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Por Javier Blanco - El clima financiero volvió a
enrarecerse ayer, algo que quedó reflejado en otra generalizada caída de los
bonos (de la que deriva una suba del 3% en el riesgo país, que lo hizo subir
hasta los 610 puntos y regresar a niveles de 2015); un nuevo derrape de la
Bolsa, que perdió otro 4%, y un rebrote de la demanda de dólaresque
hizo devaluar 1% el peso frente a esa divisa pese a que las tasas de interés
para tratar de convencer a los inversores de que mantengan posiciones en moneda
local se mantienen elevadas.
Los operadores y analistas juzgan este renovado castigo al "riesgo
argentino" en general como una derivación de los cuadernos de las coimas y
del avance que tienen causas judiciales desnudando la telaraña de corrupción
que mezcla a exfuncionarios y empresas privadas, dada las implicancias que
podrían tener.
Pero recuerdan, a la vez, que se parte de una creciente desconfianza
"respecto de la capacidad que tendrá el Gobierno para ir refinanciando la
deuda que le va venciendo, en momentos en que tiene los mercados externos
cerrados y el peso de la deuda y la carga de intereses se hacen sentir",
observa Santiago López Alfaro, analista de Delphos Investment, ahora que se
tiene plena conciencia de que lo aportado por el FMI "ayuda mucho, pero no
alcanza".
En ese sentido se teme que el bajo nivel de renovación que logró el
Gobierno ayer de una deuda asumida en Letes (ver aparte) incremente la aversión
toda vez que no se desconoce que el plan financiero contenido en el acuerdo con
el FMI considera esta deuda como totalmente refinanciable o, en el peor de los
casos, 75% renovable "y ayer apenas lograron un roll-over del 51,5%",
insistió.
"Fue un día horrible para todo lo argentino en el mercado, por las
implicancias que los casos de corrupción y sus posibles derivaciones en
acciones de clase contra las cotizantes", observó en su reporte INTL
FCStone en alusión a la demanda colectiva presentada ayer contra el Banco Macro
en tribunales de Nueva York, que hizo caer 8,2% su papel en Wall Street.
El balance de la jornada no hizo más que agravar la inquietud que se
había generado en los últimos días, al volver a deteriorarse algunas variables
financieras. Es que al golpe que reciben las valuaciones de las empresas cuyos
ejecutivos o planes de inversión y negocios se ven afectados por las causas
judiciales (energéticas, constructoras y algunos bancos) y la renovada aversión
al riesgo local, que hace que el rendimiento de los títulos de la deuda ya
supere el 9,6% en algunos casos, se agregó la escalada del dólar.
"Lo que se ve es que muchos inversores optaron por esperar a ver
cómo se desarrolla la causa de los cuadernos fuera de los activos argentinos.
No fue un buen día para los bonos, las acciones y las monedas emergentes en
general por la renovada escalada de la guerra comercial entre Estados Unidos y
China; pero aquí encuentran un incentivo extra para bajar exposición ya que no
se conoce qué empresas o funcionarios pueden terminar involucrados",
evaluó Nery Persichini, gerente de inversiones de GMA Capital.
Pero el dato distintivo de la rueda de ayer fue el impulso que retomó la
demanda de dólares, que venía adormecida y al no encontrar respuesta similar de
la oferta derivó en un salto de 29 centavos en el precio del dólar al público
(trepó de $28,03 a 28,32) y de 26 centavos en el tipo de cambio comercial, que
pasó de $27,39 a 27,65. "En una rueda con mayor volumen negociado, la
divisa mostró una importante reacción que la llevó al nivel de precio más alto
desde el 20 de julio pasado", indicó el operador Gustavo Quintana, de PR
Cambios.
"La sensación es que los inversores tomaron nota de que la política
económica no puede darse espacio para volver a otra etapa de atraso cambiario
por el elevado desequilibrio externo y el cierre de fuentes de
financiamiento", interpretó el analista Gustavo Ber, que relacionó los
renovados ruidos con el aumento del 27% que mostró el volumen operado al crecer
de US$491,7 millones a 628,9 millones.
Trepó al 5% la tasa de las Letes
El Gobierno tomó US$430 millones del mercado local con la reapertura de
una letra del Tesoro (LETE) a vencer en 182 días, aunque para lograrlo debió
convalidar una tasa del 4,99%, 124 puntos superior a la del 3,75% que había
pactado hace 15 días. Hacienda informó que recibió órdenes de compra por US$532
millones, de los que se adjudicó US$430 millones "a un precio de corte de US$975,70
por cada US$1000 nominales", del que surge la tasa antes mencionada. Y
destacó que emitió "el monto máximo autorizado para la licitación",
aclaración con la que buscó desalentar interpretaciones inquietantes, dado que
el vencimiento que enfrentaba era de US$800 millones. Aun así, la subasta dejó
nervios en el mercado, que conoce que el acuerdo con el FMI parte de considerar
esta deuda como totalmente refinanciable y, desde hace algunos meses, eso no se
logra. "El resultado es inquietante considerando que hubo fuerte incentivo
para suscribir en pesos ya que el cambio para hacerlo se fijó en $27,27",
indico el economista Alejandro Bonavita.
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