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Por Iván
Sasovsky, CEO de Sasovsky & Asociados - Si el Gobierno intenta cambiar el índice o modificar las
condiciones de la ya vigente reforma tributaria, a partir del
proyecto del que hemos tomado conocimiento, no se podrá desconocer los costos
directos e indirectos que emergen de tal decisión.
La principal es la credibilidad del estado sobre un tema serio y la seguridad
jurídicaque se intentó dar sobre la materia tributaria a partir de la reforma.
Los costos de no cumplir las normas o cambiarlas de acuerdo a la conveniencia
de una de las partes sobre un hecho de
por sí injusto (tributar por rentas mentirosas) no sólo implican un
costo económico presente, si no que se aplicaría la misma recetaque nos
llevó hasta donde estamos abonando un círculo
vicioso sin fin.
Sobre el índice utilizado, la Corte Suprema de Justicia no se ha expedido, pero
la cantidad de juicios que se pueden esperar es preocupante dado que
se estaría atentando no sólo contra la confiscatoriedad, sino también sobre la
legalidad.
No se pueden esperar resultados distintos si
seguimos haciendo lo mismo. El proyecto de ley que modifica el
índice y la aplicación de un mecanismo básico para la determinación de la
verdadera capacidad contributiva, desconociendo al verdadero hecho imponible es
vergonzoso y un insulto a la inteligencia.
No tenemos que olvidar que las propias condiciones para la aplicación del
ajuste por inflación las propuso el propio gobierno en la última reforma que
sigue sin estar reglamentada, y que ahora propone que se cambie, sin fundamentos más que la propia
voracidad fiscal de un estado deficitario.
El proyecto no sólo cambia el índice, afectando la verdadera inflación
sufrida por el mercado mayorista, sino que además incorpora un nuevo concepto de reconocimiento en cuotas del
efecto de la inflación, ideas que solo empeoran la situación y atentan contra
el principios constitucionales de no conficatoriedad, legalidad y su
equivalente seguridad jurídica.
El mismo Congreso que hace seis meses aprobó la reforma incorporando el ajuste
por inflación bajo ciertas condiciones ya difíciles de cumplir, será el
que tenga retroceder sobre sus propios pasos en un contexto económico adverso en el que las
empresas están más preocupadas por mantenerse que por invertir.
Los contribuyentes ya soportaron el peso
de tributar sobre bases incorrectasaumentando su presión tributaria
efectiva por más de 26 años, es momento de tomar
una postura seria y madura sobre el tema para resolver la situación
sin trasladar el costo de la ineficiencia a los mismos de siempre.
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