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Por Javier Blanco -
El dólar confirmó
ayer su tendencia al rebote al pegar su cotización un nuevo salto, que lo
volvió a colocar en un nivel que no tenía desde comienzos de julio, cuando
apenas estaba quedando atrás la corrida cambiaria que tuvo en vilo a la
economía por 100 días y la empujó -junto a la sequía- a recaer en un ciclo
recesivo.
El billete
cerró a un promedio de $28,11 y $28,70 para la venta mayorista y al público,
con lo que aumentó hasta 46 centavos. De esta manera, provocó una devaluación
del 1,7%, mayor a la que registraron otras monedas de la región (cayeron 1,2%
el peso mexicano y 1% el real brasileño, por caso), dejando a la vista que
algunos factores internos también colaboran para debilitar más al peso.
Así acumula
en la semana un alza de 82 centavos o 3%, que recuperó dos tercios del
retroceso que la divisa mostró a lo largo de julio.
El aumento
esta vez no se debió a un repunte importante de la demanda (el volumen operado
fue de apenas US$474,4 millones, con lo que se contrajo 25% respecto de
anteayer), sino que estuvo impulsado básicamente por contagio externo.
"Todas las divisas de la región se depreciaron", apuntó el analista
Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.
Sin
embargo, también se agrega que el diferencial de castigo que sufrió la moneda
local es adjudicable a causas internas. "La Argentina está demasiado
expuesta a los ruidos externos y, en general, los sufre más", explicó
Gustavo Quintana, de PR Cambios. "Las dudas que dejó la renovación de LETE
y el derrape de los bonos también ayuda a impulsar la dolarización local",
indicó Izzo.
La
tendencia del mercado de contado se replicó entre los futuros, que también
avanzaron para quedar en $28,81 para fin de mes y en $32,32 ( 2%) para fin de
año. Según estos precios, el peso se estaría devaluando 15% más en lo que resta
del año, con lo que completaría una pérdida del 73% frente al dólar durante
todo 2018. Sin embargo, según los 40 analistas consultados por LatinFocus, la
divisa cerraría el año a $30,19 en promedio, lo que implicaría una devaluación
del peso menor a la que validan quienes hoy demandan cobertura mediante
contratos de futuro.
En el orden
externo, el dólar se fortaleció en un contexto de mayor cautela ante las
renovadas tensiones comerciales, después de que China anunciara que aplicará
aranceles extras de 25% sobre la importación de productos estadounidenses
valorados en US$16.000 millones. La aversión al riesgo se reflejó también en la
compresión al 2,93% que mostró el rendimiento de los bonos del Tesoro de
Estados Unidos, siempre elegidos, en estos casos, como cobertura.
Pese a esa
ayuda, empero, la tasa de riesgo país siguió aquí en alza, al trepar más del 4%
y cerrar en 634 puntos (máximo desde mediados de 2015), básicamente porque
"los bonos en dólares no detienen su caída, salvo los más cortos, y
retrocedieron 1,50% en promedio. Ya todo el tramo medio y largo de la curva
rinde entre 9,25% y 9,75% anual", apuntó el analista Sebastián Cisa, del
Grupo SBS.
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