
Florencia Donovan y Juan Cerruti
Después de meses de estudio, finalmente Economía y el Banco Central (BCRA) reforzarán esta semana los controles para el ingreso de capitales golondrina, ya que, finalizada la reestructuración de deuda en default, en el Gobierno temen que el flujo de fondos del exterior redoble las presiones que ya existen sobre la autoridad monetaria para sostener el tipo de cambio en el orden de los $ 2,90.
La principal medida -que podría ver la luz en los próximos días- es el establecimiento de un encaje para los capitales que ingresen al país. En principio, la norma contemplaría la inmovilización de alrededor del 20% de los fondos, aunque el número exacto aún no está totalmente definido. Otra posibilidad en estudio es implementar un encaje escalonado en función de los montos ingresados.
La filosofía del encaje funcionará sobre la base de lo que en Economía califican como un "castigo por tasa". Esto significa que si se realiza un plazo fijo con dinero que viene del exterior, el porcentaje del encaje (20%) quedará inmovilizado en la cuenta bancaria. O sea que se recibirán intereses sólo por el 80% restante.
Del mismo modo, si los fondos se destinan a la compra de bonos o acciones, sólo podrán aplicar el dinero una vez deducido el encaje. Luego, el monto inmovilizado podría ser remitido a una cuenta en el BCRA o en la cuenta custodia bajo certificación del banco o agente de Bolsa que tramite la operación.
Según trascendió, el decreto reglamentando la medida de Economía podría salir en los próximos días en el Boletín Oficial.
Los especialistas, divididos
La implementación del encaje inaugura la fase de medidas catalogadas como "directas" para el control de capitales. La anterior medida (indirecta) fue la extensión del plazo mínimo de permanencia de 180 a 365 días para los fondos provenientes del exterior, la cual se lanzó hace dos semanas.
Aunque algunos analistas son escépticos sobre la eficacia de un control de capitales vía encajes, como el que en su momento aplicaron países como Chile o Malasia, ya que aducen que son relativamente sencillos de sortear.
Para la consultora MVA Macroeconomía, además, "el carácter fijo del período de los encajes no remunerados implican que la carga financiera que deben soportar los inversores externos diminuye en función de la madurez de la inversión".
Los especialistas, sin embargo, se muestran más incrédulos aún sobre la posibilidad de implementar un registro de tenedores de bonos, otra de las medidas que en algún momento consideró Economía.
Más absorción de pesos
Por su parte, tal como anticipó El Cronista, la entidad que preside Martín Redrado finalizará en los próximos días el canje de los Boden 2013 en pesos que tiene en cartera por los más líquidos Boden 2014, que serán emitidos también por el Ministerio de Economía, por un valor de $ 700 millones. El Central había recibido los Boden 2013 como parte de pago tras el rescate de los más de $ 5.000 millones de cuasi monedas que llegaron a circular en el mercado durante la crisis.
"El canje le permitirá a la autoridad monetaria contar con un activo líquido, que cuenta con precio de mercado y negociación en forma regular, lo que le otorga una capacidad para ser utilizado sin limitaciones en operaciones de mercado abierto con fines de regulación monetaria", confirmaron ayer fuentes del BCRA.
Una vez efectuado el swap, operación que, informaron en el Central, estará concluida en el transcurso de esta semana, los títulos serán usados por la entidad como activo subyacente en operaciones de pase a más de un día de plazo.
El canje se trata de una medida indirecta para hacerle frente al ingreso de capitales golondrina, ya que le permitirá al BCRA ir absorbiendo parte del excedente de pesos que arroja en el mercado con sus intervenciones cambiarias, y que representa una constante amenaza para la estabilidad de precios.