La inversión medida en términos de volumen físico (descontando el efecto
de los precios) cayó en julio un 6,1% interanual, acumulando una suba del 3,4%
en los primeros siete meses del año, indicó ayer el Centro de Estudios
Económicos de la consultora Orlando Ferreres. Es decir, pese a la caída en el
indicador, los buenos primeros meses de la economía permitieron compensar las
caídas del último trimestre. De esta manera, la inversión representó el 20,6%
del PBI medido a precios constantes. En dólares, el índice de Inversión Bruta
Interna Mensual ascendió a u$s6.690 millones.
En el mes, el componente de Maquinaria y equipos registró una contracción del
10,1% interanual, acumulando en el año una suba del 3,3%, gracias al buen
resultado de los primeros meses del 2018. "En detalle, la inversión en
vehículos comerciales livianos registró en julio una caída anual en torno al
40%, mientras que los vehículos pesados observaron una baja en el orden de
25%", indicó la consultora. Así, la inversión en equipos durables de
producción nacionales mermó 6,9%, frente a la caída de 12,3% anual de los
importados. Por su parte, la construcción, luego de 18 meses en terreno
positivo registró una caída del 1,5% anual en su volumen de inversión,
acumulando una suba del 3,6% en el año. "Uno de los factores que influyó
negativamente en las decisiones de inversión de los agentes en este segmento
fue el endurecimiento observado en las condiciones crediticias", explicó
Ferreres.
El centro de estudios remarcó que "julio continuó expresando la caída en
la inversión que comenzó el mes pasado". "Es de destacar que por
primera vez desde el año 2014 todos los sectores componentes del índice
registraron contracciones, evidenciando un proceso generalizado", indicó.
Además, sostuvo que "si bien parte de la caída puede atribuirse a que éste
mes coincide en la comparación interanual con el mejor mes del año pasado, los
cimbronazos económicos que se vienen produciendo desde comienzos del segundo
semestre generaron un contexto que desalienta inversiones". En efecto,
"la aceleración de la inflación, la devaluación del peso, una creciente
incertidumbre política y un clima empresarial enrarecido, a lo que deben sumarse
los factores externos que están afectando a gran parte de los países
emergentes, son una serie de factores que llevan a las expectativas de
inversión para los próximos meses a niveles moderados", concluyó.
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