Por Patricio Eleisegui - Desensillar hasta que aclare. Una vez más
en la Argentina, esta premisa vuelve a imponerse en el empresariado, a partir
de una economía en terapia intensiva y un dólar que parece
indomable.
Así, comienzan a observarse recortes en
la entrega de mercaderías, en algunos casos suspensiones, como también falta
de precios de referencia en
algunas prestaciones o servicios.
Esto se visualiza en un amplio abanico de actividades, desde alimenticias hasta
materiales para la construcción, el sector manufacturero en general, la
industria textil, concesionarios de autos y también en turismo. La frase
"no vendemos porque no tenemos precios" atraviesa a
una gran cantidad de rubros.
Que esta situación se profundice intranquiliza al macrismo, a economistas y a
referentes de múltiples actividades. En una economía bimonetaria, si el dólar luce inquieto,
todo el mundo se repliega y la recesión amenaza impiadosa.
"Las empresas apelaron a estrategias drásticas para cubrirse. Muchas
decidieron directamente no efectuar transacciones. Es, si se quiere, un
comportamiento esperable en una crisis de este tipo. La incertidumbre
retroalimenta este comportamiento y de ahí que se sigan retirando las listas
de precios", afirma a
iProfesional Gabriel Caamaño Gómez, socio director de la consultora Ledesma.
"Un dólar que no da certezas y luce inestable, impide establecer precios relativos y
determinar costos de reposición. La determinación de los privados es no
efectuar transacciones para así reducir riesgos. Otro inconveniente es que se
desconoce por cuánto tiempo esto seguirá así", completa.
Alimentos, con freno de mano puesto
El rubro alimentos es uno de los primeros que puso freno en su habitual
operatoria comercial. A fines de la semana pasada, este
panorama sumó dramatismo en toda la cadena.
Al día de hoy, hay mayoristas que no toman órdenes ni pedidos de las grandes
cadenas de supermercados, al tiempo que importantes grupos frenan la provisión
de mercadería.
Son varias las compañías que consultan a analistas e incluso a firmas colegas,
para decidir qué medidas tomar.
La multinacional Unilever y Molinos Río de la
Plata forman parte de una amplia lista que ha "topeado" la
distribución de alimentos y productos de limpieza.
En este marco, representantes del supermercadismo, como Víctor Fera, dueño de
Maxiconsumo, señalan: "Los proveedores suspendieron ventas al no saber
cuánto valdrá el dólar mañana. Han
perdido confianza en la economía".
Este comportamiento es, a ojos de los consultores, otro aspecto que complica
aún más el complejo estado de situación. Para el economista Orlando Ferreres,
revertirlo requiere de decisiones políticas profundas que, hasta el momento, el
macrismo no ha tomado.
"A nivel institucional, el Gobierno no hizo grandes modificaciones, ya que
dejó a las mismas personas sólo que las reubicó en otros lugares. Fijó
impuestos al agro y a la industria que complican a los sectores. Y así se va
alejando una eventual mejora en el corto plazo", señala a iProfesional.
La falta de una unidad de referencia -como lo es un tipo de cambio predecible-,
es el principal argumento que exponen los privados para justificar los
problemas que emergen en las cadenas de valor, con una moneda local que se
tornó poco relevante a la hora de establecer precios.
"El dólar es la referencia en casi todas
las cadenas productivas. No se pueden calcular presupuestos ni costos de
reposición. Hay quienes igual están entregando sus productos, pero lo
hacen con precio abierto hasta que el dólar se estabilice. Por supuesto que
esto trae un riesgo financiero muy alto", afirma a iProfesional Martín
Alfie, economista jefe de Radar Consultora.
"Se necesita un plan económico integral. Si el tipo de cambio no es
previsible, se seguirán complicando las cadenas. Lo que ocurre hoy no se
resolverá en breve. Quedan varios capítulos más por transitar. Hay que ver cómo
la economía real digiere semejante volatilidad", señala el analista
Caamaño Gómez.
Materiales para la construcción, sin guía
A la hora de ahondar en los sectores afectados por un dólar indomable, que
ha trastocó los criterios de venta y diluyó parámetros de referencia, junto con
el alimenticio aparece otro fundamental: la construcción.
Tanto en Capital Federal como en el interior comenzaron
a multiplicarse los comercios del rubro que directamente frenaron la venta.
Desde Grupo Construya- que nuclea a los 11 principales proveedores de
materiales del rubro- su titular, Pedro Brandi, reconoce a iProfesional que
"buena parte de los empresarios interrumpió la comercialización hasta
tanto se estabilice el precio del dólar".
"Como están las cosas no se pueden realizar proyecciones ni determinar
presupuestos. Desde la semana pasada varios comerciantes decidieron no
dar precios. Como muchos insumos y materiales son
importados, un dólar inestable
impide establecer cifras finales para la venta. Eso lleva a reducir el
volumen puesto a disposición del público", especifica.
