Por Pablo Wende - Faltando pocos minutos para el cierre de la rueda, el BCRA salió
a vender USD 39 millones cuando el dólar mayorista llegó a $ 39,75. Pero fue
demasiado tarde y con un volumen muy acotado, por lo que el resultado
conseguido fue más que discreto. El daño ya estaba hecho: la cotización
del dólar reflejó la falta de oferta del mercado y se fue acelerando con el
paso de la jornada. El cierre en bancos y casas de cambio marcó un nuevo récord
a $ 40,22, tras una suba de casi 3%.
Semejante saldo de la divisa era
justamente lo que el titular del Central, Luis Caputo, se había perjurado
evitar. Es decir la apuesta era que no se repitiera otra rueda como
aquella que hace dos semanas llevó a la divisa a $ 42 y desató una desesperada
reacción de la Casa Rosada: como resultado se achicó el número de ministerios a
la mitad y se anunció el plan "déficit cero". Además, se decidió
encarar un nuevo acuerdo con el FMI para acelerar los desembolsos del organismo.
Y aunque ayer las oscilaciones no fueron tan fuertes, quedó
al descubierto que el Central tiene un margen más que limitado para intervenir
en el mercado. Dejó de realizar las licitaciones y ahora vende
directamente, con lo cual tiene influencia directa en la cotización. El
problema es de magnitudes: con menos de USD 50 millones diarios es casi
imposible ponerle un tope al precio o asestarle un golpe al mercado para
generarles pérdidas a aquellos que están apostando todo el tiempo a una suba
mayor de la cotización.
Detrás de esta
presencia tímida del Central está el FMI, que no ve con buenos ojos que se
utilicen reservas para influir en el valor del dólar. Para los
técnicos de la entidad, perder reservas para defender una determinada paridad
cambiaria enviaría una señal de debilidad al mercado. Por lo tanto, si bien
autorizaron a cambiar el sistema de intervención, permitiendo que el BCRA venda
directamente en el mercado, no llegó el visto bueno desde Washington para que
se pueda intervenir con mayor contundencia.
Se trata de uno de los temas más delicados de la discusión del nuevo
acuerdo con el Fondo, que incluye un desembolso mucho mayor en 2019, que
llegaría a los USD 29.000 millones. El problema es que los
técnicos del organismo exigen que esas divisas se usen para lo que fueron
aprobadas, es decir el repago de la deuda hasta el final del mandato de
Mauricio Macri.
La magnitud y la forma que adoptará la intervención es
discutida diariamente entre la mesa de cambios del Central y los tecnócratas
del Fondo en Washington. Prueba de ello es que ya en los últimos días
se viene repitiendo el patrón: pequeñas intervenciones que representan un monto
ínfimo dentro de la operatoria del mercado y sobre el final del día. Es decir
que nunca tienen el efecto de conseguir frenar efectivamente al tipo de cambio.
"El mercado quedó muy comprador y mañana (por
hoy) abrirá arriba de $ 41 si no hacen algo desde que empiece la rueda", le dijo
a Infobae un
corredor de cambios. Esta volatilidad del dólar juega en contra de la
posibilidad de bajar las tasas de interés y tiene efectos recesivos en el
mercado. Pero el Fondo lo ve diferente y no quiere ser quien financie la fuga
de capitales.
La suba de la divisa terminó impactando negativamente
en el mercado accionario. Los ADR de bancos argentinos que venían subiendo con
fuerza a la mañana revirtieron la tendencia y terminaron con caídas de hasta
5,7%. Y los bonos también perdieron fuerza, finalizando con subas muy leves,
aunque al menos fue suficiente para que el riesgo país perfore el nivel de 700
puntos básicos.
Por supuesto que también
influye la situación de Brasil, con un real que se sigue
depreciando ante el aumento de la incertidumbre electoral. Pero es evidente que
sólo explica parcialmente la suba de la divisa en el mercado argentino. Lo que
realidad está impactado es el desequilibrio entre una demanda de dólares que no
afloja y un nivel de oferta que sigue muy bajo.
Los operadores ya le tomaron el tiempo al Central. Saben que en
la medida que sigue con poca capacidad de intervención, el dólar tiene una sola
dirección: hacia arriba, con el peligro de que tome incluso más velocidad que
en las últimas jornadas. Y para que se registre más oferta de divisas genuina
habrá que esperar hasta fin de año, cuando ingrese una parte de la venta de la
cosecha fina.