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Por Federico MacDougall - La tan mentada paz cambiaria que el Gobierno logró en el último mes
quedó seriamente comprometida. La estrepitosa caída de los bonos y el
aumento del riesgo país volvieron a retroalimentar la dolarización de los
inversores que, ahora, golpea al mercado cambiario.
Ya sin los u$s100 millones diarios que licitaba el Banco Central por
cuenta y orden del Tesoro, monto que se redujo a la mitad a partir de esta
semana, el mercadoquedó sin quien pudiera abastecer la plaza en un
escanerio más apremiante.
El mayor apetito por el billete verde, además, se dio en un contexto en
el que se produjo un aumento del riesgo país, que se dispara un 3,8% a unos 635
puntos, una consecuencia de este escenario de creciente incertidumbre, en un
contexto de suba de tasas en los Estados Unidos.
Todas estas variables no pudieron ser contrarrestadas por una oferta que
se mostró muy débil. La liquidación por parte del sector agropecuario llegó a
un promedio muy bajo, de apenas u$s50 millones diarios. Esto es prácticamente
un 50% de lo que se venía registrando en jornadas anteriores.
En este contexto, el jueves el billete
el mayorista cerró en $28,11, unos 46 centavos arriba del jueves;
mientras que el minorista quedó en $28,70 (alza de 47 centavos).
"En la semana que está por terminar, el billete verde mayorista
acumula una suba de 82 centavos respecto del cierre del viernes pasado y
contradice los pronósticos de estabilidad del tipo de cambio en ese
lapso", indicó Gustavo Quintana, operador de PR Cambios.
La escapada del tipo de cambio ocurre en un contexto político complicado, por
el escándalo de los cuadernos, que ya disparó caídas en el mercado accionario. Los inversores presumen que el hecho
de que grandes grupos contratistas de
obra pública aparezcan sospechados de corrupción podría derivar en una
ralentización de la inversión en infraestructura.
Preocupación en Wall Street
Ante ese panorama, se multiplicaron las consultas desde el exterior por
parte de inversores nerviosos.
"Está todo muy complicado", comentó un banquero de Wall
Street. ¿Cómo sigue? Todo dependerá de la evolución de las monedas emergentes
contra el dólar. Si hay otro comienzo de jornada complicado, es inevitable que
la divisa estaodunidense en la Argentina vuelva a saltar.
"No hay muchas municiones y si bien es cierto que al Gobierno le
conviene que el tipo de cambio se deslice cuando hay cimbronazos afuera, perder el ancla del dólar puede costar muy caro",
advirtió un economista privado.
Esto, en un contexto en el que la variable inflación vuelve a estar en
el centro de la escena. Según el relevamiento de FocusEconomics, se prevé un
índice para todo 2018 de 30,4% en promedio.
En paralelo, las estimaciones proyectadas por el REM, publicado a comienzo
de mes, indican un incremento del índice
de precios de 31,8% para todo el año.
Los analistas más pesimistas vislumbran un índice de hasta el 33,9% para 2018,
como es el caso de Capital Economics, seguido por los 32,4% de FIEL y
Ecolatina.
La visión predominante en el mercado es que para el Banco Central es un momento de
difícil equilibrio. Por un lado, hay un objetivo de transmitir calma a la plaza
por la vía de atenuar la volatilidad, pero por otra parte, tampoco se quiere
incurrir en un nuevo estadío de retraso cambiario.
Un aumento como el observado -un 3% en cuatro días- no implica, de por sí, un
precio preocupante. Se trata de un tipo de cambio todavía 2,6% inferior al pico
alcanzado a fines de julio.
La preocupación, en todo caso, está en si la acumulación de señales negativas
puede llegar a desatar un nuevo ambiente de corrida entre los inversores.
Los bonos, en picada
El salto del dólar, que igual está lejos de los máximos de $28,85 en el
spot que supo verse, enciende las luces de alerta en el Gobierno. Sucede que
la ola de ventas en la deuda argentina
presiona aún más al mercado cambiario que, inestable por esto, retroalimente
el malhumor con los bonos.
En Nueva York se vieron algunos títulos que rinden
ya dos dígitos: el Global 2046 y el Discount ley argentina están en ese pelotón
que se estacionaron en 10%.
Los bonos cayeron hasta 3,5% y los cupones atados al PBI
perdieron más de 4,6%. El riesgo país, en tanto, vólo a los 635 puntos básicos
y está completamente vedado el crédito para el país.
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