En el interior abundan los comerciantes que exponen el freno impuesto por los
fabricantes y desarrolladores de insumos.
"Hay proveedores que nos dijeron que estaban suspendidas las ventas y otros
que nos anticiparon que las nuevas listas de precios vendrán con
incrementos del 6 al 8%", asegura Guillermo Cabrera, representante de CAME
en provincias como San Juan.
"Algunos comerciantes eligen no vender y otros no aceptamos pedidos
grandes, salen los especuladores de siempre a comprar 300 bolsas de cemento o
toneladas de hierro", completa.
En Mendoza, en cambio, se volvió frecuente que negocios de materiales para la
construcción que venden al público ahora entreguen remitos en lugar de
facturas, demoren los presupuestos o directamente apelen a un tipo de cambio
intermedio cuando la venta es imposible de postergar.
Automotriz, con freno de mano
Por el lado del rubro automotor, el billete verde
volvió a traer el fantasma del desabastecimiento y sumó incertidumbre en la
comercialización de 0km.
Si bien las terminales tienen los depósitos llenos (lo que trae aparejado un
alto costo que es preferible evitar), varias marcas prefieren no cerrar ventas.
Con un dólar que en apenas
una semana pasó de 30 a casi 40 pesos, las
cotizaciones de los vehículos no detienen su escalada alcista, por el alto
componente importado.
Esto sucede tanto en los fabricados en Mercosur como en aquellos producidos en
las terminales locales, que cuentan con un 70% de insumos y equipamiento del
exterior.
Tal como aseguran a iProfesional desde un reconocido punto de venta,
hoy muchos concesionarios evitan "abrochar" operaciones y sólo dan
por concluidas aquellas que ya venían avanzadas.
Es decir, han mantenido sus puertas abiertas y atendido a potenciales clientes,
pero resignaron facturación.
Vender un auto en medio de un clima tan
enrarecido no les conviene a las marcas, y aunque muchos especialistas
salieron a decir que es un buen momento para comprar un 0km, fueron muy pocos
los que lograron hacer el "negocio".
Incertidumbre en industria, textil y turismo
Desde la semana pasada, varias fábricas carecen de listas para sus
insumos, lo que redunda en la quita de productos en el mercado, ante el temor
que les genera el enfrentarse luego a un costo de reposición mayor.
Los industriales refieren que la crisis cambiaria ha
dejado a la producción manufacturera en situación crítica. "No
sabemos cuál es el precio de los productos. Así no se puede ni vender ni
comprar", declara un empresario del plástico.
Según señalan fuentes del segmento, los fabricantes tienen pendientes por
cobrar millones de pesos en artículos vendidos con un dólar a menos de $30
y en plazos de deuda a saldar a 90 días.
Bajo este escenario, que los lleva a afrontar fuertes pérdidas financieras,
advierten que sólo sacarán productos a la calle con pago al contado.
Pedro Cascales, secretario de CARMAHE, cámara que nuclea a fabricantes de
herramientas y tecnologías para la producción industrial, indica: "En
estos días está todo frenado".
Además, remarca que "no se están
realizando operaciones ni reponiendo insumos. Las firmas que exportan
tampoco están liquidando, al no saber claramente a qué precio estará la
divisa".
En cuanto al rubro textil, continúa prevaleciendo entre los proveedores y
comerciantes el pago en dólares cash y contra entrega. En tanto, hay quienes
abastecen de indumentaria que pusieron un fuerte freno de mano en el
aprovisionamiento.
Los fabricantes de prendas de vestir observan que ante estas dificultades,
"quien tenía stock de materias primas sigue trabajando, aunque no sabe a
qué precios deberá reponerlas ni tampoco a qué valores vender".
"Muchos de los que estamos en actividad sabemos que vamos a operar a pérdida durante varios meses, ya
que no hay forma de trasladar el alza de nuestros costos al precio final",
declara un dirigente del sector.
La crisis cambiaria también puso en alerta a las agencias de turismo, por la
imposibilidad de determinar los valores de los paquetes al exterior. En el
marco de una divisa inestable, el mercado tomó recaudos.
Muchas agencias mayoristas suspendieron los cobros con tarjeta de crédito a
minoristas, porque desconocen a qué tipo de cambio deben cerrar las
operaciones.
En este contexto, el mercado aceleró la promoción de destinos económicos en
dólares como Dubai, Turquía, Marruecos, Tailandia o Colombia.
Un aspecto que tiene en vilo a las agencias de viaje es la posibilidad de que
el Gobierno imponga finalmente impuestos al turismo emisivo como una manera de
acotar la fuga de dólares.
En una economía bimonetaria como la argentina, la falta de un dólar estable no
sólo alienta el "efecto canuto" y las especulaciones. También deja sin una referencia clara para fijar precios a
toda la cadena de valor. Con las consecuencias que ya están a la vista.
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