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Por Mariano Jaimovich - Es
inevitable: cada vez que el dólar da señales de que puede llegar a
estabilizarse durante algunas semanas sin dar saltos en su cotización, vuelve
la tentación de los inversores más adeptos al riesgo por la "bicicleta
financiera", en un intento de aprovechar las altas tasas de interés en pesos.
Esta operación
financiera consiste en pasarse de divisas a pesos en momentos de estabilidad
cambiaria para aprovechar las elevadas tasas de interés que otorgan los
instrumentos en moneda nacional, para luego de un tiempo volver a comprar
billetes estadounidenses y obtener una mayor renta en esta moneda.
Claro que hoy el negocio cambió respecto de lo que fue en los primeros dos años
de la gestión Macri: se tornó mucho más cortoplacista y, sobre todo, con una
exposición al riesgo mucho mayor, porque la posibilidad de perder capital ante
una corrección imprevista del tipo de cambio está más latente que nunca.
El panorama actual muestra que después que el precio del billete estadounidense ya
trepó más de 100% a lo largo del 2018, de ahora en más no
volvería a pegar un salto tan grande como ocurrió en los primeros ocho meses
del año.
Es decir, si bien su valor no se mantendría estático, para los
analistas en los próximos meses avanzaría más en sintonía a la inflación y al
comportamiento de las otras monedas regionales, para evitar
quedar nuevamente retrasado. De hecho, estiman que en los actuales $38,7
promedio en las pizarras al público ya se encuentra por encima del valor de
equilibrio.
Queda claro que el objetivo del Gobierno es que no vuelva a ocurrir lo mismo
que años anteriores, donde el dólar fue utilizado como ancla antiinflacionaria.
Por eso, se considera en la City que es más factible que el tipo de cambio
se mantenga a
partir de ahora en un rumbo alcista pero más moderado hasta fin de año.
Más allá que la volatilidad cambiaria sigue latente, la previa de las
elecciones presidenciales en Brasil y una inflación que no logra moderarse en
el plano doméstico generan dificultades y un gran riesgo para los inversores
interesados en hacer la “bicicleta financiera”.
A ello se
suma el plan oficial por desarmar la “bola de nieve” de Lebac hasta diciembre, algo
que le reduce el juego a
aquellos arriesgados.
En resumen, la estabilidad del precio del dólar puede darse en lapsos
muy breves, por lo que los ahorristas arriesgados que realicen esta operación
de pasarse de dólares a las atractivas tasas en pesos, deberán ser “cautelosos”.
Hoy la tasa de interés de
los instrumentos en moneda local ronda el 5%
mensual (60% anual), en cambio en septiembre el dólar avanza menos del 3%, por
lo que el peso puede ganarle alguna “carrera mensual” al billete estadounidense.
De hecho, esto ya
ocurrió en julio pasado, cuando el valor del dólar cayó 5%mientras
las herramientas en pesos otorgaron una ganancia neta de 9% en la
divisa norteamericana durante ese mismo lapso.
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