Por
Dionisio Bosch - El temor a hablar del reinicio de la crisis y el fracaso del
Banco Central en contenerla, han volcado a la inteligencia del sistema a
refugiarse tras la excusa de la incertidumbre que generan las revelaciones de
los "cuadernos" y su eventual alcance, como explicación de la nueva
corrida contra los activos argentinos.
Una de las "rarezas" de las grandes constructoras latinoamericanas es
que a pesar de sus ingentes necesidades de capital, son tradicionalmente
empresas privadas. Este es el caso de Odebrecht en Brasil y el de las
involucradas IECSA (Mindlin, exCalcaterra, ex Macri), ESUCO (Carlos Wagner),
Isolux (Española, controlada por Federico Avila), Electroingenieria (Gerardo
Ferreyra), IMPSA (ex Pescarmona), Albanesi (Armando Loson), ODS, BTU, y quizá
otras más que podrían salir a la luz. Si bien no hay reglas, en el mundo las
grandes constructoras de obra pública tienden a ser cotizantes, lo que les
permite un mejor acceso al crédito, al precio de una mayor transparencia. Así
se puede mencionar a China State Construction Engeniering Corp.LTD, el gigante
mundial con ingresos de más de u$s155.000 millones el último año, China Railway
Constructiony con u$s95.000 millones, China Comunication Construction con
u$s64.000 millones, la francesa Vinci con ingresos por u$s45.000 millones, el
grupo español ACS con u$s35.000 millones, la francesa Bouyguies Construction
con u$s34.000 millones, la estadounidense Bechtel con u$s32.000 millones (la
única privada), la alemana Hochtief con u$s23.000 millones y la sueca Skanska
con u$s16.000 millones -que si algo prueba es que aun siendo empresas públicas
los números pueden "no cerrar" cuando hay un proyecto
"interesante" y una justicia "amiga"- con la inglesa
Balfour Beatty cerrando el top ten.
Podría pensarse que el "Club de la Obra Pública" no se abrió al gran
público (no cotizó) por las condiciones del mercado local -siempre han tenido
la chance de hacerlo en el extranjero vía ADR-, pero curiosamente ya existen
seis firmas constructoras listadas. Claro que estas se dedican básicamente a la
obra privada y a pesar de alguna eventual desprolijidad no tienen problemas en
mostrar sus cuentas.
Lo cierto es que más allá de alguna obra circunstancial, casi siempre en
minoría o como subcontratistas, estas cotizantes no integran/aban el selecto
grupo dentro del club de Paseo Colon al 800, lo que hoy es una ventaja. Desde
que el homónimo de quien dirigiera la primer columna en cruzar Los Andes
durante la gesta sanmartiniana revelara el contenido de los cuadernos (por el
comandante Juan Manuel Cabot), las constructoras locales pierden en promedio
5,74% (contrapesando por capitalización -4,92%). Esto es menos que el 8,3% del
Merval, el 9,84% del índice M.Ar (contra el que corresponde compararlas como
empresas nacionales) y mucho menos que el 13,49% de quienes llevaron la corona
de espinas en la semana: las gasíferas.
La evidencia es tan abrumadora que quienes insisten con un efecto
"Gloria-gate" bursátil prefieren ni mencionar a las constructoras,
optando por hablar de efectos secundarios. Así, unos días atrás los cañones
fueron todos para Terniun, del Grupo Rocca, controlante de Techint, una de las
involucradas en los escándalos. Es cierto que las acciones de la exSiderar
derraparon el 13,85% en la semana quedando como la séptima mayor baja del panel
líder, pero su otra hermana de Grupo, Tenaris, apenas cedió 0,47%, quedando
como el tercer papel de mejor evolución.
Hacia el viernes los cañones pasaron a apuntar a los bancos, siguiendo la
posible ruta del dinero en cuentas locales, y más tarde al creer que podrían
perder el negocio del financiamiento de los proyectos de infraestructura a
través de los planes de participación público privada. Es cierto que como
sector las entidades cotizantes retrocedieron en promedio 10,49% (10,64%
contrapesado), pero el más expuesto al sector inmobiliario, el Hipotecario, fue
el que menos retrocedió, 2,53%, y el que más viene terciando en los PPP, el
Grupo Galicia, fue el segundo que menos perdió, el 3,9%. El Grupo Valores, que
nada tiene que ver con la construcción, fue el tercero que más retrocedió en
estos siete días, -13.22%. Si algo la historia de los cuadernos no es capaz de
explicar -se descarta que haya gente del actual Gobierno implicada, como fue el
caso en Brasil- es porque hoy la Argentina paga por el dinero prestado 1,42%
más que a fin de julio, porqué el peso se desvalorizó un 6,41% ante el dólar y
porqué el gobierno está teniendo cada día más dificultades para la renovación
de las Letes.
Lo dicho no implica no reconocer que la corrupción no tenga costos, sino que
esos costos no se concentran en lo bursátil y que los problemas que enfrenta la
economía y la bolsa son hoy mucho más serios.
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