Por Candelaria de la Sota - Ni el dólar, ni el euro. Tampoco los plazos fijos que ofrecen tasas de interés por debajo de la inflación. Hoy, la clave para invertir los ahorros parece estar en los activos en pesos que se ajustan por inflación, como los bonos o los plazos fijos ajustables, si se puede inmovilizar el dinero por un año.
Eso es lo que recomiendan los expertos del mercado, teniendo en cuenta que el precio del dólar se proyecta estable, y las tasas de interés para plazo fijo a corto plazo todavía no están en niveles que igualen a la inflación.
"A un inversor pequeño, le recomendaría bonos en pesos ajustables por CER", aseguró Héctor Scaserra, titular de la casa de Bolsa Arpenta. Y aclaró que "si es un inversor mediano, le recomendaría un mix de bonos y acciones, incluyendo a Petrobrás, Siderar y Banco Macro".
Claro que para invertir en bonos un inversor debe recurrir a un agente de Bolsa, que le recomendará cuál comprar y se encargará de realizar la operación. "Hoy los PRE9 y los Bogar 2018 son lo más recomendable", aseguró Eduardo Blasco, titular de la consultora Maxinver. Para Scaserra, los mejores son "los Boden 2008 en el corto plazo, y los Bogar 2018 en el mediano".
Existe otra manera de comprar bonos, pero de manera indirecta: participando de un fondo de inversión que, a su vez, invertirá en acciones y títulos diversos.
"Los fondos de inversión son la manera más simple de comprar bonos para un ahorrista que no está en el tema", consideró Manuel Sánchez Gómez, de MVA Macroeconomía. Y precisó que "la ventaja de los fondos de inversión por sobre las compras a través de brokers es que se pueden suscribir en el banco donde uno es cliente, y eso se puede hacer con poca plata".
Claro que la decisión de qué bonos y acciones comprar corre por cuenta del administrador del fondo de inversión, no del ahorrista. Por eso, los agentes de Bolsa le recomiendan a sus clientes que compren directamente los bonos en el mercado. En ese caso la decisión de qué título comprar corre por cuenta del propio inversor.
Otra alternativa es invertir en fideicomisos financieros, que son fondos creados para financiar a empresas que se fondean allí para a su vez, ofrecer crédito a sus clientes. Tal es el caso de los fideicomisos de Garbarino, Frávega y Tarjeta Naranja.
"Lo interesante de estos fideicomisos es que son de corto plazo y pagan intereses y amortizan capital en forma mensual, con lo cual el inversor tiene dinero líquido cada mes", explicó Scaserra.
Para quienes prefieran las opciones más conservadoras, siempre están los plazos fijos ajustables, cuyo plazo mínimo de colocación son 365 días. Si no se puede mantener el dinero inmovilizado durante un año, la alternativa que queda es colocar el dinero en un plazo fijo a tasa libre, sin ajuste por inflación.
"Las tasas de corto empezaron a subir hace algunas semanas, cuando el Banco Central se dio cuenta que tenía que empezar a subir las tasas de las Lebac. Si eso continúa, podría beneficiar a quienes quieran dejar su plata en el banco por 60 o 90 días", pronosticó Blasco.
Hoy la tasa promedio que ofrecen los bancos por inmovilizar el dinero por 30 días es de 3,39% anual. Pero si se quiere hacer un depósito por 90 días por un monto interesante, se pueden conseguir tasas del 5,5%.
Claro que eso no alcanza a cubrir la suba de la inflación, al menos si se mide en términos anuales. Sin embargo, quien planee hacer un plazo fijo de corto plazo, debería mirar la evolución mensual de la inflación. Así, si la inflación mensual proyectada para los próximos 12 meses fuera del 0,5%, una tasa de interés del 6% anual permitiría salir empatado. Sin embargo, para ganar dinero, habría que conseguir una tasa superior.
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