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Los deudores del sistema bancario
mostraron en julio aumentos en los niveles de morosidad, pero en magnitudes
leves y manteniéndose en niveles bajos.
El ratio de irregularidad del
crédito al sector privado se ubicó en 2,3% ( 0,3 punto interanual), “nivel bajo
tanto en términos históricos como en relación a otras economías de la región”,
según consigna el informe. Para poner en perspectiva la serie, en 2005 la
morosidad orillaba el 8% y en 2009 arañó el 4%, manteniéndose estable en los
últimos años en torno al 2%.
Las familias muestran una
morosidad mayor a la media (3,5%, 0,4 puntos porcentuales de variación
interanual), especialmente en el segmento de préstamos personales, que exhibe
el peor desempeño (4,2%). Los deudores hipotecarios, en tanto, son los más
cumplidores: allí, la morosidad sólo llega al 0,2%.
Las empresas se ubican por debajo
del promedio general, con 1,4% de incumplimiento, 0,2 puntos por encima del año
pasado. La morosidad resulta más alta en firmas dedicadas al comercio (1,8%) y
la construcción (2,1%), pero baja al 0,8% entre los productores primarios.
En el segmento de cheques, en
tanto, el porcentaje de operaciones rechazadas por falta de fondos se mantiene
estable, en torno al 1,5% del total.
Los bancos, de todos modos, se
mueven en terreno sólido: las previsiones contables representaron el 124% de la
cartera en situación irregular., en tanto que “el conjunto de entidades
financieras continuó registrando un exceso de capital en relación al mínimo
exigido por la regulación prudencial”, de acuerdo al reporte.
Los créditos frenan
Las tasas de interés nominales
“evidenciaron un incremento en julio” en todas las líneas (a excepción de los
hipotecarios denominados en UVA), según reconoce el informe, y el efecto se va
haciendo visible en el menor dinamismo del mercado crediticio.
En julio el saldo de crédito
bancario en pesos al sector privado disminuyó 1,7% en términos reales en
comparación con el mes anterior ( 1,3% nominal). La caída fue particularmente
fuerte en el segmento empresas, que se redujo 5% real respecto a junio.
Sin embargo, las cifras
interanuales aún muestran variaciones positivas: los préstamos a empresas y
familias en pesos crecen 12% ajustados por inflación, liderados por los
hipotecarios.
Pese a que la inflación puede
asustar a los clientes, los créditos expresados en UVA se mantuvieron firmes en
julio, canalizando préstamos por $8.900 M y llevando el saldo a $195.000 M (74%
de los cuales corresponden al segmento hipotecario).
Según Quantum Finanzas, la
consultora de Daniel Marx, la desaceleración en el otorgamiento crediticio
podría continuar a medida que “los bancos comienzan a ser más cautelosos por el
aumento de la morosidad, aunque con niveles comparativamente bajos en relación
a otros países”.
La solvencia
“En el comienzo de la segunda
mitad de 2018 el conjunto de bancos locales siguió presentando niveles de
solvencia relativamente elevados”, concluye el informe emitido desde
Reconquista 266, que sugiere que el sector financiero local no se ha visto
particularmente dañado por la crisis cambiaria.
Entre las medidas de rentabilidad
de las entidades bancarias, el BCRA informa el ROA (“rentabilidad económica”,
que surge de dividir los beneficios sobre el total de los activos) y el ROE
(“rentabilidad financiera”, que surge del cociente entre los beneficios
obtenidos y el patrimonio neto).
En Julio, el ROA equivalió al 4%,
en tanto que el ROE alcanzó el 35,6%. “Los resultados fueron ligeramente
inferiores que los de junio, aunque se mantienen en niveles relativamente
elevados en comparación con lo evidenciado en los últimos dos años”, explicaron
en el Central, en tanto que destacaron que “en el acumulado de los primeros
siete meses, el ROA sube 0,4 puntos porcentuales, pasando de 3,1 a 3,5%..
En particular, la rentabilidad
económica avanzó en julio entre los bancos privados extranjeros y nacionales
(subió al 4,7%) y retrocedió entre las entidades públicas (3,2%).
Por otra parte, los gastos
administrativos representaron en julio el 6,2% de los activos bancarios, en
tanto que los cargos por incobrabilidad significaron el 1,2%, en ambos casos
sin variaciones particularmente significativas.
Cambios y tecnología
El informe da cuenta también de
cambios normativos introducidos durante los últimos dos meses, que incluyeron
dos aumentos en los encajes para ejercer un control más estricto de la liquidez
en medio de las tensiones cambiarias. El primero fue de tres puntos
porcentuales, integrable en pesos y el segundo, de cinco puntos, tanto en pesos
como en instrumentos del BCRA.
Si bien ayudan a contener las
presiones devaluatorias, los aumentos de encajes afectan el dinamismo del
mercado crediticio, al reducir los saldos que los bancos pueden prestar. “La
capacidad prestable de los bancos decrece debido a la contracción real de los
depósitos y al aumento del efectivo mínimo”, advierte al respecto Quantum
Finanzas.
Entre los medios de pago, las
transferencias -en particular, las realizadas desde teléfonos móviles- ganan
terreno (aumentando 50% interanual en cantidad de operaciones), en detrimento
de los cheques.
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