Es probable que hoy Gran Bretaña envíe la Constitución europea al limbo después de que los votantes en Francia y Holanda la rechazaran categóricamente.
Sin embargo, temerosos de ser el primer gobierno que declara públicamente su muerte y por lo tanto soportar la culpa de tal defunción, la jugada parece que tomará la forma de una postergación indefinida del referendo.
Una portavoz del primer ministro Tony Blair informó ayer que el ministro de Relaciones Exteriores, Jack Straw, hará hoy un comunicado sobre la Constitución dirigido al Parlamento. Aunque no dió precisiones sobre su contenido, se descuenta que hablará sobre el aplazamiento del referendo.
Los favorables a la Constitución dicen que servirá para dinamizar la pesada burocracia y los procesos de toma de decisiones, mientras que sus detractores opinan que centraliza el poder en Bruselas y reduce drásticamente las posibilidades de acción de los gobiernos nacionales. |