Brasil creció más lento de lo esperado en el primer trimestre, porque las altas tasas de interés desestimularon el consumo y demoraron las inversiones. El PIB creció 0,3% en relación al trimestre previo, informó la oficina de estadísticas del gobierno (IBGE). Es el peor registro desde el tercer trimestre de 2003, y está por debajo del "consenso", de una suba de 0,5%.
"Esperábamos una desaceleración, pero esto parece peor. Si no hay una recuperación considerable en el segundo y el tercer trimestres, el crecimiento anual podría ser inferior a 3%", dijo Nilson Teixeira, del banco de inversión CSFB, en San Pablo.
Ahora tal vez arrecien las críticas de los que dicen que el Banco Central apretó demasiado, al subir la tasa de interés de referencia 375 puntos básicos en 9 meses. "El BC debería darse cuenta de que su política tiene un efecto sobre el crecimiento económico", dijo al Financial Times Paulo Levy, economista en jefe de IPEA, un instituto de estudios económicos del gobierno, quien agregó que IPEA revisará a la baja su pronóstico para este año, qu es de 3,5%.
La semana pasada el BC dijo que no descarta una nueva suba de tasas. Pero los datos de esta semana indican un alivio de la presión inflacionaria.
Una economía más lenta puede erosionar el apoyo al gobierno de Lula da Silva, cuya agenda legislativa ya está trabada por luchas internas en la alianza gobernante. La popularidad de Lula cayó de 60,1% en abril a 57,4% en mayo –el segundo más bajo desde que asumió– según una encuesta de Sensus difundida por la Confederación Nacional del Transporte. Un 45,2% de los encuestados criticó la política económica.
A los economistas les sorprendió la caída de 0,6% en el consumo y de 3% en la inversión. "Se esperaba que una economía más lenta le diera tiempo a la industria para expandir capacidad, pero con una baja en la inversión esto no sucederá. La perspectiva no es terrible, pero ha empeorado", opinó Flavio Castelo Branco, economista de la Confederación Nacional de la Industria, en Brasilia. |