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En un
verdadero día de
furia para los activos argentinos, los bonos nominados en dólares tuvieron una
jornada negra y llegaron a perder hasta el 3%. Esto disparó la tasa de retorno
que pagan a niveles que hacía tiempo que no se veía. Las ventas masivas se
dieron en numerosos mercados del mundo y fueron acompañadas por la Bolsa local.
Bonos soberanos en dólares bajo ley argentina pagaban ayer hasta 12,4% de
retorno. El bonar 2020 y el Bonar 2014 registraban una TIR del 9% y el 11,2%
respectivamente. El Argentina 2025 cerró con una tasa de 12,7% mientras que las
emisiones de Discount con legislación argentina y Par legislación argentina
pagaban 11,9% y 10,4% respectivamente. Las bajas más pronunciadas se dieron en
la parte corta y media de la curva.
Por otro lado, los Credit Default Swap (CDS) de la Argentina a 5 años treparon
a los 641 puntos, una suba de 47 puntos o 7,9% en dos días, todo un récord
desde la salida del default técnico en 2016, mientras que el riesgo-país, que
registra el diferencial de tasa entre los bonos soberanos y similares de
EE.UU., trepó hasta los 728 puntos. El indicador de JP Morgan más que duplica
los 330 puntos básicos de Brasil y está muy por encima de los 190 puntos
básicos de México.
"Se vio nuevamente la inversión de la curva de rendimiento de los títulos,
lo que evidencia una situación de estrés de corto plazo. El mercado no tiene
confianza sobre el programa financiero del Gobierno a pesar de los anuncios que
se hicieron en la mañana", sostuvo el analista Fernando Camusso en las
redes.
Leonardo Chialva, titular de Delphos Investment, sostuvo que "adelantar
fondos del FMI sin un programa de mayor superávit primario para 2020 agrega más
ruido a los bonos porque surge la duda del uso de esos fondos para solventar
los problemas locales y la Argentina se queda sin capacidad financiera para
repagar bonos de largo plazo".
Para los analistas, la escalada del dólar en $2,6 hasta los $34,50 y la
licitación de u$s300 millones por parte del Banco Central generaron gran
incertidumbre. Más temprano, Macri había reconocido una "crisis de
confianza" en el mercado y acordó adelantar los desembolsos del FMI.
"El diseño original del programa implicaba un punto de partida bastante
holgado para el Gobierno, demandando ratios de renovación de deuda que no
resultaban tan exigentes desde un punto de vista histórico. Sin embargo, un
elevado componente de deuda de muy corto plazo en moneda extranjera despertó desconfianza
entre los inversores, que dudaban de que se pudiera renovar una deuda que
vencía más rápido que los desembolsos del FMI", señalaron en Grupo SBS.
"Hoy existe un descrédito hacia los mercados emergentes, pero le pega
doble a la Argentina por su política económica y el tipo de cambio es la
válvula de escape porque persisten las dudas con el programa financiero",
dijo Gustavo Neffa, de Research For Traders.
Para Joaquín Marque, analista de MT Capital, "el acuerdo alcanzado con el
FMI sólo aspira a otorgar más tiempo para restablecer el equilibrio en el
mercado cambiario, aumentar la velocidad para que converjan los desequilibrios
fiscales y externo y generar un clima de más confianza".
"Si el adelanto anunciado del Fondo Monetario tenía como destinatario a
los inversores de la renta fija argentina para garantizarles el pago, el
mensaje del mercado fue negativo", concluyó.
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