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Los funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI)
parecen no tener demasiado claro qué es lo que quiere hacer el presidente del
Banco Central, Luis Caputo, con el manejo de la política monetaria. Incluso
sostienen que esa puede ser una de las fuentes de desconfianza de los
inversores internacionales con la Argentina. Así lo declaró la directora
gerente del FMI, Christine Lagarde, en una entrevista del diario británico
Financial Times. La titular del organismo de crédito consideró que Argentina
debe brindar "claridad, transparencia e información apropiada para los
operadores de mercado y una comunicación mejorada", respecto de su
política monetaria.
Las declaraciones de Lagarde se conocen en momentos en que un equipo de
técnicos argentinos negocia en Washington una nueva versión del acuerdo stand
by por u$s50.000 millones que se firmó en junio, el cual al poco tiempo quedó
desactualizado debido a los problemas de la economía doméstica y la convulsión
en los mercados financieros internacionales.
Argentina aspira a que el FMI le anticipe en 2019 fondos que iban a ser
desembolsados en 2020, y para ello promete ir a déficit primario cero de forma
inmediata.
"Si el presidente (Mauricio) Macri incluye reformas serias en su plan, lo
miraremos, registraremos el impacto en la situación macroeconómica argentina,
determinaremos la sustentabilidad de la deuda y trabajaremos con ellos",
prometió Lagarde.
Más allá de ello, las expresiones de la principal funcionaria del organismo
multilateral permiten vislumbrar que el nuevo acuerdo incluirá exigencias para
Caputo. Dicho de otro modo, junto con el programa fiscal y financiero, el país
debe mostrar un programa monetario que sea consistente con los otros dos. Ya la
experiencia reciente indica que Macri desarrolló en sus primeros dos años de
gestión una política fiscal expansiva, inconsistente con la política monetaria
contractiva del BCRA a cargo de Federico Sturzenegger.
Con relación al escenario internacional, sostuvo que una guerra comercial entre
China y Estados Unidos "sumaría un shock a una situación donde no hay
contagio, pero hay vulnerabilidades fragmentadas".
"El comercio es una herramienta y un motor para el crecimiento que no
debería estar bajo amenaza, en este momento en particular", dijo Lagarde.
Consideró que Argentina y Turquía tienen ambos "temas políticos y fiscales
específicos que han incrementado la preocupación de los inversores".
Por otro lado, consideró que la incertidumbre y la falta de confianza "ya
existen por las amenazas contra el libre comercio, incluso antes de que se
materialicen".
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