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Por Juan Diego Wasilevsky - Entre
los empresarios vinculados con el negocio
de la electrónica y los artículos del hogar se respira una suerte de aire de
fin de fiesta.
Algunas cadenas de retail están
en pleno repliegue, como Musimundo, que ya le bajó la persiana a diez locales;
otras compañías, en tanto, se ven obligadas a patear pagos a fabricantes y los
cheques que eran a 90 días ahora se hacen a 180; muchas de estas Pyme, ante las
demoras de sus clientes, debieron acudir a los Repro para no despedir personal
y el costo del financiamiento, que se fue por las nubes, espanta a los
compradores.
Así es el escenario que afecta a
toda la cadena, comenzando por los fabricantes de productos de electrónica,
ubicados en Tierra del Fuego, como así también a las Pymes que se dedican al
rubro de la línea blanca, con heladeras y lavarropas a la cabeza, emplazadas
mayormente en el cinturón fabril de Rosario y Gran Buenos Aires.
Pero el impacto también alcanza a las cadenas de artículos del hogar,
que ven cómo una vez superado el "efecto Mundial", deben lidiar ahora
con el cóctel que dejó el salto del billete verde.
"Desde el útlimo tramo de
2016 hasta comienzos de 2018, el mercado de la electrónica y de línea blanca
venía fuertemente impulsado por precios que estuvieron atrasados respecto del
dólar y los salarios. Esto fue así hasta hace dos o tres meses, pero tras la
apreciación de la divisa de más del 50%, esto se cortó", apunta Eduardo
Echevarría, project manager de la consultora especializada GfK.
"Lo importado se encareció
como consecuencia de la devaluación y las empresas que producen localmente
tienen un componente dolarizado que promedia el 50%, así que toda la cadena
está sintiendo los efectos del nuevo escenario", agrega.
Según un relevamiento de GfK, a
fines de junio los precios del mercado de
electrónicos y de línea blanca sufrieron un salto de más del 48% comparado con
el mismo mes de 2017.
La categoría conformada por
televisores fue la que más se disparó, especialmente post mundial, con un
encarecimiento en términos nominales cercano al 68%.
Pero también subieron muy por
encima de la inflación los teléfonos celulares (33,5%) y los artículos del
rubro informática (32%).
Así, se puso fin al ciclo por el
cual, durante varios meses y hasta el arranque del Mundial, los precios de los
electro corrieron por debajo de las mejoras salariales.
"Ese
escenario se cortó. El salario en términos reales se deterioró y, lo que también alteró mucho el escenario
fue el fuerte encarecimiento del costo del financiamiento", agregó
Echevarría.
"Por la suba de tasas, hoy
una cadena de retail más o menos reconocida está ofreciendo planes de pago en
cuotas con un costo financiero total de no menos del 60%, mientras que otras
superan cómodamente el 70%. Cuando se trata de tickets por montos que superan
los $10.000 o $20.000 y un comprador opta por dividir el pago en varios meses,
este nivel de tasas funciona como un claro desincentivo", plantea el experto,
quien a este escenario le suma otra variable negativa para explicar el mal
momento que vive el mercado: el cambio de expectativas.
Se deteriora el mercado
En marzo, en la previa al Mundial
y antes de la crisis cambiaria, las ventas de artículos del hogar y productos
tecnológicos, había mostrado un crecimiento sólido de más del 13%.
Sin embargo, ya en junio se
vieron claras señales de fatiga, con un negocio que se expandió exactamente a
la mitad de esa tasa.
Sin embargo, en el comparativo
interanual también es posible ver síntomas del deterioro:
-La categoría más afectada
-además la de fotografía, que cayó un 40%-, fue la de informática. En unidades,
este rubro cayó casi 13% interanual.
-Le siguió la línea blanca
(heladeras, freezers, lavarropas, lavaplatos, etc.), con una baja interanual
del 12%.
-También cayeron los celulares
(-10,4%) y los pequeños electro (-6,6%).
"Partíamos de una proyección
muy alentadora para 2018, básicamente por el impulso del campeonato de fútbol
de Rusia. De hecho, el primer trimestre fue muy positivo. Pero ya en junio se
empezó a ver la dinámica que dominará estos meses. De hecho, para julio se
espera un deterioro mayor", plantean desde GfK.
Portátiles, las más castigadas
Sin dudas, las marcas que más se
están sintiendo el fin del "viento de cola" que benefició al mercado
tecnológico son las vinculadas al segmento informático, principalmente por
la muy mala performance que están exhibiendo
las notebooks.
