Por Daniel Velasco - Los ciudadanos franceses y holandeses han hecho tambalear los cimientos de la Unión Europea con su rechazo a la Constitución. Ha llegado el momento de meditar sobre los pasos que debe dar el Viejo continente para disolver las dudas de un futuro que se presenta incierto. Para empezar, el Parlamento Europeo celebrará la próxima semana un debate extraordinario centrado en la crisis del Tratado Constitucional.
La conferencia de presidentes de todos los grupos políticos del Parlamento Europeo ha tomado esta decisión en una reunión celebrada junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. El miércoles es la fecha fijada para el debate que tendrá lugar en Estrasburgo (Francia).
Eje franco-alemán
Pero antes de ese pleno extraordinario, el futuro europeo pasará por Berlín este sábado. Allí se reunirán el presidente de Francia, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder. Un encuentro que se antoja más interesante al tratarse de los dos países que han marcado la política comunitaria desde su fundación.
Aunque los días marcados con un rojo más intenso del calendario europeo son el 16 y 17 de junio, cuando se celebrará la próxima cumbre europea. Allí es donde se espera encontrar, en palabras del propio Barroso, "una solución de consenso", sobre la estrategia a seguir sobre la construcción del continente.
De momento, aunque gana fuerza la posibilidad de dar por muerta a la Constitución, la posición oficial es la de seguir con el proceso de ratificación en los quince países de la UE que todavía no lo han completado. El argumento esgrimido por las tres instituciones comunitarias es que todos tienen derecho a dar su opinión. Pero las 'malas lenguas' creen que esta primera reacción es fruto de la falta de previsión, al no contra con un 'plan B' en el caso de que algún país dijera 'no'.
Planes alternativos
Aunque ya se habla de "un 'plan D' de democracia", pero sin contenido: el expuesto por la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margot Wallstrom, quien ha apuntado que hay diversos partidos que creen que hay que declarar la muerte a la Constitución, otros que hay que retrasar la fecha de ratificación uno o dos años más, y otros, continuar con lo previsto.
Pero la última propuesta ha llegado del eurodiputado liberal británico Andrew Duff que ha apostado por la convocatoria de una nueva conferencia intergubernamental que "mejore y actualice" la Constitución de la Unión Europea, para que después sea aceptada por los ciudadanos.
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