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Por Daniel Fernández
Canedo - Cuando Nicolás Dujovne se siente en Washington frente a los
funcionarios del FMI tendrá la ventaja de haber anticipado que el gobierno
argentino está dispuesto a acelerar el cierre del déficit fiscal primario
para el año que viene.
El Ministro de Hacienda, y
futuro de Economía cuando se concrete la reestructuración ministerial que
anunció el lunes el presidente Mauricio Macri, tiene la misión de modificar,
por lo menos, dos puntos fundamentales del acuerdo que el organismo y
el Gobierno firmaron hace tres meses.
Uno, de ellos y el fundamental
es hacer realidad el anuncio del Presidente del 29 de agosto de que el
FMI adelante "todos los fondos que sean necesarios" para
garantizar la totalidad del financiamiento hasta fines de 2019.
Fue ese miércoles en su
mensaje de un minuto y cuarenta segundos en que Macri habló de la falta de
confianza de los mercados y adelantó que haría los "cambios fiscales
necesarios" para posibilitar el adelantamiento de ese dinero.
El Fondo ya adelantó US$
15.000 millones de los cuales US$ 7.500 millones los vendió el Tesoro para
hacerse de pesos pero, en la práctica, fueron destinados a satisfacer la
demanda del dólares. De esos US$ 7.500 millones ya no queda nada. La
corrida cambiaria se los llevó.
En la conferencia de prensa
posterior a los anuncios de este lunes, Hacienda destacó entre las previsiones
para 2019 que el programa financiero prevé un aporte de US$ 11,700 millones
durante ese año.
Hasta allí es lo establece el
acuerdo de junio y ahora Dujovne irá por más. Cálculos privados estiman que el
paquete de asistencia buscado llegaría a los US$ 17.000 millones. Esa cifra es
el número que el Gobierno aspira obtener para poder cambiar las
expectativas de un mercado que aún muestra desconfianza y poco
apetito por los activos argentinos.
El otro punto sensible que
tratará el ministro en Washington será el de oficializar la posibilidad
de que el Banco Central use reservas para intervenir en el mercado y
controlar los saltos del dólar.
Los funcionarios del FMI
son acérrimos defensores de la libre flotación cambiaria y el
ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, adhería con fervor a
esa postura pero, la experiencia de los últimos meses (el dólar mayorista acumula
una suba de más de 100% en lo que va del año) demuestra que en el mercado
argentino, y cuando el dólar sube y son tiempos de inestabilidad, hay
muchos compradores y un solo vendedor, el Central.
El actual titular del Central,
Luis Caputo, es partidario de una "flotación sucia" en la que el
Central tenga "poder de fuego" para demostrar que los compradores de
dólares no sólo ganan (como ocurrió en agosto que obtuvieron un rendimiento de
36%) sino también pueden perder.
Caputo está intentando cambiar
la forma de intervenir en el mercado y lo ratificó el lunes cuando en un día
atípico (feriado en EE.UU.) pero de gran incertidumbre después de los anuncios,
esperó hasta dos minutos antes del cierre para ofrecer US$ 100 millones.
En ese momento el dólar cedió
un poco pero igual cerró 1,5% arriba de la jornada anterior cotizado en $
37,40.
El Central quiere poder usar
más reservas para actuar sobre el dólar, dice, para evitar saltos bruscos que
intranquilizan a la gente y estresan el traslado a los índices de precios.
Desde hace meses en el
Gobierno se habla de la necesidad de estabilizar el mercado cambiario para
frenar un poco el violento proceso dolarizador de los ahorros e intentar alguna
moderación en el salto inflacionario que ayer, incluso quedó plasmado en una
versión de las planillas del programa financiero que difundieron colaboradores
de Dujovne.
Esa versión de las planillas (
posteriormente sacada de circulación) consignaba que los supuestos del programa
financiero de 2019 se habían realizado tomando como base una caída de
la actividad económica de 2,4% e inflación del 42%. Y preveía para 2019
crecimiento cero y una baja de la inflación a 25%.
Dujovne llegará a Washington
llevando bajo el brazo la promesa de acelerar la reducción del déficit fiscal y
en la búsqueda de más financiamiento y de que le permitan usar más reservas del
Central para intervenir sobre la marcha del dólar que ya lleva subido 103% en
lo que va del año en el mercado mayorista.
El ministro tiene otro
galardón para exponer ante su ya conocida Lagarde: superó el cimbronazo del fin
de semana del que entró como titular de Hacienda y salió de Economía después
de haber presentado dos veces la renuncia y de que el Presidente se las
rechazara. La economía argentina vive una nueva etapa, con otro plan y, por
ahora el mismo ministro.
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