|
Por Mariana Leiva - El dólar
anotó ayer su segunda baja consecutiva, al caer 88 centavos (-2,24%) a $38,40,
sin necesidad de que el Banco Central saliera a intervenir en el mercado
cambiario, como hizo a lo largo de las últimas semanas para contener el precio
de la moneda. En sintonía, el mayorista descendió $1,05 (-2,73%), en una sesión
con un muy bajo volumen negociado (cayó 33,6% a u$s 304 millones) y poca
demanda por parte del sector privado. Si bien es algo temprano para hacer
proyecciones, algunos operadores hablaron de que este podría ser un punto de
inflexión para el tipo de cambio, que podría a comenzar a operar con mayor
estabilidad en los próximos días.
El analista Gustavo Quintana destacó que "los precios de la moneda
norteamericana retrocedieron ante la menor demanda por cobertura". Además,
señaló que "el escaso volumen de negocios, el segundo más bajo de la
semana, potenció la sensación de una lenta pero persistente desaparición de la
fuerte presión sobre el dólar que en los días previos le hizo alcanzar máximos
históricos". Por su parte, Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios,
comentó que "los inversores esperarán hasta donde el mercado fije un piso
y comenzarán a normalizar la oferta y demanda ya que la trepada cuando pasó los
$40 respondió sólo a una operación de 'overshooting' clásica de mercados de
cambios globales". "De golpe nadie quiere cerrar operaciones hasta
que el mercado establezca libremente un equilibrio no inducido por el Banco
Central", enfatizó.
En el mercado de dinero entre bancos, el 'call money' siguió negociándose a un
promedio del 58%, mientras que las tasas de las Lebac en el segmento secundario
operaron estables en sus rendimientos, ofreciendo una tasa del 60% nominal
anual para los títulos más cortos. En el ROFEX se contabilizaron $665 millones.
Más del 50% se negoció para septiembre y octubre con precios finales a $38,301
y $39,801 y tasas del 38,72% y 43,55%, respectivamente. Por su parte, el dólar
"blue" se hundió 60 centavos a $38,60, de modo que la brecha
cambiaria se amplió ligeramente al 0,52%.
En caso de que el tipo de cambio logre estabilizarse en los niveles actuales,
las tasas de interés en pesos se mostrarían altamente atractivas para los
inversores. El problema de los rendimientos actuales, además de que no son
sostenibles, es que no seducen a los ahorristas en períodos de mayor
incertidumbre. Es que el dólar en la Argentina funciona como termómetro de la
economía y en períodos más volátiles la gente se termina volcando por la moneda
norteamericana, ante la falta de confianza en el peso. Habrá que esperar a ver
las operaciones de mañana (por hoy) y de la semana que viene para ver cómo
sigue el desarrollo de esta historia, pero al menos, por ayer, sembró un marco
de mayor calma.
Por su parte, con el impulso de energéticas y bancos, que saltaron hasta un
14%, el Merval cerró ayer con fuertes ganancias, por segunda jornada
consecutiva, alentado por las negociaciones del Gobierno con el FMI para
acceder a otro plan de ayuda financiera, que incluso podría incluir fondos
adicionales (ver pág. 2). El panel líder trepó 4,1% y quedó a un paso de los
30.000 puntos (cerró en 29.948,35), ayudado por la buena performance de las
acciones argentinas que cotizan en Wall Street, que anotaron subas de hasta
16,9%, como fue el caso de Central Puerto. Además, el mercado se mantuvo
optimista, de cara a un acuerdo entre el Gobierno nacional y los gobernadores
para la próxima semana por el Presupuesto del 2019. Entre los principales
incrementos se destacaron Central Puerto ( 14,6%), Distribuidora de Gas Cuyana
( 12,7%), Galicia ( 11,7%) y Supervielle ( 10,2%). El monto operado en acciones
se expandió un 23% a $1.673,7 millones.
En el segmento de la renta fija, los principales bonos en dólares (que cotizan
en pesos) descendieron hasta 3,3%, en sintonía con el tipo de cambio, mientras
que los títulos nominados en moneda dura volvieron a recuperar terreno y
ganaron hasta 3,1%. En el tramo corto, el Bonar 2019 en dólares ya rinde 7%,
cuando en el peor momento de la semana pasada su retorno era del 10,50%. Por último,
el riesgo país volvió a anotar una baja importante, al retroceder 2,02% a los
729 puntos básicos, tras superar la semana pasada los 800. Esto significa que
si la Argentina saliera a financiarse a 10 años debería pagar una tasa del
10,16%. En caso de mantener la tendencia, esta cifra caería por debajo del 10%
y el indicador podría volver a operar por debajo de las 700 unidades, luego de
la fuerte turbulencia.
|