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Por Caetano Mohorade - El Banco Central decidió
elevar nuevamente la tasa de política monetaria por fuera del calendario de
reuniones del Comité de Política Monetaria (COPOM). En esta oportunidad, el
organismo la subió en 1500 puntos básicos al 60%, en medio de una fuerte
corrida cambiaria, con el objetivo de reducir la presión sobre el dólar y de
mantener el sesgo contractivo de la política. La entidad que comanda Luis
Caputo decidió subir también la tasa de encajes bancarios para todos los
depósitos en pesos en cinco puntos porcentuales a partir de mañana, tanto a la
vista como a plazo (quedarán en 36% y 30%, respectivamente), para las entidades
financieras comprendidas en el grupo A, es decir, a aquellas en las cuales el
importe de sus activos sea mayor o igual al 1% del sistema financiero. Este
incremento podrá ser integrado por las entidades alcanzadas con pesos, Leliq o
Nobac.
La autoridad monetaria tomó estas medidas en un nuevo intento por secar la
plaza financiera de pesos, en medio de una fuerte suba del dólar, que trepó
15,6% a $39,87, aunque durante la jornada llegó a superar los $41. El anuncio
tuvo cierto efecto a media mañana, pero la desconfianza de los agentes fue
mayor, de modo que la moneda retomó el sendero alcista. Ya sobre el final, el
BCRA decidió subastar u$s500 millones en el segmento mayorista para contener la
demanda, de los cuales se tomaron u$s330 millones a un valor promedio de
$38,7102. Además, el COPOM se comprometió a no disminuir el nuevo valor de su
tasa de política monetaria al menos hasta el mes de diciembre "para
mantener su sesgo contractivo" e intentar contener el traslado a precios
de la depreciación del peso, que en lo que va del año perdió un 52,47% de su
valor.
Esta no es la primera vez en la que el BCRA decide elevar las tasas de política
monetaria o de encajes de manera sorpresiva. Durante la crisis cambiaria, la
autoridad monetaria decidió elevar la tasa del corredor de pases a siete días
primero al 30,25% (desde 27,25%) y luego al 40% para intentar frenar la demanda
de divisas, en un contexto de fuga de capitales por una mayor aversión al
riesgo a nivel global. Ésta se mantuvo estable hasta el pasado 13 de agosto,
cuando fue elevada al 45% debido al retorno de la presión cambiaria, con un
dólar en $30,72. En lo que va del año, la moneda estadounidense ya se disparó
un 110,4%, principalmente, por los grandes desequilibrios macroeconómicos que
mantiene el país. En general, en momentos de mayor incertidumbre, los agentes
económicos terminan volcándose por la compra de dólares como reserva de valor debido
a la falta de confianza en la moneda local.
Por el lado de la tasa de encajes, la entidad que comanda Caputo también
decidió aumentarlas en reiteradas oportunidades a lo largo de los últimos
meses. Esta será la quinta suba de la exigencia de efectivo mínimo para los
bancos desde el pasado 21 de junio. Inicialmente, el BCRA había programado
solamente dos incrementos, uno de tres puntos (21/06) y uno de dos (18/07).
Pero la necesidad de calmar la plaza cambiaria llevó a que el oficialismo
optara por subirla en otras oportunidades fuera del calendario, en conjunto con
otras medidas, como licitaciones de Letras del Tesoro capitalizables en pesos,
el último instrumento lanzado por el Ministerio de Hacienda. Por el momento,
los anuncios de los distintos funcionarios no ayudaron a calmar la fuerte
incertidumbre ni la volatilidad del mercado, ya que se espera que el Gobierno
dé a conocer las cifras del programa financiero. Los analistas están a la
espera de los números.
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