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Por Leandro
Gabin - Sin lugar a dudas, la semana que acaba de terminar fue una de las peores para los activos
financieros de la Argentina desde que asumió el macrismo.
La ola de ventas del viernes fue la "frutilla
del postre" de una tendencia que se venía cocinando desde que se destapó
el escándalo de corrupción conocido como los "cuadernos de la coima"
que salpica al gobierno kirchnerista y a varios empresarios.
Este Lava Jato criollo, como llaman algunos en la
City, ya había empezado a golpear a las cotizantes en la Bolsa y a los bonos en
el exterior. A esto se sumó el condumiento externo: el dólar, que se mantenía
relativamente tranquilo, sufrió el cimbronazo el viernes con la devaluación de
las monedas emergentes por la guerra comercial de Donald Trump.
Así, el saldo semanal dejó una larga lista de
"heridos", producto de un cóctel que en definitiva sumó todos los
miedos que asustan a inversores los inversores:
-La Bolsa porteña cayó este viernes un 0,19%,
negociando $910 millones (puro efecto tipo de cambio). Nuevamente se destacó
Banco Macro (-2,97%), que en medio de su programa de recompra operó el 23% del
volumen total. Sin embargo, el dato clave es que el índice Merval acumuló en la semana una baja del 8,08% y hubo
papeles que perdieron hasta 21%, como fue el caso de Metrogas, o
Distribuidora de Gas Cuyana, que retrocedió 19,7 por ciento.
-En las operaciones de los papeles argentinos en
Nueva York se vio el mismo escenario negativo. En lo que va del mes, los
papeles más castigados fueron los bancarios. Entre los ADRs, Macro (BMA)
-entidad afectada por la supuesta vinculación de Jorge Brito, ex presidente, en
la causa Ciccone-, lidera las pérdidas, con 25%. Le siguen Supervielle (SUPV) y
BBVA Francés (BFR), con bajas acumuladas que promedian el 20% en moneda dura.
Galicia (GGAL), en tanto, perdió 10% en el mismo lapso.
-Por su parte, los bonos en dólares acentuaron su caída el último día de la
semana, con bajas de más de 3 dólares en algunos casos para el tramo
medio/largo de la curva, llevando al
caída semanal a un 8% en promedio. Los bonos en pesos devolvieron parte
de las subas de las semanas previas, sobre todo los ajustables por CER, con
caídas semanales de más de 9%, como fue el caso del Discount.
-En tanto que los instrumentos del tramo largo acusaron desvalorizaciones de hasta
13,5% en la última semana y media. Pero lo más notorio fue, sin dudas,
el golpe de más de 6% que sufrieron los bonos más cortos, como el Bonar 2020
(AO20) y Bonar (2024), lo que fue acompañado por un marcado salto en los rendimientos:
los títulos hoy pagan tasas de hasta 11,7%, como sucede con el Discount.
-El riesgo país, el indicador que elabora el JP
Morgan, trepó 10,40% el viernes y cerró en los 700 puntos, el nivel máximo
histórico de la era Macri, que lo retrotrae a las cifras de febrero de 2015. En
el mes de agosto, este termómetro del pánico inversor sube 25% pero en el
acumulado del año araña un alza del 100%.
-Por su parte, el dólar spot tuvo su alza más
importante en un solo día (el viernes) desde el 14 de junio, trepando $1,14 y
cerrando en $29,25 en el circuito mayorista; mientras que en las pizarras de
los bancos se negoció a $29,80 en promedio (en el HSBC se terminó a $30 sobre
el cierre de la rueda). En línea con la tendencia de las monedas
emergentes, en la semana que terminó el
billete verde acumuló una suba del 7,20%.
Wall Street observa
"El mercado está muy complicado. Las implicancias
de las investigaciones de los 'cuadernos' agregan malestar a los inversores,
que ya no estaban muy conformes con el gobierno de Macri", se sinceró un
banquero de Wall Street ante iProfesional.
"La visión desde el exterior es que otra vez
pasa algo en la Argentina. Primero fue una corrida del peso, autogenerada a
fines del 2017; luego, el descalabro de los bonos y la recesión; posteriormente
se terminó yendo al FMI, y ahora esto. Son demasiadas cosas en muypoco
tiempo", describió el ejecutivo.
Entre los bancos de la Gran Manzana hay
"cansancio" con los vaivenes del gobierno macrista. Hace tiempo que
se dejaron de escuchar recomendaciones de inversión hacia los activos del
país. Ese enamoramiento que alguna vez
supo haber, se terminó.
