguren.
El ex ministro revocó el contrato con IECSA cuando esa compañía aún
estaba en poder de Calcaterra y su CEO era Javier Sánchez
Caballero, ahora convertido en uno de los “arrepentidos” del caso de los
cuadernos de Centeno.
Según el chofer de Baratta, el ejecutivo realizó pagos por ODS y por
IECSA por más de u$s2,2 millones en el 2015 que ahora Calcaterra los atribuye a “colaboraciones”
para la campaña política presidencial de Cristina Fernández. De hecho, argumentó ante
el juez Bonadio que Sánchez Caballero hizo esos pagos por orden suya y que se
llevaron a cabo bajo “extorsión” de los ex funcionarios K y
como forma de poder cobrar parte de la deuda por las obras que se adjudicaron.
Con respecto a los dos acueductos en las centrales Ensenada Barragán y
Brigadier López las obras fueron terminadas por la ex Enarsa con un presupuesto
adicional de u$s1000 millones. Esta obra fue licitada en 2011 cuando Enarsa era
controlada por Walter Fagyas, a su vez mano derecha de Baratta y desde un
comienzo estuvo rodeada de sospechas y de acusaciones por incongruencias
técnicas.
Pero además, IECSA fue elegida por De Vido para la construcción de una
estación transformadora en la localidad de Esperanza; para varios trabajos en
la central Atucha II y para el gasoducto Regional Centro II (Sacde-TGS) que se
encuentra en ejecución.
En el caso de Isolux, el ex ministro De Vido le entregó obras
por $4.950 millones, algunas de las cuales compartió con IECSA como,
precisamente, los ciclos abiertos de las usinas de Ensenada y Brigadier López.
También fue protagonista de las investigaciones por las irregularidades
y las demoras en la finalización de los trabajos en la Central Térmica de Río
Turbio, que fue rescindida por Energía y que tenía un presupuesto de u$s1800
millones.
Participó además de la central eólica Loma Blanca IV Puerto Madryn y de
otro emprendimiento en la localidad de Saenz Peña, en Formosa.
En el caso de los cuadernos, Centeno asegura en sus escritos que Juan Carlos
de Goycochea, ex ejecutivo de Isolux, realizó nueve entregas de dinero por
u$s5,7 millones. Tras haber sido detenido y declarar ante
Bonadio, este empresario también optó por buscar el amparo de la figura del
“arrepentido” admitiendo los pagos.
En cuanto a Albanesi, es una de las empresas que más obras tiene bajo
la ahora atenta mirada del ministerio que comanda Javier Iguacel. Más que nada
porque fue adjudicataria de 14 trabajos por u$s611 millones.
En el listado figuran
las centrales térmicas Maranzana; Independencia I y II; Roca; La Rioja;
Sorrento; La Banda; Frías; Ezeiza; Cogeneración Arroyo Seco; Renova Santa Fe;
Cierre de Ciclo Ezeiza y Timbúes.
Su dueño, Armando Loson, fue acusado por Bonadio, ya que en los cuadernos
se detectaron pagos millonarios que siempre fueron retirados en la sede de la
compañía por Nelson Lazarte, mano derecha de Baratta.
Y en lo que respecta a Electroingeniería, De Vido le dejó un
importante legado. Un total de 17 obras que ahora Energía investiga.
La más relevante tiene un presupuesto de $4.500 millones para la construcción
de dos represas en Santa Cruz.
Se trata del proyecto Condor Cliff y Barrancosa, por las cuales la
empresa de Gerardo Ferreyra ya recibió u$s824 millones y que debe levantar en
sociedad con el grupo chino Gezhouba como parte de una UTE en la cual también
participa la empresa Hydrcuyo, de San Juan.
Para el Gobierno de Mauricio Macri es una obra de vital importancia si
se pretende lograr la autonomía energética para el país. De hecho, se renegoció
el monto inicial a casi a la mitad del costo de la obra a través de varias
adendas, se hizo un estudio de impacto ambiental y se llevó a cabo una
audiencia pública en el Congreso.
Por ese motivo, se negocia que los dos socios de Electroingeniería en
este mega proyecto se queden con la participación del grupo cordobés que llega
al 35% del total de la UTE. De hecho, otro 65% está en poder del holding
asiático y el 10% de la firma sanjuanina.
Pero no es la única obra en manos de Electroingeniería. También se le
entregaron varios emprendimientos más por otros u$s4.195 millones. Todas
adjudicaciones cedidas por De Vido y Baratta como la de los ciclos combinados
San Martín I; Belgrano I y Belgrano II; trabajos en la Central Nuclear Atucha
II; la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse y gasoductos troncales
en Córdoba.
En este último caso, la obra fue licitada y adjudicada por la
provincia. Mientras que por los contratos de líneas de alta tensión se estima,
en base a datos informados por la propia compañía, se desembolsaron u$s1.600
millones.
Electroingeniería también participa de un programa de interconexión
eléctrica como el que se realiza entre Mar del Plata y Bahía Blanca o entre las
ciudades de Lavalle y Santiago del Estero, o Pico Truncado y Esperanza.
Además, está presente en la construcción del tercer tramo de Yacyretá y de los
sistemas de interconexión Comahue-Cuyo; NEA-NOA o Pilar Córdoba.
En sus cuadernos, Centeno asegura que Ferreyra y otro ejecutivo de
Electroingeniería, Jorge Neyra, entregaron coimas por un total de u$s11 millones
a Daniel Muñóz en Uruguay 1306, el departamento de Cristina Kirchner en
Recoleta.
Por su parte, Impsa logró que De Vido la tuviera en cuenta
solamente para tres obras como son las vinculadas con la represa hidroeléctrica
Piedra del Águila, la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse y la
construcción del reactor nuclear de baja potencia CAREM 25, que lleva adelante
la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
En conjunto, estas adjudicaciones suman algo más de u$s700 millones,
mientras que en los cuadernos de Centeno, la ex empresa de Enrique Pescarmona aparece
entregando coimas por u$s2,8 millones en varias oportunidades.
El chofer de Baratta identifica al ex CEO de Impsa, Francisco Valenti,
como el entregador del dinero en ocho oportunidades durante 2008 y todos en
nombre de la empresa mendocina.
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