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Por Carlos
Lamiral - El Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo que mandar un claro
respaldo a la estabilidad de la Argentina, antes de que la misión que está en
Buenos Aires comience a revisar los números de la economía. Su vocero Gerry
Rice transmitió en Washington el apoyo del directorio del organismo al plan del
presidente del Banco Central, Luis Caputo, para desarmar la bomba de $976.000
millones en Lebac, en un plazo que llega a fin de año.
Antes de ello, el jefe de la misión, el italiano Roberto Cardarelli, llegó
hasta el Palacio de Hacienda, donde se encontró con el ministro de Hacienda,
Nicolás Dujovne, con quien analizó el programa que se anunció minutos
después.
Rice dijo en Estados Unidos que "el plan de las autoridades argentinas
para acelerar la reducción del stock de Lebac ha sido cuidadosamente diseñado
por el Gobierno".
El organismo internacional definió a ese instrumento financiero ideado por el
anterior titular del BCRA Federico Sturzenegger para absorber liquidez como
"importante fuente de vulnerabilidad" de la economía Argentina y
señaló que eliminar el stock de Letras ayudará "a contribuir a un marco de
política monetaria más eficaz". "El Fondo respalda los esfuerzos de
las autoridades en esta área que son consistentes con los entendimientos
alcanzados bajo el acuerdo stand by respaldado por el FMI", anunció el
FMI.
En rigor, según trascendió, el organismo de crédito va a tomar una decisión de
corte político. Estén como estén los números de la economía, el primer tramo
del acuerdo stand by por u$s50.000 millones anunciado en junio pasado va a
tener el visto bueno. El FMI va a dar por cumplidos los objetivos, aunque las
cifras no se encuadren perfectamente dentro de lo previsto y con ello sacará de
su billetera u$s3.000 millones.
Uno de los puntos que no se cumplieron en el acuerdo es que el dólar terminó
oficiando nuevamente como ancla de la inflación. En el afán por lograr la
estabilidad del tipo de cambio, el incremento de los precios comenzó a superar
ampliamente al billete verde. La nueva crisis de la lira en Turquía puso al
descubierto la fragilidad de la estabilidad conseguida durante gran parte de
julio. A partir de ahora, Caputo no va a poder "atrasar" más el tipo
de cambio. Dólar e inflación tendrían que correr en paralelo.
Por otro lado, lo que va a suceder es que el desarme de la posición de Lebac
puede tener un fuerte costo en reservas del BCRA. El plan contempla no atacar
directamente sobre las tenencias de los particulares que invirtieron en ese
instrumento. Los bancos y las financieras ya no podrán renovar más. Los
particulares van a poder seguir aunque cada vez haya menos oferta. Para
aquellos que quieran irse a la moneda dura, el Banco Central podrá usar sus
reservas para cubrir esa demanda. En el Gobierno señalan que tienen una fuerza
de choque de unos u$s15.000 millones del BCRA para enfrentar ese proceso y que
tiene el visto bueno del Fondo. Es el mismo dinero que fue comprando
Sturzenegger durante su gestión mientras emitía Lebac y que ahora puede tener
el camino inverso.
Octubre va a ser el mes clave. La segunda misión del FMI tendrá que volver y el
Gobierno deberá mostrar avances con la aprobación del Presupuesto 2019, de
manera de lograr un nuevo desembolso. Guido Sandleris, el viceministro de
Hacienda, dijo en una charla con periodistas que el Gobierno tiene cubiertas ya
las necesidades de vencimientos de este año, pero admitió que como producto del
empeoramiento de las condiciones financieras internacionales, Dujovne ya
trabaja con una proyección de crecimiento inferior 0,5% para este año, lo cual
constituye un adiós a la idea de la "recesión corta".
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