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Por Javier Blanco - La renovada tendencia a la devaluación
que muestra el peso, a pesar de acumular una caída superior al 60% en lo que va
del año, se profundizó ayer al acentuarse la depreciación del real en Brasil.
Esto se hizo visible al quedar el valor del dólar al público muy cerca de los
$31 (cerró a $30,98), marcando un nuevo máximo nominal histórico por
vigesimoquinta vez en los últimos 100 días.
Todo ocurrió en un contexto
global otra vez enrarecido al tender a fortalecerse el dólar tras entrar en
vigor una nueva ronda de aranceles recíprocos entre Estados Unidos y China (lo
que acrecentó el temor a una guerra comercial de gran escala) y confirmarse que
la Reserva Federal, pese a los embates del presidente Trump, volverá a subir en
breve las tasas de referencia para esa economía.
Esto dejó bajo presión a todas
las monedas emergentes que, al contrario de lo que sucedía con el real y el
peso, venían recuperando valor en los últimos días al mermar la aversión al
riesgo. Ayer, por el contrario, el rojo fue generalizado con derrumbes
encabezados por el real (-1,65%) y el rand sudafricano (-1,4%) en el día.
En este sentido, la caída del
peso, que resultó del 0,8%, se mantuvo en el promedio de la que registraron el
resto de las monedas de la región (peso mexicano o chileno o sol de Perú, entre
otras), pero no pasaron inadvertidos los esfuerzos del Banco Central (BCRA) por
dosificarla con ventas en el mercado local de futuros que comenzaron desde la
apertura misma del mercado, pero solo resultaron eficaces para ese propósito
hasta mitad de la rueda.
"El dólar arrancó
entonado, pero el BCRA lo mantenía a raya vendiendo futuros pero después,
cuando las monedas emergentes profundizaron su caída dejó de venderlos",
indicó Fernando Izzo, de ABC Mercados de Cambios. "El dólar volvió a
cerrar en máximos pese a las puntuales intervenciones en futuros del BCRA con
ventas a los plazos más inmediatos", coincidió Gustavo Quintana, de PR
Cambios.
Los operadores y analistas de
mercado ya habían previsto que el peso tenía escasas chances de ser inmune a un
derrape del real. Incluso creen que esa presión se mantendrá a menos que en
Brasil cambien las perspectivas electorales de cara a las presidenciales de
octubre.
"Si algo quedó en claro
con los datos de balanza comercial y del saldo cambiario es que el tipo de
cambio, pese a la fuerte devaluación que acumula en el año, aún no está en
equilibrio. Si a esto agregás que el BCRA está muy limitado para defender el
peso, lo que te queda es que cualquier excusa será válida para empujar al alza
al dólar acá", explicó el economista Santiago López Alfaro, de Delphos
Investment.
Para su colega Hernán Hirsch,
de Macroeconomía, "el contagio de la devaluación del real es inevitable
dada la vulnerabilidad externa y fiscal de nuestra economía". El problema
extra "es que esto llega en momentos en que el BCRA decidió avanzar en el desarme
de Lebac, lo cual necesariamente implica liberar pesos y -con esta volatilidad-
crece el peligro de que esa liquidez fortalezca la demanda de dólares, lo que
aumentaría el costo de esta operación en términos de reservas", advierte.
Caputo, junto al jefe de la
FED
El presidente del BCRA, Luis
Caputo, emprendió ayer su primer viaje oficial al exterior como tal para tomar
parte del encuentro anual de banqueros centrales en Jackson Hole, Estados
Unidos. El encuentro este año está dedicado a analizar los "Cambios en la
estructura de mercado y sus implicaciones monetarias" y tiene su principal
atractivo en el discurso que hoy brindará el jefe de la Reserva Federal, Jerome
Powell. Caputo buscará explicar el cambio en la política monetaria local en
medio de las críticas que por su comunicación recibió del Financial Times, para
quien "la Argentina está fallando en la orientación de sus medidas".
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