¿Qué podría generar un cambio de tendencia?,
preguntó este medio. Casi a coro, en Nueva York creen que la clave inmediata pasará por la suerte judicial que
corra Cristina Fernández de Kirchner este lunes cuando vaya (si es
que lo hace) a declarar ante el juez federal Claudio Bonadío.
"Claramente que le dicten el desafuero a
Cristina, vaya presa o no pueda competir en 2019 será una buena señal para los
bonos argentinos", dijo sin pestañar este banquero de Wall Street.
La lógica es la siguiente: las implicancias económicas de los "cuadernos de la
coima" son, a priori, menos crecimiento debido a las menores
obras públicas que se harían como consecuencia de los empresarios salpicados en
el escándalo. Si bien el Gobierno advirtió que no frenará ningún proyecto ya en
marcha o presupuestado, y dijo que distinguirá entre el empresario
"manchado" y la compañía, lo cierto es que sigue siendo una
incógnita.
Si a la economía le cuesta más salir de la
recesión, entonces, el escenario base que ven en Estados Unidos es que al
Presidente se le complicará mostrar números positivos de cara a las elecciones
del año próximo.
"Si la
recesión dura más y eso continúa generando un desgaste en la imagen
presidencial, las probabilidades de que algún candidato populista como CFK
salga fortalecido serán mayores. De ahí que quitar esa incertidumbre del
escenario, mediante el desafuero o directamente la prisión a la ex presidenta,
podría resultar en un driver positivo para los mercados", afirmó el
banquero extranjero.
Los bonos locales pasaron de tener incorporados en
sus precios un escenario electoral favorable para Cambiemos, a otro en donde el
final es abierto. Ahora, si en ese "final abierto" se le puede quitar
una cuota de incertidumbre borrando al "cuco" de los inversores como
fue CFK, entonces habría mayores incentivos para que vuelvan a
posicionarse.
"No es lo mismo que la elección sea entre
Macri o algún peronista moderado, que entre Macri y algún exponente K con
chances de ganar", acotan.
Desde la City local también son precavidos respecto
del desenlace de esta película. "Los
'Cuadernos K' pudieron haber sido la gota que colmara el vaso de la paciencia
de los inversores.
Sensibilizado y selectivo en extremo ante un
contexto global que está en las antípodas de lo que fue durante los últimos
años, el mercado habría dicho 'basta'. No habría querido soportar una dosis
extra de riesgo político y reputacional sin saber hasta qué punto puede llegar
la investigación", afirma el último informe de GMA Capital.
Y remarcan que una lectura descarnada de las ventas
masivas de bonos argentinos y de la curiosa forma de la curva en dólares indicaría
que los inversores quieren asegurarse únicamente cobrar amortizaciones antes de
las elecciones de 2019.
Por ejemplo, un bono a 2020 les estaría sonando tan
arriesgado como un título de largo plazo, razonamiento dominante en situaciones
de distress financiero. En situaciones normales, el AO20 (duration 2) no puede
rendir lo mismo que el bono PAR (duration 10).
Una de las consecuencias fue una amplificación en
la brecha entre las tasas que ofrecen las
Letras y bonos que vencen durante el mandato de Macri y los de mayor plazo.
La señal no es buena: el mercado parece no solo huir de los títulos más allá de
2019 (independientemente del resultado de las elecciones presidenciales), sino
que empieza a reflejar en precios ciertas dudas sobre la capacidad de pago de
los títulos de mediano plazo.
"La crisis de
Turquía y el contagio que genera en economías parecidas funciona como
combustible extra para alimentar las dudas de siempre en cuanto a la
sostenibilidad macro (déficit externo, déficit fiscal y dinámica de
la deuda), el desarme de Lebac y las dificultades para rollear vencimientos de
Letes", explica GMA Capital.
Precisamente, este lunes habrá un evento en Buenos Aires de banqueros que organiza la
compañía CBonds donde estarán Juan Arranz (Banco Santander Rio),
Fernando Gimenez (TPCG Group), Robert Olson (BNP Paribas), Pablo Moya
(IBK Wealth Management) y Marco Manfrini (GBU Sociedad de Bolsa).
Discutirán formalmente sobre la volatilidad
cambiaria de Argentina y su influencia en el mercado de renta fija. Pero en los
pasillos también se hablará del real alcance del Lava Jato argentino en la
economía y los mercados. Después de todo, es lo que realmente miran en los
bancos de inversión para dilucidar cómo siguen la volátil Argentina.
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