Los jefes de los bancos centrales de Estados Unidos y Europa animaron ayer a China a reevaluar su moneda, pero cuidándose de no ejercer presiones sobre Pekín, que considera el asunto competencia de su soberanía nacional.El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, considera que China tiene interés en flexibilizar su tipo de cambio. Pero, contrariamente a las afirmaciones de políticos y empresarios estadounidenses, asegura que esta medida tendría escaso impacto en la economía de Estados Unidos.
''En caso de que el yuan sea revaluado con respecto al dólar, Estados Unidos importaría menos productos chinos, pero eso no significa que el déficit norteamericano se reduciría mucho'', dijo el presidente de la Fed, en una intervención vía satélite durante una conferencia en Pekín sobre el sistema bancario y financiero.
Desde la crisis financiera asiática de 1997, el yuan está vinculado al dólar por un tipo de cambio casi fijo, que algunos países occidentales --en particular EEUU-- consideran otorga beneficios indebidos a los exportadores chinos.
El déficit comercial de EEUU batió en el 2004 un nuevo récord, en $617,000 millones. China contribuye con más de una cuarta parte a ese déficit, con $162,000 millones.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, que también participó ayer en esta conferencia, coincidió en que China tiene interés en revaluar el yuan. ''China tiene interés en aumentar el valor de su moneda respecto a otras divisas mundiales'', declaró Trichet en Pekín.
''Es el problema de China. Sólo China tiene que decidir lo que más le conviene'', añadió sin embargo el presidente del BCE. Las autoridades chinas rechazan en efecto cualquier presión sobre este asunto y avanzan de forma paulatina y prudente en una reforma de su tipo de cambio.