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| Turquía, otro eslabón de la crisis emergente: suben CDS y cae la lira |
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10/08 - 09:02 Ambito Financiero |
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Por Jorge
G. Herrera - Si bien el castigo de los inversores a los mercados emergentes
parece no discriminar, no hay duda que hay dos países en la mira, uno la
Argentina y el otro Turquía, que tampoco gana para sustos. La semana pasada
este diario hizo hincapié en el derrumbe de la lira turca, que en estas
jornadas llegó a niveles mínimos históricos. A esto se sumó la fuerte suba del
rendimiento de los bonos soberanos a 10 años y ahora su correlato sobre el
costo de los seguros contra default (credit default swap, CDS). Así los CDS de los
bonos turcos a 5 años acumulan una suba de más del 6% en la última semana y de
casi el 23% en el último mes. Para tener una idea de la magnitud del
encarecimiento de los CDS de Turquía vale señalar que en lo que va de 2018 han
aumentado cerca del 110%. Cabe recordar que los CDS son instrumentos
financieros a los que los inversores recurren para cubrir posibles pérdidas por
un default de la deuda para lo cual pagan prima (como en todo seguro), de modo
que suben cuando el riesgo aumenta. Al respecto tanto la Argentina como Turquía
están mostrando crecientes niveles de CDS, o sea, que en el mercado aumentaron
las dudas sobre la capacidad de pago de la deuda pública de ambos emergentes.
Por ejemplo, en estas jornadas los CDS turcos se operaron por encima de los 370
puntos básicos, lo que implica que el costo de asegurar una posición de 10
millones de euros en bonos turcos asciende a unos 370.000 euros.
El caso de Turquía no escapa al menú de los desequilibrios externos. Y la
creciente vulnerabilidad de su economía viene de la mano de su enorme déficit
de cuenta corriente. Cualquier similitud con Argentina no es pura coincidencia.
De ahí que el IIF puso a ambos países ya en semáforo rojo a comienzos de año.
Pero Turquía además soporta la embestida del Gobierno de Trump con una serie de
sanciones y amenazas. De esta manera la lira se destaca por ser la segunda peor
moneda entre los emergentes en 2018 (perdió más del 3% a 5,4897 dólares y
acumula 30% en el año), lo cual explica porque la inflación es la más alta en
15 años. La crisis se refleja también en la fuerza suba del rendimiento de los
bonos turcos a 10 años, que tocó máximos del 20% cuando tres meses atrás no
superaban el 14%.
Otro ingrediente, no menor, es la elevada exposición de los bancos turcos al
(creciente) costo de endeudamiento, con vistas a que en un año deberán hacer
frente a vencimientos de deuda por casi u$s100.000 millones. Por eso, esta
semana el Banco Central de Turquía (CBRT) tuvo que aumentar la liquidez
disponible para las entidades financieras en u$s2.200 millones y así y todo no
ha logrado frenar el derrumbe de la lira. Algunos analistas consideran que esta
movida no hace más que confirmar que el ajuste monetario necesario no se
llevará a cabo, debido a la insoslayable intervención del Gobierno en el CBRT.
Por ello los inversores alertan que la pérdida de independencia de la política
monetaria es otro factor de riesgo. Al respecto, algo que puede sonar muy
cercano al caso argentino, son las quejas del mercado en este sentido y en
particular sobre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quién se opone a
las altas tasas de interés. De esta manera el banco central se encuentra en la
encrucijada de subir las tasas, si quiere defender a la lira y evitar un
default, y así desafiar a Erdogan. Este callejón, casi sin salida, implica
renunciar a la actual politica, algo que el presidente turco no parece estar
dispuesto a aceptar, aunque ello calme a los mercados. En paralelo los mercado
piden más austeridad fiscal y restringir el acceso al financiamiento externo de
bancos y empresas. El único bálsamo para los inversores es que Turquía
representa menos del 1% del índice MSCI Emerging Markets por lo que descuentan
que haya un efecto contagio. En medio de la tensión diplomática con EE.UU.,
Ankara intentó reducir la presión y tranquilizar a los inversores, por lo que
el ministro de Finanzas, Berat Albayrak, anunció un "nuevo modelo
económico", según el Financial Times. El Ministerio de Finanzas informó
que planea mantener el déficit fiscal por debajo del 2% del PBI este año, que
prevé un crecimiento de entre 3% y 4% (antes el 5,5%) y un déficit de cuenta
corriente inferior al 4%, con la esperanza que la inflación (hoy en torno al
15%) regrese a un solo dígito en el corto plazo.
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