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Por Javier Blanco - El Gobierno festejó ayer haber encontrado
en el desarme de la "bola de Lebac" una nueva fuente para el
financiamiento del Tesoro, justo cuando en el mercado más se duda sobre su
capacidad para cubrir las necesidades no contempladas en el acuerdo con el FMI.
Esa lectura surgió en el
Ministerio de Hacienda y Finanzas tras la licitación de deuda cerrada ayer por
la tarde, en la que el Gobierno logró refinanciar el 91% del vencimiento de una
letra del Tesoro (LETE) en dólares y captar, en paralelo, otros $36.355
millones con la reapertura de dos LETE en pesos que ya habían sido ofrecidas
(con menor suceso) en consonancia con el vencimiento de las Lebac.
Vale recordar que se trata de
instrumentos que buscan posicionarse como sustitutos para los inversores que
quieran mantener su posición en pesos, y fueron diseñados, a la vez, para
acercarle recursos al Estado para financiarse.
La satisfacción oficial era
especial porque el resultado de la licitación, en la que el Tesoro se alzó con
el equivalente a unos US$2100 millones, tiende a fortalecer los supuestos de
financiamiento presentados por una comitiva oficial ante inversores la semana
pasada en Wall Street, cuyo objetivo fue precisamente tratar de disminuir la
aversión al riesgo argentino que se instaló en los grandes centros financieros.
"Esto nos tiene que ayudar a ahuyentar fantasmas. Con lo captado hoy [por
ayer], aunque solo lográramos porcentajes de refinanciación del 40% en las
licitaciones de LETE que nos restan hasta fin de año, tendríamos las
necesidades totalmente cubiertas. De ahí en más, todo sumaría para comenzar a
prefinanciar 2019", explicó a la prensa una alta fuente de Hacienda.
Rehaciendo cuentas
Las necesidades de
financiamiento hasta fin de año ascienden al equivalente a unos US$14.000
millones en total, considerando un préstamo (Repo) por US$4000 millones tomado
de bancos internacionales, que sería renovado. Los restantes US$10.000 millones
corresponden a vencimientos de LETE en dólares y algunos bonos en pesos.
"Si el Tesoro logra captar un tercio de ese desarme en manos de no bancos,
significa que nos haremos de otros US$7000 millones antes de fin de año",
insistieron en Hacienda, tras destacar que ese supuesto parece módico si se
considera que, al comenzar este proceso, terminaron atrayendo entre 45 y 50% de
los fondos liberados de las Lebac.
El cálculo considera las dos
emisiones de LETE en pesos realizadas en los últimos días: la primera, en
paralelo -y calzada- con la licitación de Lebac (lo que se repetirá hasta fin
de año), y la segunda cerraba ayer, dado que se consideró que había quedado
suelta "liquidez excedente". Así, a los $23.000 millones ya captados
se suman los $36.355 millones de ayer (con ofertas de compra por $40.036
millones).
El financiamiento se pactó a
tasas del 42,14% anual para la LETE a 98 días y al 39,74% anual para la colocada
a 217 días. "Son tasas altas, pero que responden a esta coyuntura y a la
necesidad de dar opciones a los tenedores de Lebac. Confiamos en que irán
bajando rápido", dijeron en Finanzas.
La LETE en dólares aportó
US$913 millones a una tasa del 5,25% anual, permitiendo cubrir en un 91% el
vencimiento, lo que significa una mejora sustancial en el porcentaje de
refinanciación de estos instrumentos, que había caído al 50% en días de
corrida.
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