En junio pasado se
comercializaron 30.000 unidades en la Argentina, en parte por el adelanto de
consumo que hubo en mayo por el Hot Sale que, de la mano de promociones y
rebajas de precios, permitió a las marcas comercializar unas 75.000 unidades,
la mayor marca de los últimos años.
Sin embargo, el mal resultado que arrojó julio dejó en claro que
el bajón registrado previamente, en junio, no fue una eventualidad sino
que es una muestra de que el mercado estaría chocando contra un problema más
estructural.
Se esitma que el mes pasado se
comercializaron apenas 20.000 equipos, lo que implicó un derrumbe del 65%
respecto de julio de 2017.
Para tener una referencia, es la
cifra más floja en 20 meses. Más precisamente, desde noviembre de
2016, cuando el Ministerio de Producción, en ese momento comandado por
Francisco Cabrera, tuvo el poco timing de oficializar que en tres meses iban a quitar
los aranceles del 35% a la importación de portátiles. Esto provocó que la
demanda se paralizara hasta febrero dado que los consumidores comenzaron a
especular con una baja de precios.
Si bien los valores de venta al
público bajaron tras la medida, la contracara de la decisión fue que la
producción nacional de notebooks y los incipientes proyectos para ensamblar
tablets terminaron siendo casi completamente desactivados.
Retail y fabricantes: eslabones
débiles
"Tenemos fabricantes de
heladeras que tienen como clientes a varias cadenas medianas, muchas de ellas
ubicadas en el interior, con 10 a 20 sucursales, que están pateando cheques y
piden hasta 180 días de plazo para pagar", alertan desde la cámara de
línea blanca.
La fuente advierte que "algunos cheques que tienen que cobrar estas Pymes
superan cómodamente los $300.000. Son pesados para una fábrica que viene
atrasada con el pago de sueldo o que ya tuvo que suspender personal".
Una de las caras más visibles de
la crisis de las cadenas de artículos del hogar está corporizada por Musimundo,
que recientemente cerró diez sucursales y despidió a cerca de 60 empleados,
muchos de ellos del área lógistica.
Pero también hay crecientes
problemas en el primer eslabón: los fabricantes.
"Muchas de las empresas de
heladeras y lavarropas ya están trabajando con los Repro", plantearon
desde la cámara que nuclea a marcas de línea blanca, en referencia al plan de
salvataje oficial con el que se ayuda complementar el sueldo de los
trabajadores para evitar despidos.
"La mayoría adelantó
vacaciones o aprovechó para realizar paradas técnicas, pero también hubo
suspensiones y algunos despidos. Se está
haciendo insostenible mantener las estructuras cuando las cadenas
están comprando un 50% menos que hace un año", advierte un directivo.
Desde GfK planteaban el año
pasado un crecimiento para el sector de línea blanca del orden del 10,5% para
todo 2018.
Sin embargo, "el efecto
cambiario provocó una reversión importante y no descartamos que las ventas
minoristas cierren con una caída del 2% a 3%", plantean.
Sin embargo, desde la cámara
sectorial advierten que a nivel fabril el bajón va a ser mayor: "El año
pasado todo el sector fabricó en total 900.000 heladeras. Y para 2018 ya estamos manejando un escenario con una
contracción del 35%, porque se están limpiando stocks y bajaron
mucho las órdenes de producción".
En el caso de los fabricantes de
televisores, celulares y equipos de aire acondicionado, ubicados principalmente
en Tierra del Fuego, también vienen tomando medidas para enfrentar el contexto
de menor demanda.
"Si bien la clave del
acuerdo es mantener las dotaciones, hay casos en los que no hubo más remedio
que suspender personal", indican desde la isla.
Tal como informara iProfesional,
en total hay unos 500 empleados suspendidos de manera temporal, sobre una
plantilla total de 7.000 trabajadores que están encuadrados bajo el paraguas
del plan convalidado por el Gobierno y que no permite despidos.
Frente a este cuadro,
"algunas empresas están abriendo una etapa de retiros voluntarios para
aquellos empleados que, por decisión propia, quieran finalizar el vínculo
laboral".
Desde GfK no avisoran un cambio
de tendencia en el corto plazo. Es más, Echevarría destaca que en los próximos
meses los valores de venta al pública de los productos de electro seguirán
moviéndose hacia arriba, aun cuando las ventas no acompañen.
"Vamos
encaminados hacia un escenario en el que se dará la peor combinación: los precios van a terminar subiendo por encima de
la inflación y la demanda van a ir en baja. Todo esto, en un contexto en el que
no está claro que pueda llegar a darse un abaratamiento significativo del
financiamiento", concluye.
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