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Por Juan Bergelin
- La disparada del dólar, y sus efectos sobre una economía golpeada de antemano
por la recesión, comenzó a hacer mella en las expectativas de los empresarios,
que anticiparon para 2019 el menor crecimiento en sus ventas de los últimos
tres años y prevén cerrar este año con la rentabilidad más baja desde la que
esperaban en 2015. Los datos surgen de una encuesta que realizó la consultora
EY Argentina entre más de 100 compañías de los principales sectores económicos
y sirve para poner en blanco sobre negro la sensación de distintos agentes económicos
en medio de la turbulencia cambiaria más fuerte desde que se liberó el cepo.
"Hasta el mes de agosto pudieron sostener algún ritmo de venta
sacrificando rentabilidad, pero sigue siendo incierto para lo que resta de este
año", destacó Pablo De Gregorio, socio de EY, al presentar la encuesta
durante la primera jornada de la 39° Convención Anual del Instituto Argentino
de Finanzas (IAEF), en la ciudad de Mendoza. En general, agregó, surge de la
encuesta que el 2018 no será un buen año para el valor de las empresas.
"Este diagnóstico, que está muy influido por lo sucedido en estos últimos
15 días, no es una novedad, aunque el relevamiento nos da datos concretos del
impacto de los recientes cambios en nuestra economía", sentenció.
En concreto, los números muestran que el 55% de los encuestados cree que
aumentarán sus ventas en 2019, lejos del 89% que tenía ese optimismo el año
pasado y del 80% que pensaba eso en 2017. Del lado de la rentabilidad esperada,
apenas el 44% considera que va a crecer respecto el año previo, cuando en 2017
el 73% creía que ganaría más y en 2016, el 65% de los encuestados esperaba
mayores ganancias.
En un auditorio colmado, en el primer piso del hotel Sheraton de esta
ciudad, los propios ejecutivos de finanzas que durante las últimas tres semanas
respondieron esa encuesta asentían con la cabeza, sabiendo que se avecinan
tiempos de vacas flacas, con un consumo deprimido. "Empezamos a ver no
sólo menor consumo sino un leve crecimiento en la mora, principalmente en los
préstamos a las familias", comentaba en un break, el directivo de uno de
los principales bancos del sistema.
La encuesta también reflejaba cómo percibía cada ejecutivo el valor de
su empresa en dólares y para el 34% cayó, mientras que para el 37% se mantuvo y
sólo el 27% considera que creció. "Eso es lo que más nos preocupó, que en
la visión de ustedes, el valor de su compañía en 2018 disminuyó", destacó
De Gregorio. "Es un tema relevante y siempre lo vamos monitoreando porque
es el termómetro más importante que muestra las oportunidades, los desafíos que
uno pueden afrontar desde la compañía y el valor que genera para todos los que
están alrededor, desde empleados a clientes o la sociedad", agregó.
Otro dato fuerte que mostró la encuesta es la poca previsión de las
empresas a tomar deuda, lo que, como explicó De Gregorio, refleja que va a
haber menos proyección de negocios y la cadena de pago van a resentirse.
"Es el corolario de todo lo anterior", comentó.
Consultados sobre cómo recrear la confianza el 29% le asignó un rol
protagónico al Poder Judicial, secundados por el rol del Poder ejecutivo y de
los sindicatos. Mirando hacia adelante, ante la consulta de qué medidas
favorecerían la confianza al momento de decidir una inversión, el 30% de los
ejecutivos destacó un acuerdo entre sindicatos y el Gobierno, el 27% mencionó
los acuerdos sectoriales, y el 23% pidió leyes de protección a las inversiones
y acuerdos internacionales. Claro, ninguno hizo un mea culpa. "Siempre
pensamos que el Estado es el que tiene que hacer y no nos damos implica que uno
tenga que participar", explicó y pidió tomar el protagonismo para impulsar
esos acuerdos que favorecerán la inversión, y en donde el sector empresario
juega un rol clave.
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