|
Por Orlando J. Ferreres - La Argentina ha tenido fuerte relación comercial con
Venezuela, la que duró varios años. También la Argentina ha tenido una fuerte
relación con Brasil, la que se ha mantenido a pesar de las oscilaciones de ese
país. Hemos intentado abrir nuestros mercados en lugares como Angola y otros
nuevos mercados como sería el caso de Vietnam, aunque con poco o nulo resultado
hasta ahora. Lo de Venezuela se ha ido reduciendo y, actualmente, queda muy
poco de nuestra relación comercial y política con dicho país. Necesitamos una
línea de negociación que sea permanente con cada uno de los países que hemos
decidido comerciar, no una relación que sólo dure algunos años.
En materia industrial, hemos pasado a tener gran relación con Brasil,
sobre todo en automotores y otros sectores sensibles de la economía argentina.
Esto nos impone pensar en cómo resolver el problema de comercio exterior del
Mercosur. Este organismo tiene un arancel externo común (contra terceros) de 35
% para aquellos sectores finales que tienen intercambio importante entre estos
países, es decir, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Aquí hay que mirar en
el caso de Argentina que este sector automotriz se debe analizar no solo con
una sino estudiar alrededor de 210 posiciones arancelarias del nomenclador de
exportaciones e importaciones. Efectuado el cálculo, nos indica que nuestro
país tiene un saldo negativo del comercio exterior de la industria automotriz
similar al total del mercado de automotores nuevos de todo el país.
Ahora, Brasil está en un momento de verdaderos problemas de corrupción,
producto del Lava Jato y otros grandes temas de desvío de fondos públicos.
Estos descubrimientos, gracias a la acción de una justicia adecuada, han
arrastrado a la macroeconomía de Brasil hacia una fuerte recesión, que además
afecta a Argentina (que también sufre el efecto de sus cuadernos Gloria) en los
sectores sensibles de ambas economías, siendo que estos dos países dependen
mucho el uno del otro.
¿Qué hacemos hoy con la producción de otros sectores industriales y de
los servicios, como tecnología o internet? Este es un tema no resuelto hasta
ahora. Se requiere pensar mucho más en esas actividades que son gran parte del
futuro del país.
Para tener una idea muy próxima a la realidad, habría que reducir
impuestos a la importación, como es el arancel externo común contra terceros
que en varios casos, como ya indicamos, llega al 35 % del valor de importación.
Haría falta poner cifras más bajas para la introducción de productos del exterior,
ya sean materiales de la industria, productos industriales o servicios, lo
mismo que para el resto de nuestras exportaciones e importaciones.
La meta para la exportación de bienes debería ser del 25 % del PIB.
Recordemos que hoy está en un valor de unos u$s 65.000 millones, en decir, está
alrededor del 12,5 % del PIB. Esta meta del 25% del PIB es a largo plazo, es
decir que se requieren varios años de ejecución para poder cumplirla. Con esos
nuevos valores fijados como objetivo y tomando en cuenta que la reducción de
aranceles a la importación también favorecería el crecimiento de nuestras
compras al exterior, nos encontraríamos en un buen nivel en la suma de
exportaciones más importaciones sobre el PIB.
La buena imagen que mantiene Mauricio Macri en los distintos países más
influyentes del mundo nos ubica muy bien para lograr estos objetivos. Si bien
la labor del Presidente ha tenido como meta obtener inversiones directas, es
también cierto que puede ser muy importante para que el resto del mundo nos compre
productos argentinos, con el compromiso de comprar también sus propios
productos, en la medida de nuestras posibilidades.
¿Cómo hacemos para crecer mucho más en exportaciones e importaciones?
Necesitamos concentrarnos mucho menos en el comercio por zonas como es el caso
del Mercosur y dedicarnos más al comercio con cada uno de los distintos países.
Este es el ejemplo de Chile, cuyo comercio internacional ha crecido mucho
gracias a esa política. Si tenemos la imagen de Chile como objetivo de nuestras
exportaciones, pensamos que en pocos años podemos lograr resultados compatibles
con nuestra meta cuantitativa de que las exportaciones de bienes lleguen al 25
% del PIB.
Ese es nuestro objetivo cuantitativo y cualitativo para nuestra labor
comercial externa en el futuro. Primero, tener un objetivo cuantitativo que,
como hemos dicho, es que las exportaciones de bienes lleguen al 25 % del PIB. Y
segundo, que la meta para el país es venderle y comprarle a cada Nación lo que
necesite, haciendo acuerdos con cada uno de ellos y reconociendo en menor
medida al comercio exterior por zonas.
|