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Por Mariano Cuparo Ortiz -El ministro
Nicolás Dujovne anunciará, a las 9:45 justo antes de que abran los mercados, un
paquete de medidas de ajuste fiscal, en un renovado impulso en la búsqueda de
acelerar la llegada al déficit cero. Las principales medidas que hasta anoche
debatían en el Gobierno son:
Freno a la
baja de retenciones a la soja y una suba en los subproductos.
Retenciones
del 10% al maíz y al trigo. Se analizaba extender la imposición a la industria Impuestos
al turismo,
incremento
en Bienes Personales y otros gravámenes que serían recortados en la reforma
tributaria y activar una
partida extra para gasto social.
Por el lado
del gasto, el recorte ya plantea interrogantes por su sostenibilidad política y
social (para contrarrestar, el Gobierno activaría la partida extra de 0,2%
del PBI para gasto
social). El primer acuerdo stand by, publicado por elFMI, implicaba un ajuste
muy fuerte, con impacto en los salarios públicos, el consumo y la actividad.
Hasta ahí se buscaba una reducción del déficit fiscal hasta llegar a 1,3%
del PBI en 2019.
Ahora, el intento por llegar más cerca del 0% para seducir al FMI.
Lo puso en
números el analista de ACM, Guido Lorenzo: "Para lograr un déficit de 0,3%
del PBI el año que
viene, en total comparando al 2018 con el 2019, tenés que reducir alrededor de $500.000
millones de rojo. Ya estaba previsto un recorte de $350.000 millones para
llegar a 1,3%. Todo eso va a estar destruyendo empleos públicos y su aporte a
la demanda agregada. Se rompe la maldición de los años impares de crecimiento y
pares de contracción. Y será para mal".
El recorte
pautado en el acuerdo con el FMI para
el 2019 era de 2% de los gastos corrientes y de 19,1% de la inversión pública
(en total, los $350.000 millones del cálculo de Lorenzo). Ya esos números
ponían en riesgo la posibilidad de que la economía mostrara crecimiento durante
el 2019. Ahora esa esperanza queda atrás. No habrá efecto serrucho.
Las
definiciones se conocerán hoy antes de que abran los mercados. Lorenzo señaló:
"Con retenciones no alcanzaría para cerrar la brecha de $150.000
millones". Es decir: habrá más ajuste por el lado del gasto.
Y calculó
que sólo un impuesto de 5% a todas las exportaciones podría aportar
significativamente por el lado de la recaudación: le daría al Tesoro un ingreso
de u$s2.300 millones. Ahí la complicación aparece por el significado político y
económico que implica cobrarle retenciones a sectores que no necesariamente
gozan de ventajas comparativas, como la industria.
Después del
anuncio, Dujovne viaja a EE.UU. junto al presidente del BCRA, Luis Caputo, a
negociar el adelanto de los desembolsos del FMI y la venia oficial
al nuevo plan de ajuste. La presencia del jefe del Central en Washington es
para pedir al organismo un permiso para usar más reservas para intervenir en el
mercado cambiario.
"Estamos
trabajando en reducir las necesidades de financiamiento reduciendo el déficit
fiscal de argentina, de manera que tengamos que emitir menos deuda", había
explicado Dujovne. Ahí, lejos de haber consenso acerca del diagnóstico
fiscalista, la discusión es álgida. Muchos analistas señalan que reducir el
déficit fiscal no cierra las necesidades de dólares de la economía, por lo cual
se generaría un impacto social fuerte, sin solucionar el problema macro. La
discusión viene desde hace rato.
Hace ya
unos meses el economista Pablo Gerchunoff la graficó en una entrevista con La
Nación: "El primer problema es el diagnóstico sesgadamente fiscalista y la
subestimación de los desequilibrios externos, el déficit de cuenta corriente.
En las economías modernas casi no hay experiencias de reducción del gasto
público porque es una red de contratos sociales para transferir ingresos desde
ricos a pobres y de jóvenes a viejos".
El analista
financiero, Estanislao Malic, sostuvo: "Al frente externo no lo solucionás
con ajuste fiscal. Si reducís el déficit interno todavía necesitás dólares para
la cuenta corriente y la fuga. A la fuga, que es de u$s3.000 millones por mes,
no la solucionás con devaluación porque en los meses siguientes volvés a tener
inflación que deja pesos en el bolsillo para dolarizarse".
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