Por
Caetano Mohorade - Sin sorpresas, el Comité de Política Monetaria (COPOM) del
Banco Central decidió de forma unánime mantener la tasa de referencia, la de
las Letras de Liquidez (Leliq) a siete días, en 60% anual. El pasado 30 de
agosto, el organismo ya había resuelto mantener la tasa en estos niveles por lo
menos hasta diciembre para mantener el sesgo contractivo de la economía y
evitar un mayor traslado a precios de la suba del dólar, fenómeno conocido en
la jerga económica como "pass-through".
En general, ante una devaluación de la moneda, el traslado al nivel general de
precios suele ser de entre un 20% y un 40%. En este marco, el COPOM justificó
su decisión al señalar que "la inflación mostró una desaceleración en
julio", cuando el tipo de cambio operó con mayor estabilidad, pero
"los indicadores de alta frecuencia muestran una nueva aceleración para
agosto y septiembre". "El comportamiento de los precios en agosto
estaría influido principalmente por los aumentos de precios regulados del mes.
La inflación de septiembre, por el traslado a precios de la volatilidad
cambiaria experimentada a fines de agosto", explicó. Además, remarcó que
"las expectativas del mercado volvieron a elevarse en la última medición,
reflejando el impacto de la mencionada volatilidad cambiaria".
Si bien mantener las tasas en niveles elevados ayuda a reducir el nivel de
inflación, esto también atenta contra la actividad económica, con un fuerte
impacto sobre el crédito, entre otras cuestiones, ya que se encarece el costo
de financiamiento. Como consecuencia, el Gobierno ya redujo sus proyecciones de
crecimiento y, según se filtró desde el Ministerio de Hacienda, el oficialismo
espera una contracción del 2,4% del PBI para este año, con una inflación del
42%, aunque hay escenarios que estiman una caída mayor de la actividad. De todos
modos, en el último REM publicado por el BCRA, los analistas esperan una merma
del 1,9%. Además, para 2019 se espera un crecimiento del 0%, con una inflación
en el orden del 25%.
Por otra parte, el BCRA recordó que "el resultado fiscal de los primeros siete
meses del año mostró un déficit primario del 0,9% del PBI, arrojando una merma
del 0,7% interanual". Además, el Ministerio de Hacienda anunció metas
fiscales más exigentes y estableció para 2019 una meta de equilibrio fiscal
primero en comparación con el rojo del 1,3% inicial. Y para 2020 puso un
objetivo de superávit primario del 1% del PBI. Respecto de los agregados
monetarios, el M2 privado creció 20,3% interanual, por debajo de la inflación
de los últimos 12 meses. No obstante, la base monetaria creció un 41,3%
interanual, aunque esta suba se vio exacerbada por los cambios en los
requisitos mínimos de liquidez. En tanto, la base monetaria amplia, que incluye
todos los pasivos en pesos del BCRA, creció un 34,6%, ante el aumento de los
depósitos en el sistema financiero ( 52%) por la reducción del stock de Lebac.
El COPOM sostuvo que "un sendero decreciente del gasto público real,
sumado al compromiso asumido por el BCRA de no financiar más al Tesoro y los
esfuerzos que se están llevando a cabo para reducir el exceso de liquidez del
sistema colaborarán en la contención inflacionaria". Y avisó que seguirá
"monitoreando el comportamiento de la inflación en los próximos meses,
decidido a introducir acciones correctivas, en caso de ser necesarias, para cumplir
con sus metas".
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