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Por Damián Nabot - De la vertiginosa sucesión de confesiones
de coimas con cifras millonarias, el dinero identificado por
la Justicia y factible de recuperar representa todavía una ínfima parte. Las
propiedades por 65 millones de dólares en Miami de Daniel Muñoz, el fallecido
secretario privado de Néstor Kirchner , representan hasta ahora el mayor monto
detectado en el exterior, pero la combinación entre la desidia judicial y el
esfuerzo del entorno de Muñoz por desparramar la riqueza en diferentes
sociedades confluyeron para trabar su recuperación. Las autoridades de Estados
Unidos realizaron un seguimiento de las firmas que se crearon para diseminar los bienes de Muñoz y
ofrecieron colaboración para congelar las propiedades, según informaron fuentes
oficiales a LA NACION. Pero el objetivo de recuperar el dinero muestra
todavía serios obstáculos.
En
contactos de los últimos dos años entre ambos países, las autoridades de los
Estados Unidos solicitaron pruebas del origen ilícito del dinero que Muñoz
llevó a Miami. Así lo transmitieron en conversaciones reservadas con los
representantes argentinos. La información comenzó a ser enviada a Estados Unidos . Pero la traba principal aparece en la
falta de avances en la Justicia argentina en el enriquecimiento del
exsecretario privado de Néstor Kirchner.
En 2015, el
juez federal Luis Rodríguez dictó el sobreseimiento de Muñoz y su esposa,
Carolina Pochetti, al asegurar que había sido imposible probar los dichos de la
excolaboradora de Kirchner Miriam Quiroga, quien había denunciado la entrega de
bolsos con dinero en la Casa Rosada. El fallo fue muy celebrado por el
kirchnerismo como una confirmación de la inexistencia de un circuito de pagos
en negro. Sin embargo, un año después, gracias a los documentos revelados
por LA NACION a partir de la investigación de los Panama Papers, se
descubrió que Muñoz había creado firmas inmobiliarias, petroleras y de
servicios financiero y que había operado con una sociedad offshore en las Islas
Vírgenes Británicas. La riqueza que la Justicia argentina no había logrado
probar estaba escondida en el exterior. Según exhibían los mails de la firma
panameña Mossack Fonseca, Muñoz y su esposa estaban vinculados a Gold Black
Limited, una compañía fundada con el objetivo de comprar propiedades en los
Estados Unidos. Muñoz había llegado en 2003 a secretario de Kirchner con un
Volkswagen Gol modelo 99 como único bien. El exsecretario murió en mayo de
2016.
Por las
dudas, después del éxito del sobreseimiento de 2015, las firmas vinculadas al
entorno de Muñoz se encargaron de correr una carrera frenética para que los
fondos pasaran de una sociedad a otra, ya fuera en las Islas Vírgenes o en
Andorra, para complicar el rastreo de la riqueza. Para entonces, el marplatense
Sergio Todisco y su esposa, Elisabeth Ortín Municoy, habían sido señalados como
posibles testaferros de Muñoz y su esposa. El fiscal federal de Mar del Plata,
Juan Manuel Pettigiani, le solicitó al titular de la Unidad de Información
Financiera (UIF), Mariano Federici, que siguiera el rastro de las propiedades
de Muñoz, a fin de lograr recuperar los bienes cuando la Justicia argentina
dictara una condena. Allí comenzaron los contactos con Estados Unidos. La
respuesta fue positiva, pero necesitaban una reacción de la Justicia argentina.
Todisco,
quien reconoció que había asumido la representación de la offshore por su
amistad con Muñoz, había realizado compras millonarias, que incluían desde
departamentos en la avenida Collins valuados en 10 millones de dólares hasta un
shopping de 900 metros cuadrados. Entre 2010 y julio de 2015, Todisco y su
esposa entonces crearon 13 sociedades en Miami y en el estado de Delaware.
A comienzos
del año pasado, una investigación del Miami Herald advirtió que el emporio
inmobiliario vinculado a la dupla de Todisco y Municoy había comenzado a vender
propiedades millonarias en Florida, incluso resignando ganancias. Entre otras
propiedades, el Miami Herald enumeró un negocio en Little Havana por US$13,1
millones; sucursales bancarias en Pompano Beach y Kendall por US$5,8 millones
en agosto y US$6,5 millones, y un departamento en la torre de lujo Icon
Brickell por US$320.000. Todo en apenas cinco meses.
La mayoría
de las sociedades, como informó ayer LA NACION, pasaron a nombre de la panameña
Perla Aydeé Puente Resendez y se disolvieron en julio del año pasado.
Con el
objetivo de reabrir la investigación, la UIF apeló el sobreseimiento de Muñoz y
pidió que, más allá del enriquecimiento ilícito, se investigaran las
operaciones del exsecretario de Kirchner por lavado de dinero. La Cámara
Federal dio la razón. Pero entonces reaccionó la viuda de Muñoz, Carolina
Pochetti, quien reclamó que se cerrara la investigación porque era "cosa
juzgada". El tribunal de Casación aceptó el pedido de Pochetti y la UIF
debió recurrir a la Corte Suprema a través de un recurso extraordinario. Allí,
el caso espera una definición, que puede marcar el destino de los 65 millones
de dólares desparramados en los Estados Unidos. Desde que llegó la alerta por
el origen ilícito de los bienes, los norteamericanos pusieron en marcha un
seguimiento de aquellos, según confirmaron a LA NACION fuentes
judiciales. Sin embargo, cada día que pasa sin un requerimiento judicial la
posibilidad de recuperar el dinero se aleja.
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